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Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 28

En donde intentaba pescar besugo pero atrapé un tiburón – D

«¡Espérate un momento!»

Mientras me congelaba por la súbita propuesta de matrimonio, una aturdida Liscia corrió hacia abajo presionando a Roroa.

«Eres la princesa de Amidonia, ¿no? ¿De qué hablas?»

«¿A qué te refiereh con eso? Lo mihmo que tú, hermana mayor.»

«¿Hermana mayor?»

Por otro lado, Roroa parecía divertirse de la situación.

«Hermana mayor Liscia eh una princesa de Elfrieden, ¿sí?»

«La razón por la que te casahte con Souma-han fue al principio para darle una razón para goberná’ Elfrieden, ¿no?»

«¿C-cómo lo sabes?»

«No menohprecies los mercaderes. Yo soy una. Mediante mi matrimonio, Souma-han ganaría er derecho de goberná’ Amidonia. De alguna manera, aminoraría lah posibilidadeh de que ocurriera otra rebelión.»

«B-bueno, sí… pero aun si fue así al principio, ahora estoy aquí para completamente apoyar el gobierno de Souma. Además de mis sentimientos por él. No solamente para darle una razón. Aisha, Juna, y también yo… ¡hemos decidido estar con Souma por voluntad propia!

Me confesé con una voz tan fuerte que me sentí avergonzada por la gente que estaba escuchando a mi lado. Sin embargo, aun habiendo escuchado la proclamación de Liscia, Roroa dijo con una sonrisa…

«Ah— eso no eh un problema. Me guhta debidamente Souma-han.»

Tan fácilmente.

«Cuando me tuve que refugiá’ en Nerva, vi la Transmisión Real. Eso fue revolucionario, digo, y aún le quedan muchos usos. Podríah hacer una fortuna dependiendo en cómo lo useh. Veamoh… Tanto el Reino como el Principado tienen proveedoreh, ¿sí? En el que los artículos de la más alta calidad obtienen un sello de aprobación del gobierno. Eso es a la vez una garantía de calidad y a la vez un medio para publicitar solo productos garantizados. Por lo que ¿qué tal si empleamoh un poquito de tiempo del uso de la Transmisión Real para publicitar estos productos a cambio de una tarifa? Los grandes mercaderes seguramente querrían publicitar sus productos, por lo que darían mucho dinero por ello.»

«Ah, ya veo. Quieres poner anuncios.»

Ese era un punto ciego. En aquel momento, la Transmisión Real se estaba emitiendo al público. No había pensado en los anuncios en absoluto porque no pensaba que hubiera alguien que quisiera convertirse en patrocinador de TV cuando estamos en un mundo sin TV. Pero justo como Roroa había mencionado, había mercaderes como los proveedores quienes comerciaban gracias a la publicidad. Seguramente querrían poner sus artículos en pantalla si les dejáramos un tiempo para publicitarlos. Y usar eso para producir las expensas de los programas ayudaría bastante los gastos nacionales.

Mientras pensaba, Roroa me mostró una sonrisa.

«Souma-han parece que podría llevá’ tanto a Elfrieden como a Amidonia a una nueva próhpera era. Creo que habrá un montón de cosah divertidah si me quedo contigo. Y siempre he pensao que lo mejoh sería casarme con alguien divertido.»

«Roroa… ¿Estás segura de que quieres estar con alguien como yo?»

Miré a Roroa directamente a los ojos. Esto era algo que debía preguntarle.

«Soy el hombre que mató a Gaius… tu padre.»

El aire se congeló al decir eso… o al menos eso sentí. Inesperadamente, sin embargo, las únicas personas que estaban tensas eran las del Reino. Roroa solo calmadamente se encogió de hombros.

«Si vah a decih eso, entonces yo soy la que expulsé a hermano. Usé la red de influencias de los mercadereh para causámuchoh disturbioh al mismo tiempo.»

Ah… había sido plan de esta muchacha los amotinamientos.

«Sobre lord padre… no necesitah perdeh sueño con eso. O preferiríah una chica que te mirara a los ojos mirándote para decirte “¿cómo pudihte matar a mi padre?”»

«Um, no se trata de preferencias…»

Viéndome desconcertado, Roroa soltó un suspiro.

«Bueno, no eh que no sintiera nada. Era mi padre al fin y al cabo. Pero ¿iba a matarte a ti también, verdá’? En un campo de batalla matah o te matan. Ya eh algo que no se puede remediáh. Hah devuelto amablemente su cuerpo, ademáh, por lo que no hay nada que pueda decir de máh.»

«….»

«Bueno, ehto demuehtra cuán bien noh llevávamoh para que solo esté así.»

Murmuró Roroa con un tanto de soledad en la mirada.

«Tanto lord padre como hermano ehtaban tan obsesionados con la venganza al Reino que no podían ver la realidah. Amidonia eh un paíh pobre. Tenemoh minah, pero eso eh todo. No somoh autosuficienteh. Y eso que hace sufrih a la gente no son ni la familia real o la gente de Elfrieden, sino el hambre y la pobreza. Lo que necesitamoh de verdad son trabajoh y comida. Estamoh, me refiero a yo, Colbert y loh oficialeh, desehperadamente trabajando para ganar dinero pero lord padre lo usaba todo para gahtárselo en el ejército.»

«….»

«Conseguimoh reducir el número de gente que morían de hambre, que hubiera menos chicas que tuvieran que venderse y niños que debían ser enviados lejos de sus padres. Alimentar el odio al Reino para reprimir la angustia no es sano. Algún día tenía que fallar. Pero aun así, lord padre nunca nos oyó. Me pregunto cuándo fue… cuando dejé de considerarlo de mi familia…»

«Roroa…»

Roroa hizo un gesto de negación, se recompuso, y sonrió.

«Mi familia eh el viejo Hermann y hermano mayoh Colbert, como también los titoh y titah que viven en el pueblo. Aquelloh que quiero protegeh no están conectadoh a mí por sangre, sino por ser importanteh a mí.»

Quería no proteger a los que estaban relacionados por la sangre, sino a los importantes para ella. Cuando estábamos negociando los acuerdos posteriores a la guerra, Julio abandonó a Roroa al pensar que podría convertirse en un oponente político. Y ahora, Roroa abandonaba a su vez a Julio. Debería ser lo mismo, pero de alguna manera, sentía más piedad filial en Roroa. Probablemente… a diferencia de Julio, entendía la importancia de la familia.

«Una pregunta más. La insurrección que hubo en el noroeste del otro día, cosa que causó que Julio tuviera que ir personalmente y fuera su perdición, ¿fue instigación tuya?»

«¡Yo nunca haría algo así!»

Se enfadó por primera vez desde que se encontraba aquí.

«De hecho, lo hice de tal manera que las insurrecciones pasaran al mismo tiempo para evitar eso. Dejando a hermano inmóvil para que no oprimiera las masas.»

«¿Así que la rebelión que ocurrió en el noroeste pasó por cuenta propia?»

«Eso también ehtá mal. Fijándote en el sitio donde ocurrió, ¿qué eh lo que había cerca del noroehte donde pasó? ¿Acaso no había alguien que se comportaba extrañamente?»

«¡! ¡El Sacro Imperio Ortodoxo Lunaria!»

El Sacro Imperio Ortodoxo Lunaria se encontraba al noreste de Amidonia, y parecía que habían enviado tropas a la fronteras para cuidar de sus creyentes dentro de Amidonia. Roroa hizo una mueca de molestia y asintió.

«Los asuntoh religiosoh trascienden lah fronterah. Al ehtar tan cerca del Sacro Imperio Ortodoxo, ese área tenía un montón de creyentes lunarianos. El imperio ortodoxo probablemente instigara a los creyentes bajo mandato papal. Se atrevieron a enviar tropas y llamarlo “protegeh a los creyentes”.»

«Pero el noreste no es una región próspera, ¿no? ¿Qué es lo que ganaría el Imperio Ortodoxo para causar una insurrección ahí?»

«Lo que quieren no es tierra, sino gente, es decih, creyenteh. Verdaderoh creyenteh, que no leh importara cuánto tuvieran que sufrih, ya que siempre se quedarían en tierra santa. Loh problemah y el sacrificio es el juicio de loh dioseh. Así pues, el paíh no se tendría que preocuparse por el bienehtar de la gente. Ganarán apoyo siempre y cuando observen los rituales. El paíh será máh feliz cuanto máh seguidoreh tengan.»

«Nada más problemático que eso, eh… hablando de esto, parece que no te guste realmente la iglesia lunariana, Roroa.»

«Me da igual la iglesia en sí. Lo que me importa es esoh bahtardo que usan la religión para hacer política, y de mientras se llenan los bolsillos causando sufrimiento

Hmm… Supongo que mezclar política con religión siempre causa problemas no importa en qué mundo estés. Estás usando algo que en teoría sirve para sanar los corazones de la gente como justificación de hacer lo que tú quieres. La interpretación del dogma se deja a los poderes fácticos, que condenan a las personas bajo el nombre de Dios de ser herejes, por no abrazar el mismo credo que tienen ellos. Verdaderamente, no hay nada más problemático.

«Me gustaría poder evitar tener algo que ver con ellos si pudiera.»

«Pero no puedeh hacer eso, sí? Ese paíh te contactará eventualmente.»

«¿¡Por qué!? No soy un creyente.»

«Porque ese paíh detesta absolutamente la cordillera montañosa del Dragón Alado y el Gran Imperio del Caos.»

La cordillera montañosa del Dragón Alado era obvio. Son (de facto) un país con dragones inteligentes, y la fe de la Madre Dragón que habita en dicho país es una de las dos grandes fes que hay en el continente además de la Iglesia Lunariana (aunque es desconocido lo que creen en el Territorio del Rey Demonio). Por ese motivo, obviamente la Iglesia Ortodoxa Lunariana detesta la cordillera montañosa del Dragón Alado— siendo esta nación el cimiento de la fe de la Madre Dragón.

«Sabeh que la emperatriz María es llamada la Santa Doncella, ¿sí? Loh ciudadanoh que fueron salvadoh por sus políticah de alivio la llamaron así por cuenta propia. En la Iglesia lunariana, el derecho de llamah “santo caballero” y “santa doncella” depende única y ehclusivamente al papa. La iglesia lunariana en realidah tienen a alguien ya a la que la apodan Santa Doncella. Eh por eso que para el Imperio Ortodoxo, lady María eh alguien que embrutece el título de Santa Doncella.»

«Dado que fue la gente que la empezó a llamar así, lady María no hizo nada mal, ¿no?»

«No leh importó. Un paíh confesional lo que buhca eh carisma sobre cualquier otra cosa. Es un insulto a su honor que alguien se proclame Santa Doncella sin su consentimento. Así pues, deshpuéh de absorver Amidonia y expandir tu poder, no puedeh esperah que el Imperio Ortodoxo te deje en pah. Tratarán de investigarte por alguna parte. E incluso intentah ponerte un título de Santo y atraerte pa’ su lucha con el Imperio.»

Uwwaa…. Me da miedo pensar cuán probable es eso. La alianza secreta con el Imperio, siendo secreto y tal, no puede publicarse a otros países (de hecho, ya que sería un problema si se descubriera,    los dos oficinas de inteligencia tienen que trabajar todo el día para mantenerlo en secreto). Sé cómo la Iglesia había estabilizado su propia influencia dándoles a los poderes una posición espiritual, en el caso de la Tierra. Podrían comenzar a llamarnos Sacro Imperio Elfriedeniano y prepararnos para encabezar la lucha contra el Imperio.

Pero dicho esto, no es fácil simplemente antagonizarlos. El problema con la religión es que incluso aunque destruyas sus bases de operaciones y mates a sus líderes sus creyentes permanecerán. Y cuán más oprimas a los creyentes, más unidos se vuelven, y los líderes que mataras, serían reverenciados de mártires. Además, la mayoría de estos creyentes son ciudadanos normales y corrientes. Sería tener poco menos que un genocidio para erradicar a todos los creyentes. No puedo ni unirme ni antagonizarlos. Qué horror, de verdad.

Poniendo una mueca debido a las malas imaginaciones, mi hombro fue tocado por Roroa, quien cambió de tema.

«Bueno, dejemoh el asunto sobre el Imperio Ortodoxo por ahora. Lo que deberíah decidir ahora eh ehto sobre nuehtro matrimonio.»

«Uuuh…»

«Souma-han… Me quiereh, ¿o no?»

Directo al grano. Una pareja de redondos ojos me miraron, que se veían como si fuera el perrito de ¿qué hacer, Aifol? [1] Bueno, si me lo preguntas así, la pregunta es obvia.

«Sí.»

Había demasiados beneficios de casarme con ella que ya casi desesperadamente quiero hacerme con ella. En primer lugar, si me casara con Roroa eso reforzaría la legitimidad de la anexión de Amidonia. En segundo lugar, era muy atractiva desde el punto de vista personal. Tenía la visión económica para darse cuenta de que era posible sacarle partido económico a la publicidad, e independientemente establecer una red mercantil independiente. Estaba también muy bien su aspecto de su nivel de conocimiento de las triquiñuelas de los nobles, cosa que Hakuya y yo no nos habíamos dado cuenta. Ambos ella y Colbert eran talentosas personas que quería tener bajo toda costa.

Además, tenía una buena impresión de la manera de pensar que tenía. Su espíritu comerciante, más bien… aunque sea una realista que grita «el mundo, ¡es dinero!» todavía tenía en cuenta el deber y la humanidad de las personas. El dinero que gana para la gente, lo usa por el bien de la gente, a pesar de que no dio frutos por culpa de las acciones de Gaius. Y tenía las agallas para codearse con su propio hermano por la gente que le importaba. Para colmo, no puedo quejarme de tener a tan linda chica queriéndose casar conmigo. Si hay problemas… eso sería lo que piensa Liscia. Es la princesa de un país enemigo desde hace un largo tiempo, al fin y al cabo.

«Qué te parece, ¿Liscia?»

«Si Souma piensa que es necesario, no me importaría.»

Afirmó Liscia francamente. No podía ver sensación alguna de malestar en su cara. Lo raro es que estaba ligeramente molesta como diciendo, «¿por qué me miras?»

«Me parece una chica muy capaz a mí también. Creo que tiene lo que necesita para ser recibida como reina consorte. Si Souma pudiera establecer los derechos de herencia más tarde, no hay nada más que pueda añadir.»

«Liscia…. gracias.»

«Naturalmente, te seguirás preocupando de nosotras, ¿no?»

«Obviamente.»

Hay que ver… qué tan buena chica. Estoy verdaderamente contento de tener a Liscia como mi… prometida. Roroa entonces se interpuso con un humor algo bueno.

«Siento interrumpir tan maravilloso momento, pero no oh tenéih que preocupah por eso. No me importa la corona.»

«¿En serio?»

«Chí…. pero a cambio, hay algo que me guhtaría preguntarte, querido

¿Querido?… bueno, vale. Entonces, me miró con los ojosmirando hacia arriba y una cara como la de un niño pidiendo algo.

«¿Algo que quieras?»

«Verah, siempre he querido tener una empresa que me perteneciera a mí.»

«¿Empresa?»

«Chí. Sabeh, querido, siempre me habría guhtado sabeh cuán podría cambiar el paíh con el dinero que gane por mí mihma. Tuh políticas tienen visión, pero de vez en cuando no pueden darse a cabo, ¿verdad? Te sería difícil gahtar el dinero del tesoro en cosah de con un alto riesgo de pérdida o aparentemente inútiles, ¿verdad?»

«Bueno… no te equivocas.»

Ahora que mi autoridad se había fortalecido, podía fácilmente asignar capital a cosas que podía saber sus resultados relativamente de manera sencilla, como la construcción de carreteras para mejorar la circulación de bienes, o crear una nueva ciudad, pero por otra parte, era difícil destinar capital a cosas cuyo efectos no podían verse inmediatamente o sin sentido. Como por ejemplo, destinar fondos para la investigación especializada. Los expertos podrían entender que «no podíamos quedarnos en segundo lugar», pero era probable que los no expertos no lo comprendieran.

«Así, si tienes alguna cosa que quieras hacer pero no cuentas con el presupuesto, podrías hablar conmigo. Te devolveré el dinero que gane de la compañía.»

«Eso es… tranquilizador, pero ¿estás segura? Para que una consorte real esté haciendo un trabajo de comerciante, parecerá que no tengas autoridad sobre la gente.»

«He pensao acerca de eso también. Ehtaré trabajando detráh de las sombras, y dejaré el frente para… veamoh… el propietario de la Tienda del Caballo de Plata con quien tengo buena relación, Sebastián.»

Sebastián de la Tienda del Caballo de Plata… ah, la tienda a la que fuimos con Juna y Tomoe. El nombre me había dejado una impresión, en plan, ¿no suena ese nombre al de un mayordomo? Lo que significaba que el «cliente mapache pequeño realmente lindo» del que hablaría era Roroa. Bueno, tenía la apariencia de un comerciante de mediana edad confiable y agradable… y tenía lo que se necesitaba para representar a una empresa.

«Umm, ¿podría decir una cosa en calidad de alguien que se encarga de la tesorería?»

Interrumpió Colbert con una mirada difícil en su rostro.

«¿Qué pasa?»

«Si tienes ese tipo de dinero me gustaría tenerlo mejor en la tesorería, pero…»

«Ah, sí. Entiendo lo que Colbert quiere decir. El Reino había estado al borde de la bancarrota hasta poco tiempo atrás, también.»

«Me niego.»

«¿¡Por qué súbitamente los dos en sincronía…!?»

«Está bien. Eh algo que voy a ganah con mi talento»

«Sería mucho más fácil para asuntos internos si tuviéramos el presupuesto para ello, no obstante…»

«Pero Su Alteza…»

«Bueno, bueno, no lo malgastaría como lord padre lo haría, sabes. Esto es a lo que llamas división de labor. Yo ganaré, y tu ahorrás. Entonces, todo estará bien.

◇ ◇ ◇

El establecimiento posterior del rey Souma adoptando políticas extraordinarias, Roroa brindando apoyo financiero por diversión, y Colbert asesorándolo todo para hacer de contrapeso, se había establecido. Ambos apoyaban al rey en los asuntos financieros, pero debido a la diferencia en sus estatus, uno de ellos se llamaría “la Incendiaria Roroa” y el otro sería el “Extinguidor Colbert”.

◇ ◇ ◇

Roroa se deslizó hacia mí y puso su brazo alrededor del mío.

«Entonces cuando un hijo nazca de querido y yo, ellos heredarán la compañía. Y dado que serían mis hijos, no se interesarían en asuntos de la corona.»

Bueno, claro, un niño nacido de mi pensamiento de «quiero vivir en paz» típico mío y el «odio las cosas aburridas» de Roroa se llevaría nuestras personalidades y no querría ser un rey, lo que siempre conlleva mucho trabajo…. y hablando de eso, supongo que los únicos que estarían dispuestos a heredar el trono serían aquellos que piensen «cumpliré mis obligaciones»— ¿quizás los hijos de Liscia? lo típico de Aisha de “se puede comer el cerebro de mejillón» y también la típica Juna «Ufufu» dirían «es mejor poder moverse libremente» y esperan a ser reinas sin implicarse mucho.

… ¿Acaso habrá una guerra de sucesión? ¿Gente luchando porque no quieren heredar? Tengo que cerciorarme de que Liscia trabaje duro y de a luz a un heredero con un buen sentido del deber para evitar esto. Aun así, si se lo dijera directamente, se enfadaría conmigo diciéndome “¡¡no actúes como si fuera el problema de otro!!”

«Sebastián tuvo una hija hace no mucho, por lo que si tuviéramos un hijo, podríamos hacer que se casase con esa familia, aunque si tuviéramos una niña… bueno, pensémoslo más tarde.»

Liscia había intentado apartarla en un arranque de nerviosismo, pero Roroa usó mi cuerpo como un escudo, aferrándose a mí alternando mis manos izquierda y derecha.

«Aw, no seah tan tacaña, hermana mayor. Habéih ehtado como unos tortolitos todo ehte tiempo, ¿sí? Déjame tener este bonus.»

«¡No lo hemos estado! ¡De tan ocupados con el trabajo no hemos tenido tiempo para eso!»

«¿De verdad, hermana mayor? Podría ser que todavía…»

«¡Sí! ¡Todavía no! ¿Algún problema?»

Dado que Liscia lo había dicho en un frenesí, Roroa se volvió hacia mí con los ojos fríos.

«Querido… eso eh….»

«No, espera… (¿¡por qué diantres tengo yo la culpa ahora!?)»

«¡Es verdad! Esto pasa porque Souma no quiere tener cuidado de las cosas adecuadamente.»

«Bueno, eso es, umm… (¿¡y ahora se alían!? ¿¡Es esto eso!? ¿¡La aparición de un enemigo común!?»

«Um… A-A mí… uh… también me gustaría que tuvieras cuidado de mí adecuadamente

«Ugu…  (Et tu, ¿Aisha?»

(Ufufufu)

«¿¡Huh!? (¿¿A-acaso he sentido la mano de alguien que no está aquí sobre mis hombros ahora??)

En un parpadeo, fui envuelto en el estado de ánimo ruidoso de mis cuatro (?) prometidas. Un frío sudor empezó a caer inexorablemente de mi cuerpo, y mis súbditos se limitaron a mirar la escena resignadamente con una sonrisa irónica.

Pocos días más tarde, el Principado de Amidonia se anexionó al Reino de Elfrieden, convirtiéndose así en un nuevo país, el Reino Unido de Efrieden y Amidonia o Reino de Fredonia para acortar. Desde entonces, me empezaron a llamar el Gran Rey, el cual había expandido el territorio en menos de un año, o Gran Rey de Fredonia. No me agrada en demasía este título de Gran Rey, me da la impresión como de un calamar o un isópodo o algo…. ademááááás…..

Desde que tomé la princesa de Amidonia, Roroa, como esposa, empezó a haber rumores de que el “Rey Souma se volvía más fuerte (expansión de territorio) cada vez que conseguía una nueva esposa” o “él es un hombre lascivo tal que derrocó incluso a un país enemigo porque quería a la princesa (Roroa)”. Cieeelos, por qué ha acabado todo así…

◇ ◇ ◇

Una cosa llevó a la otra y así llegó la conferencia de alto nivel entre lady Maria y yo gracias al Orbe Real. Acababa de explicarle cómo la anexión a Amidonia había pasado.

«… y eso es lo que ha pasado.»

«Eso realmente… no… pfffft»

En el receptor, lady Maria se cubrió la boca y sus hombros empezaron a temblabar. Parecía como si le hubieran hecho cosquillas en su hueso divertido. No obstante, dado que era una conferencia oficial, se contuvo mucho (y era muy linda por hacer eso, también). Aunque pensaba que hubiera sido mucho mejor si hubiera reído mucho.

«Fufufu… lord Souma, si que eres capaz de tranquilizar a alguien.»

«Sí. Parece que intentaba pescar besugo pero atrapé un tiburón.»

«Cuida apropiadamente del pescado que has conseguido, ¿vale?»

«No los puedo liberar ahora, ¿no es así?»

María continuó riéndose un poco más, pero luego recuperó su mirada seria.

«Bueno, acerca del Imperio Ortodoxo Lunaria…»

«Según Roroa, no les agrada que ostentes el nombre de Santa Doncella.»

«Ciertamente. Me han pedido muchas veces que me dejara de llamar Santa Doncella… protestado, en realidad. Aun así, no soy yo quien se llamaba así, por lo que no hay nada que pueda hacer.»

«Sería extraño si le dijeras a la gente que no te llamaran Santa Doncella, al fin y al cabo… y en tal caso, el Imperio continuaría siendo un peligro latente para el Imperio Ortodoxo. Podrían tratar de ponerse en contacto conmigo, como afirmó Roroa»

«Lord Souma, ¿no crees que estás… desechando la autoridad del Imperio Ortodoxo?»

Trataba de ponerme a prueba con esta pregunta, por lo que respondí con un gesto amplio de negación con la cabeza.

«Por favor, no bromees con esto. Trato de llevar al mundo a una nueva era, pero ahorrame de las teocracias.»

No necesitaba un Girolamo Savonarola en mi país. Lady María pareció tranquilizarse ante mi rotunda negación.

«El Imperio también considera el Imperio Ortodoxo como un gran dolor de cabeza. Además de que hay muchos creyentes lunarianos en el Imperio, por lo que la Declaración de la Humanidad no tiene poder contra los grupos religiosos. De hecho, temo que hagan uso de la laguna que hay en la Declaración que lord Souma señaló.»

Algo así como los grupos religiosos del país declarasen la independencia. Ya que una vez que los adherentes religiosos se agruparan serían difíciles de erradicar. Sería más probable que explotaran cuanta más presión se les pusiera. La única forma de que ella los manejara sería reuniendo a aquellos que planeasen la independencia antes de que pudieran formar grupos, o tal vez acabar con la Declaración de la Humanidad y atacar para destruir al Imperio Ortodoxo.

«¿Seguirá el Imperio como líder de la Declaración?»

«Sí. La humanidad no podría permitirse no estar junta en unos tiempos como estos. Se necesita a alguien que lleve la bandera para eso, rol que pertenece al Imperio. El Imperio Ortodoxo debería entender eso también. Si la humanidad luchara entre sí y los demonios entraran y nos destruyeran, todo sería en vano. Creo que no harían nada precipitado en estos momentos.»

«…Me pregunto si es así.»

No creo que sea un problema mirarlo todo con ese optimismo. Cuan más caótica se vuelve la situación más su verdadero valor. La razón era que las personas querían ser “salvadas”. La desesperación y el paso del tiempo hace que la gente se aproxime a la religión. Hoy en día, con la amenaza del Territorio del Rey Demonio, había gente que calificaba esto el fin de los tiempos. Y si esa desesperación llegara a esparcirse desbocadamente, se convertiría en la comida del Imperio Ortodoxo, lo que haría que ganaran un tremendo poder.

A fin de evitar eso… necesitamos enseñar a la gente un rayo de esperanza. Necesitamos hacer que la gente piense que el mundo no caerá en ruinas, que mañana vendrá no importa lo que pase, y que el futuro venidero será algo mayor que hoy. Por eso…

«Lady María.»

«Sí.»

«Mientras que tú, como representanta del Gran Imperio del Caos, adoptes el ideal de que la humanidad tiene que ser una, entonces nosotros, el Reino de Fredonia, caminaremos de su lado.»

El Imperio… María, es el rayo de esperanza de la humanidad. Mientras tanto, el Reino avanzará constantemente en pos del progreso. Para que la humanidad no pierda la esperanza. Para que nos levantemos por nosotros mismos sin tener que aferrarnos a lo divino incluso en la desesperación.

«Creo que si nos cubrimos, podemos enfrentar cualquier cosa que pueda suceder.»

«Sí. Deseo además, si me lo permites, que este juramento continuara por toda la eternidad.»

Si uno continuamente se obsesionara en un ideal, al final acabaría tropezándose con las rocas. Pero si uno solo mirara hacia abajo, a la realidad, al final acabaría perdiendo el objetivo final.

Por eso caminábamos de la mano.

Nos miramos a los ojos a través de la pantalla y sonreímos.

◇ ◇ ◇

«Curso de modismos clásicos de Elfrieden»

[Intentar pescar besugo pero atrapar un tiburón]… expresión. Quiere decir atrapar un tiburón con muchas malas partes al intentar uno pescar con un barato anzuelo valiosos besugos. Dícese de la decepción de que algo inesperado ocurra cuando se espera el mayor resultado con el mínimo esfuerzo. Además, dado que incluso el poco sabroso tiburón tiene aletas preciadas aletas, también denota el hecho de que hay siempre algo bueno que viene alrededor de la decepción. Expresiones similares en la Tierra podrían ser “no cantes victoria antes de llegar a la meta” para la primera expresión y para la otra, “encontrar un diamante en un estercolero”. El rey Soma había pronunciado esta frase al sentirse decepcionado de haber tenido que fusionar todas las tierras pobres de Amidonia cuando quería anexarse solo Van (y en cuanto a esto último, la aleta de tiburón seguramente sería la princesa Roroa).

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