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Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 24

Como Soberano – Después

En acabar el juicio Souma, Aisha y yo volvimos a la oficina de asuntos gubernamentales, pero en medio del camino, sin aviso alguno, Souma se tambaleó.

«¡Souma!»

«¡Su majestad!»

Aisha y yo nos dispusimos a sostenerlo, pero Souma apoyó la mano en la pared y mientras decía: «estoy bien, solo un poco mareado» rechazó nuestra ayuda con la mano que tenía desocupada.

«Pero…»

«Estoy bien… Por favor, dejadme solo por unos momentos.»

Y así se adentró a la oficina solo. Le eché un vistazo a su expresión mientras entraba— estaba pálido. Obviamente se encontraba en mal estado. Al haber sido abandonada ahí, me dirigí a Aisha, quien se encontraba en la misma la situación.

«Se le veía firme y determinado… ¿Qué ha pasado?»

«No lo sé… pero-»

«¿Pero…?»

«Tiene el aspecto de cuando un joven guerrero vuelve de la batalla. Su primer… asesinato.»

«Lo que significa… que le estaba pesando el hecho de haber matado a los nobles de alguna manera, ¿no?»

Pero eso era una cosa que había hecho por consideración propia, ¿no? Por lo que no hacía falta arrepentirse. Es más, Souma también había acabado con Gaius VIII del Principado de Amidonia anteriormente. No eran sus primeros asesinatos. Pero en cuanto hube señalado eso…

«Es solo una idea, pero con Gaius no tenía otra opción. Era asesinar o ser asesinado. No obstante, en el caso de los doce nobles, no había amenaza directa a su alteza. Aun sabiendo que era perjudicial dejarlos vivir, debe estar devanándose los sesos sobre si su juicio de matarlos era lo correcto o no…»

Hipotetizó Aisha mientras miraba la oficina de gobierno con preocupación. … Es verdad, creo que Aisha tiene razón. Había oído que el mundo del que vino Souma era pacífico. Por lo que creo que el comportamiento que había mostrado podría deberse en parte a que como era de ese mundo seguramente odiaría las cosas que envolvieran muerte. Dicho esto, no era tan optimista como para pensar que las cosas se resolverían sin víctimas. Es por eso que las políticas que Souma seguía siempre trataban de maximizar los resultados con los menos sacrificios posibles.

Eso era algo que un dirigente de un país tenía que estar preparado a hacer, naturalmente. Sin embargo, probablemente el corazón de Souma no era lo suficientemente intrépido como para permitir más sacrificios de los requeridos.

«Di, Aisha, ¿qué hacéis con los guerreros que se encuentran en ese estado?»

«Ya… Hacemos lo posible para que lo olviden— quizás los superiores o veteranos los invitarían a tomar un trago o incluso a irse con mujeres. Esas cosas… son cosas con las que te avienes al cabo de un tiempo.

Tomar un trago o quizás…

◇ ◇ ◇

El juicio había empezado por la tarde. Todo estaba oscuro. No encendí ninguna luz y, en la oscuridad, me recosté en la cama en soledad. Había una montaña de cosas que tenía que hacer, pero había informado a Hakuya por adelantado que me diera rienda suelta para hacer lo que quisiera por un día. Quería dormirme, pero en contra de ese deseo, mi cabeza permanecía lúcida.

En cuanto quise ponerme a pensar, la cuestión de si había hecho lo correcto me apareció en la mente. Considero que el haber ejecutado los nobles era lo correcto a largo plazo. Si los hubiera dejado vivir, habrían hecho daño a alguien con los desastres que provocaban, y lo hubiera ciertamente lamentado. Bueno, eso es lo que desesperadamente le había dicho a mi corazón, por tal de no arrepentirme de haberlos matado ahora…

[Usar la violencia de un plumazo]

[El príncipe no necesita culparse de ser cruel]

[Para evitar caer en la miseria, elegir el camino de la guerra]

[Una vez caído en la miseria, será demasiado tarde para arrepentirse de lo que debería haberse hecho en aquel momento]

Las palabras de Maquiavelo se reprodujeron en mi mente. Solo buscaba excusas, pero si igualmente iba a arrepentirme, debía elegir aquella senda que salvaguardaba las personas que eran importantes para mí. Debería haberme resuelto cuando tomé esa decisión, pero ese hecho solo me hizo sentir más amargado ante mi corazón vacilante.

En ese momento, la puerta de entrada se abrió de repente. Moví la cabeza, y allí estaban Liscia y Aisha.

Semidesnudas.

Llevaban solo dos piezas de tela del tamaño de una toalla de manos. Una envolvía la parte de las caderas, mientras que la otra envolvía el pecho. Aunque la puerta abierta permitía la entrada de luz desde el pasillo, la habitación estaba demasiado oscura como para distinguir la expresión de sus rostros. Dicho esto, sus líneas— más sugestivas aún si cabe debido a las sombras que se ocasionaban por la falta de luz eran muy sugestivas. Aunque la altura de Aisha y sus lindas curvas eran sobresalientes, Liscia tenía su propia belleza de muy buenas proporciones. … Honestamente, si no fuera por el estado tan patético en el que me encontraba ahora mismo, hubiera perdido el poder de la razón y hubiera saltado a ellas.

«¿Qué intentáis hacer?»

Un tono escalofriante surgió de mi boca que me sorprendió incluso a mí mismo. Mierda, ¿qué estoy diciendo? Esto es solo que me estoy desahogando, ¿no? Volví a frasear lo que había dicho en el tono más tranquilo que pude.

«¿Pensé que os había dicho que me dejarais solo?»

«No podemos dejarte en paz sabiendo que estás así, ¿no?»

Sin importarle lo que había dicho, Liscia se sentó en la cama donde me encontraba descansando. Aisha se excusó e hizo lo mismo sentándose en el otro lado de la cama. Dirigiera la mirada tanto a un lado como al otro, allí se encontraba un bonito trasero de chica. Solo podía cubrirme los ojos con el brazo y mirar hacia arriba.

«Qué es todo esto… qué queréis…»

«Esto… um … queríamos hacerte, uh, olvidar…»

«¿Huh?»

«¡QUIERO DECIR! Puedes, um, hacer lo que quieras con nosotras, por lo que….»

«Bueno, será la primera vez para nosotras, por lo que, ¡estaremos a tu cuidado, su alteza!»

«A qué te refieres, Aisha. No…. estoy de humor ahora.»

«Uuuhh, quizás deberíamos haber traído a  la señorita Juna también.»

Bueno, Juna se encuentra ocupada haciendo los trámites para transferirse de la marina a nosotros. Haaah… de todas formas, han hecho esto porque estaban preocupadas por mí. Y mientras pensaba, Liscia tímidamente preguntó.

«Um, Souma…»

«¿Qué ocurre?»

«…Hace frío, por lo que ¿podemos ponernos bajo la manta?»

Así que tienen frío… vamos a entrar en invierno, al fin y al cabo. Y claro que estarán frías, con ese atuendo. En realidad, podrían haber venido con ropas, ¿no? En fin, que hice entrar a las dos a la manta. Es una sola cama con no mucho espacio para todos, por lo que las dos naturalmente se encontraban pegadas a mí. No enloquecer teniendo a cada lado dos bellezas semidesnudas solo mostraba cuán lejos había caído en la depresión.

«Fuu. Está calentito.»

«Lo está, huh. Creo que podría quedarme dormido estando así…»

«No obstante, esta es mi habitación y la oficina de asuntos gubernamentales, huh…»

Pero bueno… Ciertamente es cálido. Sentí que mi inquietud gradualmente se disolvía en nada. El calor humano es fantástico, huh. Sentía mi corazón más ligero solo por tener a una persona a mi lado. Podía realmente sentirme protegido. Podía sentir querer yo proteger. Puedo… aún seguir.

«A ambas.»

«¿Hm?»

«¿Qué pasa?»

«Gracias.»

Entonces me dormí.

◇ ◇ ◇

Un mes después, llegó la noticia de que «El Principado de Amidonia estaba en rebelión».

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