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Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 27

En donde intentaba pescar besugo pero atrapé un tiburón – C

Si preguntaras por qué habían podido anticiparme, tendría que decir que eso se debía a que mi perspectiva de las cosas era muy corta de miras. Los ojos de los Gatos Negros del Reino de Elfrieden solo se habían entrenado en Van.

Con la excusa de aliviar a la gente de Van y sus alrededores, recuperamos dicha ciudad de manera que no se violara la Declaración de la Humanidad. O al menos, ese era el plan. Para empezar, aunque ganáramos sustanciales fondos como reparación de la última guerra, no era posible creer que Amidonia, bajo la administración de Julio, tendría los medios para pagar. Los ministros de finanzas de Amidonia, de alguna manera, habían desaparecido, y sus paraderos aún se desconocen incluso hasta día de hoy. El señor “milicia primero y luego la gente”, Julio, y aquellas personas que lo rodeaban probablemente serían incapaces de restaurar la Amidonia de los momentos presentes.

Además, debido a la muerte de Gaius, el traspaso de poderes no se había realizado correctamente, e incluso sin haber hecho nada por nuestra parte, el país claramente se encontraba en momentos de dificultad. Los lords habrían hecho de Julio la víctima de su desprecio, y la gente se sentiría insatisfecha de tener que pagar más impuestos por culpa de las reparaciones. Y si se llegara a una guerra civil, naturalmente serían incapaces de pagar dichas reparaciones.

Por eso, actué de manera que pudiéramos hacernos con Van. Así, incluso si resultaba que las reparaciones no podían pagarse, seguiríamos pudiendo tener en boca el sabor a la victoria, por muy feo que resultara (ya que el los ducados de Carmine y Vargas habían estado desmantelados, sería suficiente esto como recompensa nacional). En cuanto a la solicitud de ayuda de los ciudadanos de Van, en realidad, fue muy útil cuando el Imperio vino e instó a que se retornara la capital. Podríamos seleccionar un gobernador temporal y presionarlos para que permitieran la asimilación de Van a nuestro territorio.

Aunque a decir verdad, la razón por la que aceptamos retornar la ciudad fue para permitir que el Imperio hiciera de árbitro. Si hubiéramos abusado de la laguna de la Declaración de la Humanidad, y los hubiéramos forzado a que aceptaran el mismo día, el Imperio podría haberse sentido humillado. Por eso fue que dejamos que Van fuera devuelto provisionalmente mientras que el Imperio se mostrase en el proceso (haciéndolos quedar bien, de paso). Así, la dignidad del Imperio no estaría puesta en duda una vez que recuperáramos Van más tarde.

Por consiguiente, los ojos del Reino solo se pondrían en Van, pero una imprevista situación surgió fuera de la ciudad. Se temía que los ejércitos del principado se encararan con Van, al intentar retomar la capital de Amidonia… pero al final, Julio nunca llegó a hacerlo.

◇ ◇ ◇

Cuando el ejército del principado, dirigido por Julio —para suprimir a la gente rebelde—, consiguió volver a ocupar la ciudad, llegaron noticias frescas de afuera de la ciudad, muchas de ellas. Al mismo tiempo, el Ejército Real de Elfrieden entró Van, y un montón de disturbios estallaron en todo el territorio del Principado de Amidonia.

Los detalles eran variados. Había ciudadanos que, abocados por acabar con la tiranía de sus gobernantes, acababan con sus señores y tomaban el control de las ciudades. Había grandes nobles que, desconfiados de la capacidad de Julio, se habían rebelado para que lo reemplazaran. Había otros (nobles) que se mostraban afligidos por cómo Julio había suprimido a la gente del noroeste, de tal manera que protegían a los ciudadanos fugitivos para hacer una demostración de resistencia a Julio. Había nobles partidarios de Roroa, quienes se alzaron con sus ejércitos en reacción al desprecio que había puesto el intento de príncipe a las ideas de la princesa sobre la herencia del trono… y más. Numerosas eran las razones.

Entre estas, incluso había ciudades que querían que las transmisiones reales dirigidas por el Reino de Elfrieden fueran incorporadas a sus terrenos al igual que había sucedido en Van. Lo más curioso de todo era que, a pesar de las muy numerosas razones, todas habían estallado al mismo tiempo, como si hubiera estado todo planeado de antemano. En poco tiempo, el tablero de go, que era el principado de Amidonia, rebosaba de piezas negras —quienes eran los rebeldes— y las blancas, que eran el ejército del principado de Julio, había perdido sus libertades, convirtiéndose en un bloque muerto.

No sabiendo distinguir enemigo de amigo, el ejército del principado de Julio, mientras aún se encontraba dentro de dicho principado, fue atacado por enemigos de todas partes (obviamente, ya que se encontraban dentro del propio país). Ahora que habían caído en tal situación, no pudieron luchar ni contra el Ejército Real ni suprimir a los ejércitos rebeldes. Los desertores que aparecían de entre los El ejército del principado fueron perseguidos implacablemente por los ejércitos rebeldes. Al final, el Ejército del Principado se dispersó y Julio emprendió una marcha, a lo largo de un pequeño número de comitivas, para encontrar refugio en el Imperio.

Por consiguiente, Amidonia desapareció, careciendo de un gobernante. Desde el punto de vista del Reino, habíamos podido recuperar Van y eliminar una nación hostil. Y, aunque inesperada, la situación actual era todo lo que podríamos haber deseado y más. Actual, quiero decir, hasta que la desaparición acabara poco después. Muy poco después.

Porque los enemigos de Amidonia llegaron e invadieron.

◇ ◇ ◇

Aquellos que se movieron fueron el Sacro Imperio Ortodoxo Lunaria al norte y la Unión de Estados Libres de Torgis al sur (el país mercenario de Zem al oeste no dio pretensión alguna de invasión debido a su política de permanente neutralidad, pero se cree que proveyó de mercenarios a ambos países).

El Sacro Imperio Ortodoxo se mostraba como océano sagrado de la Iglesia Ortodoxa Lunaria, la cual venera a la diosa de la luna, Lunaria. País teocrático cuyo papa gestiona tanto asuntos de la iglesia como del estado. La Iglesia Ortodoxa Lunaria, junto con la Fe en la Madre Dragona quien vive en la Cordillera del Dragón Estrella eran las dos religiones más grandes del continente. Sus fes requerían de benevolencia, fraternidad y contención, pero también existían aquellos más fervorosos devotos que poseían la ideología de la denuncia a las más religiones. Similar al Judaísmo, Cristianismo o Islam de la Tierra (a propósito, al haber aceptado libertad de religión, Elfrieden podría considerarse como estado politeísta).

El mismo Sacro Imperio Ortodoxo Lunaria, con respecto al conflicto actual, había enviado a sus ejércitos a las fronteras que compartía con Amidonia bajo la causa de proteger a los creyentes ortodoxos lunarianos dentro de Amidonia, tomando una postura de protección a los refugiados de Amidonia y, si fuera necesario, marchar incluso a Amidonia para rescatar dichos creyentes. Sin embargo, en lo que respecta a sus propios movimientos, fueron lentos. Esto fue probablemente debido al hecho de que las Fuerzas Armadas Reales se habían desplegado alrededor de Van y querían evitar el conflicto con nosotros.

A partir de ahora, aquellos que habían cruzado la frontera eran los de la Unión de Estados Libres de Torgis al sur. Conforme ibas al sur del continente el frío cada vez era más presente, y en la punta de más al sur, se encontraba la Unión de Estados Libres de Torgis, cuyo territorio tenía un aspecto glacial. En específico, la península más meridional, la cual se mostraba cubierta de hielo y nieve por al menos medio año, con vientos agitados cuya potencia era capaz de derribar wyverns. Es más, se dice que ni siquiera el Imperio en sus tiempos de apogeo fue capaz de ponerle una mano encima a tal implacable naturaleza. El ejército del país montaban en criaturas parecidas a las Yak, cuya existencia solo se limitaba al territorio peninsular, lo que hizo que se tornaran una fuerza sin igual en tierras frías.

El hecho de que la Unión de Estados Libres de Torgis había ido a invadir el país rápidamente se difundió por el principado, y dicho principado, se muestra en los momentos presentes muy descoordinado, por lo que podrían obtener todo aquello que quieran. Es más, si iba Torgis al norte, Lunaria empezaría a moverse antes de que pudieran organizar una respuesta. Y si eso ocurriera Amidonia se desmoronaría y se separaría.

Afortunadamente, el ejército de la Unión de Estados Libres Torgis se encontró con una dura resistencia por el lord gobernante de la ciudad de Nerva, el veterano viejo general, Hermann. Y habiendo llegado a la conclusión que, más que verse separados, sería mejor otorgar el país a alguien que pudieran confiar, la gente del principado rememoró la brillante expresión del rey presente en el Orbe Real, quien se las arregló para gobernar Van sin problemas y que incluso había dado un trabajo a la general conservadora Wanda.

… En otras palabras, yo. Antes de que lo supiera, la opinión pública de Amidonia había convergido en tenerme a mí para anexionar Amidonia y oponerse a Torgis y Lunaria. Mientras tanto, aquellos que querían que Amidonia fuera independiente (en realidad, aquellos que empezaron a hacer revueltas para suplantar a Julio) fueron eliminados por los «anexionistas». El hecho de que tanto el general Hermann Bach, quien había parado los pies a los Torgianos en Nerva, como el ex ministro de finanzas, Gatsby Caulver —dos figuras cuya envergadura se  habían ganado el respeto de los ciudadanos gracias al apoyo en la resolución de dificultades económicas que habían tenido— hubieran cofirmado su apoyo a los «anexionistas», había sido una de las razones por las que habían conseguido eliminar a los independentistas

Y por lo tanto, peticiones para anexionar el territorio vinieron de todas partes de Amidonia… Mmm, era en plan, ¿cómo diantres ha pasado esto? Comparando las ventajas y desventajas a la hora de juntar Amidonia, resulta que de desventajas había más. Las ventajas eran: crecimiento de población y el fortalecimiento del poder nacional a largo plazo. Además, Amidonia era rica en recursos minerales, que podría dar por ende, un suministro seguro de minerales no disponible en el Reino.

Las desventajas, por otra parte, serían: que justo cuando habíamos acabado de solucionar la crisis de comida del Reino, tendríamos que lidiar con la de Amidonia. Además, la gobernancia debería de ser difícil dado que éramos enemigos hasta hace relativamente poco. También que nuestras fronteras serían mucho más largas, donde en primera instancia, solo compartíamos fronteras con la Coalición del Este, Amidonia y un poco con la Unión de Estados Libres de Torgis. Así que perderíamos las fronteras con Amidonia para encontrarnos con el Estado Mercenario de Zem y el Sacro Imperio Ortodoxo Lunaria (a nivel político, cuantos más países fronterizos, más difícil de gestionar es un territorio). Además, estaba la pérdida de los pagos anuales, aunque no lo estábamos contando en primer lugar.

Así que mirándolo de esa manera, es obvio que hay muchos más deméritos en anexionar Amidonia. Sin embargo, no teníamos la opción de decir «no» ahora. El motivo sería que debido al razonamiento de «había más desventajas en anexionar Amidonia» haría estremecer nuestra causa de «incorporar Van a nuestro reino debido a las solicitudes de la gente.» Si permitiéramos la entrada a Van y no a las demás, se nos hablaría de nosotros en las espaldas diciendo cosas tipo: «¿Veis? Solo querían después de todo aquel territorio que les interesa.»

Además, si dejáramos a Torgis y Lunaria que invadieran sin problemas, acabaríamos tanto por A como por B con las mismas fronteras. No obstante, gobernar una Amidonia donde la falta de comida estaba enraizada en el país era difícil. Si los dos países fallaran en la gestión de dicho territorio o causaran guerras internas, muchos refugiados volarían por entrar a nuestro país. En ese caso, hubiera sido mejor acogerlos a todos al principio. Sería difícil, ahora mismo, pero si nos pusiéramos las gafas de a largo plazo, estoy seguro de que podríamos recuperar la capital. Hay que ver…

Al final, decidí permitir la anexión de Amidonia entera al Reino, y declaré tal caso a los poderes extranjeros. Mientras tanto, movimos las fuerzas navales bajo el mando de Excel quien estaba estacionada al sur de Elfrieden al lado de las Fronteras de Torgis, dispuestos en atacar en cualquier momento. Desde el punto de vista de la Unión de Países Libres, estarían ansiosos de que su país de origen fuera invadido mientras que sus señores estuvieran atacando Nerva, por lo que inmediatamente se retiraron. Marcharon de Amidonia cual la marea baja.

Además, Lunaria, quien había puesto tropas en los límites fronterizos, suspendieron sus preparaciones de guerra al ver Amidonia unificada. Ellos, a diferencia de Torgis, no hicieron grandes movimientos, por lo que no pudimos discernir lo que pensaban, cosa que nos fue muy desconcertante.

En cualquier caso, hagamos ahora un informe detallado de la Anexión de Amidonia.

◇ ◇ ◇

Poco después de la retirada de las fuerzas de la Unión de Países Libres de Torgis, volví al castillo de Van para decidir cómo gestionar el territorio de Amidonia. Hoy, me encontraba sentado en el trono en la cámara de audiencias a fin de reconocer los servicios de aquellos que defendieron la nación ante la amenaza de las Fuerzas de Torgis. Debido a lo repentino del asunto, no traje demasiado personal conmigo, más bien lo usual, Liscia y Aisha se encontraban una a cada lado de mi persona, con Hakuya dirigiendo la ceremonia a su manera.

Hoy, el reconocimiento al servicio proporcionado iría dirigido a dos personas. Hermann Bach, quien defendió a Nerva ante el ejército invasor de Torgis y su «cofirmante» quien había ayudado a aunar Amidonia, Gatsby Culver (Gatsby si lo llamara por su nombre, pero dado que es un ex ministro de finanzas supongo que lo debería llamar por su apellido).

Hermann era un general con un largo recorrido profesional en el ejército del estilo de Georg y Owen, mientras que Caulver era un hombre de una treintena con pintas intelectuales. Detrás de ellos, había dos pilas grandes cubiertos con una tela, por lo que no podía ver lo que había en ellas. Parecía que eran regalos para mí. Me dirigí a los dos que se encontraban esperando en la alfombra, «es la ceremonia», primero hablando con Caulver.

«Lord Culver. Hiciste bien en unir a los ciudadanos de Amidonia. Sin tu influencia la confusión hubiera durado un largo tiempo, por lo que la gente hubiera caído en una más profunda miseria. Permíteme dar las gracias en nombre de la gente.»

«Vuestras palabras son demasiado generosas para alguien como yo.»

Al decir eso, Culver se inclinó profundamente. Aunque sin ningún tapujo hubiera hablado en nombre de la gente de Amidonia, como si fueran mi gente, no hubo reacción alguna. Bueno… Supongo que es de esperar dado sus ansias de pasármelo todo a mí. Caulver entonces añadió.

«A propósito, su majestad. Hay una cosa que me gustaría ofreceros.»

De esa manera, descubrió la tela que recubría una de las pilas. Lo que salió de esta fue fajos de documentos apilados en montañas. «Ya veo.» musitó Hakuya a mi lado mientras sonreía irónicamente. No sé lo que «vió», por lo que le pregunté a Caulver.

«¿Esto es?»

«Los registros de las ganancias de Amidonia y los papeles relacionados con los privilegios. Antes formaban parte de los archivos de Van, pero por miedo a perderlos en el fuego de la guerra, los saqué antes de que la guerra empezara la guerra. Ahora que la guerra ha terminado tengo que devolverlos a la capital.»

Ah, ahora que lo dice, cuando registramos los documentos legales que había en los archivos de Amidonia como fianza, se informó que todos y cada uno de los documentos de ese tipo faltaban. Por eso que Hakuya sonreía. Tiene que ser una carga menos para sus espaldas.

«Ya veo… Estos son, en efecto, regalos magníficos.»

«Siéntome honrado por recibir tal halago.»

«No obstante, deben ser devueltos bajo tus propias manos.»

«¿Eh?»

Caulver se quedó sin palabras ante mí negándose a recibirlos. Mmm, acaso puede recuperarse un poco con esto. Con una sonrisa en mis labios, dije: «¡Ex Ministro de Finanzas del Principado de Amidonia! ¿Querrías trabajar bajo mi mandato?»

«¡S-sí!»

Caulver respondió prácticamente por reflejo. Bien, podía hablar de nuevo.

«Muy bien. Restauraré tu puesto de trabajo anterior. A partir de ahora te convertirás en el nuevo ministro de finanzas de Elfrieden, cuyo esfuerzo se verá reflejado en apoyar las finanzas en esta nueva nación.»

«P-pero soy una persona de Amidonia… ¿está bien?»

«No me importa. El poner en uso a cualquiera que puede usarse es la manera en la que se comporta Elfrieden ahora. Si me mostrara quisquilloso acerca de los orígenes o nacionalidades, nunca hubiera podido reformar el país.»

En verdad, quería tener ese tipo de talento. Soy una persona de humanidades, por lo que no soy muy bueno en calcular o analizar finanzas (aunque me encuentro sobre la media del ciudadano medio de este mundo). Haría lo que fuera necesario para tener una persona con las capacidades suficientes como para redactar los fondos necesarios para el presupuesto militar en no una muy sana Amidonia y aun así no llevar a Amidonia al colapso económico. Con un competente Ministro de Finanzas que se encargara de cortar de raíz los gastos innecesarios, el presupuesto solo permitiría «e~sa política» o «aque~lla política» que no había sido capaz de aplicar hasta los momentos presentes. Sí, los sueños se ensanchan.

«Ministros de Finanzas del Reino de Elfrieden, Caulver. Estos documentos se convertirán en la ayuda para que puedas trabajar. Tenlos, y trabaja por el bien del territorio de Amidonia.»

«¡S… Sí! ¡A sus órdenes!»

Culver se postró de nuevo. Asentí, y luego me dirigí al general Hermann.

«Lord Hermann, tú también has hecho bien en defender contra los ejércitos de la Unión de Países Libres de Torgis. Sin tus esfuerzos, los ejércitos enemigos hubieran pasado por Nerva, comiéndose en consecuencia las tierras de Amidonia. Y si hubiera pasado, la ayuda de nuestro país no hubiera sido posible a tiempo, lo que hubiera ocasionado un conflicto mucho peor al ocurrido.»

A pesar de habérsele agradecido así, la expresión oscura de Hermann no se relajó.

«Los soldados son los protectores de la gente. La falta de un señor importa mucho. Mi persona meramente estaba cumpliendo su papel.»

Q-qué rígido… Es el tipo de personas a la que es fiel a su trabajo. Si Owen era un “gajaja-abuelo” él sería más bien un “abuelo-obstinado”. Humm, creo que se entendería mejor si lo trasladara a lo que en japonés sería el “viejo tsundere”. Mentalmente pongámosle la frase de «n-no lo estoy haciendo por ti, ¿vale? ¡No hay más remedio que protegerlos porque no hay un monarca!»

Entonces Hermann se alzó, poniéndose en pie delante de la otra pila cubierta con la tela.

«Mi persona también desea presentarle un regalo a Su Majestad. Mi persona desea que Su Majestad lo acoja y no se preocupe de devolver algo a cambio.»

Así, Hermann quitó la cubierta de la pila. Lo que apareció de debajo fue una pila de telas de colores enrolladas como pasteles de rollo (roll cakes).

«El sur de Amidonia es tierra de ovejas y del hilado de lana. Estas telas están tejidas de ese cortejo. Mi persona desea ofrecérselo como una ofrenda.»

«Ooh… ¿Puedo darle un vistazo?»

«Como desee.»

Me levanté y me aproximé a la pila de tejidos y los toqué con mi mano. Mm, sienta bien, ¿acaso esto es una alfombra? No lo pillo, pero de alguna manera puedo decir que son bienes de buena calidad.

«¿Mm? ¿alfombra?»

Una alfombra de regalo… De alguna manera siento que he oído algo acerca de esta situación anteriormente. Si me acuerdo correctamente, ¿¡había una escena como esta en la historia de la Tierra..!?

«Di, lord Hermann.»

«Sí?»

«¿Espero que no haya una chica envuelta en estas alfombras?»

En el momento que pronuncié esas palabras, la cara de Hermann se endureció. ¿Eh? ¿En serio? Entonces, una de las telas empezó a menearse. Whoa, ¿acaso hay un asesino ahí? Y en el momento en que los soldados guardias y Aisha empezaban a emitir un intento de matar…

«Oh, rayoh. Se suponía que iba a seh la sorpresa de tu vida… Por qué te hah dado cuenta.»

El meneo de la manta paró, de manera que se desenrolló la manta con la cosa de que una chica de la edad de un estudiante de preparatoria surgió del envoltorio. Llevando un pelo largo en dos coletas alrededor de su cuello, la chica de dos coletas tenía una cara muy bien proporcionada y grandes lindos ojos. Dicha chica, quien se autodenominaba como Roroa, puso su mano derecha en la espalda y la otra en la cintura, haciendo una pose como si fuera una modelo.

«Aunque no se me haya llamado salto igualmente~ Tadaaah~♪ Es Roroa~»

«Ufun♪» dijo Roroa coquetamente. Es ligeramente más baja que Liscia y debido a que sus curvas son prominentemente marcadas, se veía como una chica joven intentando aparentar ser adulta. B-bueno, parecía un pequeño animal haciendo eso, y si me preguntarais si es linda, bueno, sí, lo es. En cualquier caso, Roroa, ¿no es acaso ese el nombre de la hermana de Julio? Y mientras me quedaba sin palabras por lo súbito de la situación, Roroa refunfuñó malhumorada.

«¿Qué? ¿Acaso no puedeh leer el ambiente, Souma-han?»

«¿¡Souma-han!?»

Bua, esta es la primera vez que alguien me llama -han… Espera, este no es el momento. Eh, ¿por qué ambos Gaius y Julio eran tíos que daban miedo, pero esta chica es tan fácil de llevarse bien? ¿Acaso no tiene la casa Real de Amidonia tiene un rencor hacia la casa Real de Elfrieden? Entonces, Roroa le dio unas palmaditas a mi hombro.

«Ehtoy impresionada de que hayah podido ver mi broma. Había permanecido allí durante una hora entera, ¿sabeh? Y sí… Era máh caliente de lo que me imaginaba…»

«Bueno, había una mujer que hizo exactamente lo mismo en mi mundo…»

«Ugh, ¡ella lo estropeó! Qué fail

«De manera anecdótica, creo que lo hizo pero desnuda.» (*apócrifamente)

«Qué le pasa a esa mujer. ¿Eh una pervertida o algo?»

«Bueno, aun a pesar de todo es una de las más grandes personas que se dice que cambió historia, dependiendo del honor de uno…» (*hay opiniones diversas)

Y mientras miraba a Roroa abrazando su escaso busto, di un suspiro. Sea como fuere, Roroa llevaba unas ropas adecuadas. Si no las tuviera estoy seguro que no habría tan rápido querido tener este tipo de conversación. Al fin y al cabo, mis dos futuras esposas estaban mirando atrás.

«Umm… ¿Rorora? ¿Puedo llamarte Roroa? Eres la joven princesa amidoniana, ¿verdad?»

«Chí. La hermosa, inteligente, que hace desprender lágrimas y perfora-rocas bishoujo de Amidonia, Roroa-chan, esa soy yo~»

«Aaahh, dios míooo, no sé a quién responder primero…»

«¿Rehponder? Me pregunto sobre qué ‘rehpuehta’ estás hablando y dónde me quiereh ver ‘rehpuehta’? [1] … sonrojar♪

«¡No se supone que digas ‘sonrojar’! Además, ¡para con los chistes sucios!»

«No se puede, acabamos de conocernoh, ¿sí? ¿Empecemoh como ehposos?

«¿¡Yendo al grano súbitamente?! ¡Se supone que empecemos como amigos, primero!

Mientras interacambiábamos bromas, Liscia nos miró con ojos fríos. ¡De verdad! Y por alguna razón, Roroa se encontraba rodando en el suelo de la risa.

«Esa eh una buena ’rehpuehta’, Souma-han, buena rehpuehta

«¿Cómo te tomas todo esto tan a la ligera? ¿Eres realmente la princesa de Amidonia?»

«Chí. ¿Supongo que debería dar loh saludoh apropiadoh

Dicho eso, Roroa enderezó su expresión e hizo una respetuosa inclinación.

«Soy la hija del anterior Príncipe de Amidonia Gaius VIII, Roroa Amidonia.»

Al ver tales acciones en ella, se veía, extrañamente, como una verdadera princesa.

«… Y ¿qué quiere la princesa Roroa al venir a este lugar?»

«Ah. Bueno, sobre la razón…»

«¿Dejando las formalidades de lado, otra vez?»

No hay razón para preocuparse por eso, ¿chí? Al fin y al cabo…»

Entonces con una cara resplandeciente, Roroa soltó la más grande bomba del día.

«He venido a ofrecer mi mano en matrimonio♪»

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