Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 30

Genjitsushugi Yuusha no Oukokukaizouki español

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Epílogo B – En medio de la nieve

Caminé por el pasillo con Hakuya. Podía ver que estaba todo oscuro mirando por la ventana. Creo que eran más o menos las ocho de la tarde; y me acordé de lo ocurrido en el salón del banquete. Si tales problemas volvieran a ocurrir a estas horas… tendríamos que mantenernos despiertos toda la noche. Lo mejor hubiera sido que hubiera mandado a los artistas a descansar mucho antes. Porque si no, si tenían que actuar toda la noche y se colapsaran en medio del programa… No quería ni pensarlo.

Y mientras andaba con esos pensamientos en la cabeza, llegué finalmente a mi destino. Hakuya de manera discreta me dio paso para que pudiera entrar a la habitación, y se paró de pie junto a la ventana, frente a la puerta donde tenía la intención de esperar. Aunque no es como si tuviera prohibido entrar, simplemente se abstuvo a hacerlo. Luego juntó sus manos y me dio una respetuosa reverencia.

«Los Gatos Negros están ya a sus puestos. Por favor, tómese su tiempo. Espero que tenga una discusión agradable.»

«Claro.»

Asentí mientras abría la puerta y entré. Todo volvió a oscurecerse en cuanto otra vez la cerré. Dentro de la habitación alumbrada por espelmas pude ver a una cama tamaño digna de un rey y detrás de esta, una terraza iluminada por la blanquecina luz de la luna. Tomando té, se encontraban sentadas en la mesa de cristal junto a esa ventana las personas que estaba buscando. En cuanto me acerqué, rápidamente dejaron las tazas y se pusieron de pie.

«Cielo Santo, lord Souma. Cuánto tiempo.»

«Mucho tiempo hace que no te vemos, su alteza.»

Devolví el saludo entonces a la pareja.

«Ciertamente, ha pasado bastante tiempo, lord Alberto, lady Elisha.»

Las personas que me habían estado esperando eran los padres de Liscia, el antiguo rey, lord Alberto, y su reina y esposa, lady Elisha.

◇ ◇ ◇

«Por favor.»

«Muchísimas gracias.»

Una vez acabado el té que me ofrecieron, la ex reina Elisha sonrió ampliamente. Tenía la actitud tranquila de Liscia, además de una apariencia más de señorita, es decir, una apariencia más coqueta. Me pregunto si Liscia se volverá así. Estaré pendiente de ello.

Estábamos sentados alrededor de la mesa de vidrio de manera que me encontraba encarado a lord Alberto. Lady Elisha se aposentó a su lado, dado que había terminado de ofrecernos té. Parece que pretendía realizar el rol de sirvienta hasta el final de la noche… Aunque, ahora que lo pienso, nunca había tenido una conversación con ella, ¿eh? A pesar de ser mi suegra, siempre hablaba con moderación, y prefería quedarse al margen, junto a Alberto, con una cálida sonrisa. Según Liscia, siempre había sido persona de pocas palabras y un tanto taciturna.

«Te damos la bienvenida. Gracias por haber venido esta noche.»

Mis pensamientos fueron interrumpidos por lord Alberto.

«Además, mis sinceras felicitaciones por la anexión con el principado. Has hecho tantísimo y solo después de haber tenido la corona por solo medio año… Seguro que has vivido para tener el título de Gran Rey.»

«No soy un gran fan de ese título… aunque supongo que puedo reunirme con vosotros ahora.»

«Nos disculpamos por hacerte esperar.»

Lamentó el anterior rey inclinando la cabeza.

Había estado pidiendo reunirme con lord Alberto día tras día hasta ahora. Cuando ‘no tenía ni idea de la situación’, había buscado ayuda para hacer que los tres duques cooperaran y persuadir a Castor, quien se encontraba preocupado por la súbita abdicación. Cuando se trataba de ‘he hecho juicio sobre todo’ había preguntado si podía verlo y solicitar su opinión.

Pero la respuesta que siempre obtenía había sido: ‘el país es tuyo ahora, no está en mi lugar decir nada’ para la primera cuestión y ‘te diré todo estos días, por lo que espera hasta ese momento’ para la segunda. Así que no pude hacer nada más que esperar, ya que al fin y al cabo, no podría saber si me diría la verdad si lo hubiera detenido para interrogarlo.

Y esta noche, me responderían a todo, por lo que aquí me encontraba.

«¿Podréis responderme a todo ahora?»

«Si así lo quieres.»

«¿… Podríais por favor decírmelo claramente? ¿Qué es lo que estáis pensando?»

Como anunció que me lo diría todo, le requerí que lo explicara desde el principio.

«Hay tres cosas que me gustaría saber. En primer lugar, acerca del porqué me disteis el trono. Era la primera vez que me conocíais cuando me convocasteis, y aun así, me conferisteis la corona solo por haber escuchado el plan de enriquecer el país y fortalecer la armada. Incluso me ayudasteis a tener a Liscia para que fuera mi prometida. Es verdad que así pude actuar con mucha más libertad, pero… es anormal. Además de yo ser una persona joven y actuar un pelín rudo con el fin de que no tomaran mis palabras de manera diferente a lo que quería decir. ¿Cómo pudiste entregarle el trono a tal tipo?»

«………»

«En segundo lugar, acerca de la lealtad de Georg. Tramó un plan de tal manera que aquellos que parecían que se volverían mis enemigos pudieran ser eliminados, manchando con ello su nombre. Y viendo en cómo resultó todo, parecía como si hubiera sido todo planeado, no obstante, están esas cartas de Liscia. Eso también es raro. Nunca me vi con Georg hasta que todo hubo terminado. Literalmente sacrificó su vida por el plan. Y eso nunca lo hubiera hecho si no fuera confianza y la lealtad.»

«………»

«Pero nunca me había visto con Georg, y no es normal tener fe en alguien cuya existencia para ti es desconocida. Por lo que Georg actuó de manera leal, ¿a quién? No hay otra explicación que por serte leal a ti, el anterior rey. Antes de ‘ejecutarlo’, le pregunté al respecto, pero solo musitó unas palabras: «lo sabrás de la boca de ‘la persona’ cuando llegue el momento.»

Me detuve allí y tomé un sorbo de mi té.

Por último… ¿Por qué no me dejasteis veros hasta ahora? Si esperábais hasta que todo se arreglara, podrías haberme visto cuando la guerra de Amidonia terminó o cuando la anexión se hizo. ¿Por qué os habéis esperado hasta ahora para dejarme veros? Quiero saber eso también.

«… y eso es todo, ¿verdad?»

«En resumidas cuentas. Preguntaré sobre los detalles después.»

«De acuerdo.»

Alberto asintió y empezó a hablar.

«En primer lugar, nos gustaría decir que todas las cuestiones están ligadas por una cosa.»

«¿Una cosa?»

«Pero antes, responderemos a la tercera pregunta. Estábamos esperando y viendo, ya sea para decirte la respuesta, o si, por lo contrario, debíamos mantener las cosas como estaban y no decirte nada…»

«………»

«No obstante, nuestros corazones no son lo suficientemente fuertes para poder mantener guardado el pecado que hemos cometido.»

¿Pecado que han cometido? ¿Pero de qué está hablando?

«Lord Souma, ¿acaso nunca has pensado en querer volver a empezar tu vida de nuevo?»

Me preguntó lord Alberto. Y aun siendo la pregunta un tanto sospechosa, le respondí.

«Por supuesto. Siempre lo pienso.»

Hablando sobre las decisiones que he tenido que hacer desde que recibí el trono, siempre empiezo a pensar sobre si podría haberlo hecho de otra manera, si se podía hacerlo mejor, si era posible haber salvado aún más vidas. Se dice que las almas de los muertos van al cielo, pero aun así me preguntaba si podría haber llegado a un acuerdo con un enemigo muerto por la guerra, aun sabiendo que era imposible.

«Pero, ¿qué tiene que ver esto con el tema?»

«… Déjame contarte una historia, sobre un cierto reino en un cierto mundo, sobre un cierto tonto rey.»

Y con esa introducción, Alberto comenzó a contar la historia.

◇ ◇ ◇

En un cierto reino, una vez hubo un rey. El rey no era sabio, pero tampoco era tonto. No gobernaba bien, pero tampoco es que lo hiciera mal… es decir, era un modelo de mediocridad. Aun si el reino hubiese perdurado mucho tiempo, se podría decir que el rey no sería recordado por tener alguna mancha. No obstante, el mundo estaba en un estado de guerra entre demonios y hombres. El fuego de la guerra todavía no había consumido el reino, pero la comida, añadida a los problemas económicos, lentamente empezaron a llevar la nación a la ruina. Y ese mediocre rey no fue capaz de efectuar acciones efectivas para solucionar aquellos desafíos.

Entonces, un día, un gran país del oeste efectuó un llamado para requerir que se hiciera la Ceremonia de Invocación del Héroe. Era un llamado, aunque a la práctica no era como si tuvieran la opción de refutarlo. El mediocre rey realizó la ceremonia como se le pidió, la cual fue un éxito, y así, un joven hombre de otro mundo fue convocado para convertirse en héroe. El rey iba a entregar al muchacho al oeste, pero este mismo dijo…

«Si tienes que luchar contra los demonios en primer lugar deberías tener una rica nación y un ejército fuerte.»

◇ ◇ ◇

Creo que he oído hablar sobre esto antes… mejor dicho, ese soy obviamente yo, ¿no? Lo pensé y consideré preguntarlo, pero la trama siguió una historia que difería a la que sabía.

◇ ◇ ◇

Al escuchar la historia de aquel muchacho, el rey vio un talento en él que él mismo no tenía, por lo que lo puso como primer ministro. El joven trabajó duramente para llegar a las expectativas del rey, e implementó innovaciones varias. Gracias a sus esfuerzos, el país empezó a mostrar signos de recuperación del problema de la comida y los problemas económicos. Sin embargo, había quienes miraban desfavorablemente aquel muchacho.

Eran los nobles del país, aquellos que tenían mala reputación. No podían soportar que un joven venido ‘de quién sabe dónde’ se convirtiera repentinamente en primer ministro— aunque lo que los enfureció más fue las reformas que hizo. A fin de recaudar fondos, el joven hombre hizo pública la corrupción en la que estaban metidos e incluso los amenazaba con degradarlos a niveles más bajos de la sociedad. Por culpa eso, el muchacho se ganó la ira de muchos. Fueron una y otra vez al Rey para persuadirlo de que causaba daño, para intentar derrocarlo.

No obstante, el joven tenía un aliado. El gran general de la armada. Ese hombre, honesto a sus ideales, reconoció la genialidad de ese chico y se convirtió en su defensor. Sin embargo, eso mismo fue visto mal por los nobles corruptos, quienes lo difamaron aun más fuertemente. Las calumnias fueron cada vez más intensas y gradualmente empezaron a hacer que el rey se sintiera incómodo.

El talento de aquel muchacho era ciertamente fascinante, pero tenía demasiados enemigos. Y eso podría acabar de generar una ruptura en el país. Pensando en ello, el rey tomó una decisión, de la cual, se arrepentiría después. Lo despidió del puesto de primer ministro. Y el muchacho, liberado de sus responsabilidades, cayó en desgracia refugiándose en el techo del castillo del general. Podía ser funesto para el joven muchacho, pero de esa manera el país estaría unido. De esta manera, la vida del joven no correría peligro, racionalizó el rey.

Pero los asuntos no acabaron ahí. Los injustos nobles eran más obstinados de lo que el rey pensó. Más bien, considerando sus conexiones encubiertas, no podían pasar por alto al joven exministro. Y aquel año, el país vecino, el cual durante mucho tiempo había estado guardando su rencor hacia este, hizo cruzar las fronteras a las tropas. El general envió a sus hombres, y se enfrentaron en un conflicto armado.

Sucedió en aquellos momentos de tensión. Como si lo hubieran estado esperando, los nobles organizaron una revuelta, atacando el castillo del General en Randell… y teniendo en cuenta los momentos en que decidieron la insurrección, bien podría decirse que los nobles tienen conexiones con el país colindante. Dado que las tierras del general solían pertenecer al país enemigo,los planes del enemigo fueron más fáciles de realizar, y para aquella nación, también era un acto para acabar con el joven que un día podría convertirse en su enemigo. Y a pesar de que era la ciudad donde se encontraba el General de la Armada, la mayor parte de los ejércitos había sido enviada a la frontera, dejando menos de quinientos hombres como guardias para oponerse a un ejército formado por los nobles, el cual, sobrepasaba los diez mil hombres.

El general del ejército también se encontraba en la ciudad, y apostó su vida en la defensa de la ciudad… pero los enemigos eran demasiados y al final fue derrotado. La urbe en la que estaba su castillo se incendió, y el joven se convirtió en cenizas dispersas entre las llamas. Solo tomó unos días para que se alzaran en armas los ejércitos de los nobles, y el rey no pudo hacer nada. Habiendo perdido al general, el ejército no pudo mantenerse frente al ataque del país vecino, y este fue derrotado. El ejército de los nobles se reunió con el ejército del país vecino y así, utilizaron el  impulso para marchar hacia la capital. Viendo aquel desarrollo, el rey rápidamente trató de confeccionar un ejército para encararlos… pero no fue capaz. Al final acabó dejando morir al general y el joven, resistiéndose pues los oficiales de la armada y los hombres quienes volvieron a sus respectivos territorios. La armada del aire y la marina también le devolvieron la espalda para defender sus territorios.

Como último recurso, trató de reclutar partidarios de la ciudadanía, pero no sirvió de nada. Las reformas del joven muchacho había hecho ganar la ira de los nobles pero para los ciudadanos, dichas reformas los habían salvado. Para la gente, el exministro era el salvador que los había rescatado de los tiempos difíciles. La ciudadanía no tenía afección por ese rey que había despedido al joven. Y así, el rey  terminó como el muchacho, aislado y sin amigos, rodeado por un gran ejército. Pronto sería asesinado como en el caso del joven la única diferencia es que el rey no tenía a alguien como el general que arriesgaría su vida por él.

Eso… era probablemente lo que se merecía. Por haber creído los falsos testimonios de sus enemigos, y por desgraciar a aquellos quienes realmente querían hacer algo por su país.

◇ ◇ ◇

Me quedé mudo del asombro de la historia que me había contado Alberto. Esa historia describía otra realidad. Cuando acababa de ser convocado a este mundo, había mencionado la fuerte propuesta de ‘ejército fuerte’, ‘país rico’ para evitar ser extraditado al Imperio (no sabía la verdad del asunto por entonces). Pensaba que si me dejaban el puesto de primer ministro, o ministro de finanzas, podría ser capaz de conseguir dinero suficiente para pagarles.

Pero si me hubiera convertido en primer ministro en lugar de rey en aquellos momentos, me habría encontrado con ese destino, un futuro diferente al mío de aquí y de ahora. Había muchos puntos en aquella historia que podía reconocer, sintiéndola extrañamente real y para nada una entelequia. Pensaba que era más bien como una simulación precisa… que en tal caso, quizás suene un pelín grosero, pero dudo que Alberto pudiera llegar a confeccionarla.

«…Parece como si hubieras visto la historia pasar.»

«En efecto, la hemos visto pasar. Ah, mejor podríamos decir… se nos ha mostrado la historia.»

«¿Mostrado?»

«Sí. Gracias al poder que mi esposa posee.»

¿El poder de su esposa? Instintivamente miré hacia lady Elisha, quien sonreía.

«¿Sabes que mi esposa es una usuaria de atributo oscuro como tú, verdad?»

«He oído hablar acerca de ello, pero parece que Liscia no sabe los detalles.»

«Lo que voy a decir es información altamente confidencial, por lo que por favor, no lo digas a nadie. Su poder es «implantar memorias en alguien en el pasado.»»

Así, Alberto prosiguió para contarme el “segundo capítulo” de la historia de antes.

◇ ◇ ◇

El rey, al haber perdido todo e incluso con los días contados por culpa de los nobles, cayó en un profundo arrepentimiento. Por qué había despedido el joven muchacho. Por qué no lo había considerado con más alta estima. Si no hubiera creído las difamaciones de los nobles, si hubiera apoyado al general y al joven, si hubiera continuado restableciendo el país, al menos, no hubiese tenido que encontrarse con tantas angustias.

Alguien con una inteligencia muy pobre, a este punto, se habría cegado de los errores que había cometido y habría culpado por todo a los actos del joven convocado, eso típico de “nada de esto hubiera sucedido si no hubieras venido”. Sin embargo, aunque el Rey era débil de mente, su esencia permanecía como una persona de corazón blando, por lo que tal idea no llegó.

Lo que pensó es que debería haber dado más ancho de banda al joven. Para empezar, se le debería haber entregado el trono en vez del puesto de Primer Ministro. De esa manera, podría haber dirigido el país mucho mejor de lo que él habría hecho. Así… su hija…

El rey cayó en la desesperación. Viéndolo en tal estado, la reina lo consoló.

«Has cometido errores, querido mío, poniendo fin a nuestras vidas. Pero con el uso de mi poder, podrías ‘verbalizar ese fracaso a tu yo del pasado’.»

La reina tenía un misterioso poder. Uno que podía contar a su yo del pasado la situación del futuro. Su yo del pasado que había recibido sus recuerdos experimentaría los recuerdos de su yo del futuro, como si rebobinaras el tiempo mismo. Y mediante el uso de aquel poder, la reina sobrevivió al atolladero de la lucha por el poder (aunque hablando estrictamente, lo había hecho enviando sus recuerdos antes de morir a su yo del pasado y así evitar el peligro).

La reina se disculpó ante el rey.

Había usado tal poder también para elegir su esposo, pero por alguna razón, no importa cuán valiente fuera el hombre, no importa cuánto aprendiera, el país estaba destinado a sumirse en la ruina. Había diferentes causas, tales como invasiones extranjeras, la guerra contra los demonios, la insurrección de los nobles o rebelión de los ciudadanos— la capital siempre acabaría consumida por las llamas. Solo el actual en aquellos entonces, rey mediocre, aunque no podía hacer crecer el país, podía hacer que sobreviviera. Además de solo conseguir tener una hija con el rey.

«No hay manera de cambiar el destino ahora, pero sí que hay manera de entregar a nuestros yos del pasado un diferente futuro ahora. Querido… ahora que nuestras vidas están echadas a perder, ¿acaso no querrías erigir un mejor futuro como acto final?»

El rey se decidió. Transmitiría sus arrepentimientos a su yo del pasado y este entregaría el trono al joven. Quizás era solo un acto de satisfacción personal, pero de alguna manera era una expiación, una manera de compensar aquellos sufrimientos que había causado a otras personas por sus actos. De esa manera, el rey y la reina dejaron que sus pasados yos recibieran las memorias actuales de aquel entonces.

El momento en el que recibieron las memorias fue cuando el joven muchacho fue convocado, cuando lo escucharon hablar sobre aquello de “enriquecer el país y fortalecer la armada”.

◇ ◇ ◇

«En otras palabras, éramos el rey quien recibió las memorias.»

Mientras escuchaba hablar al rey, me quedé fuertemente en shock. ¿Es esto un desliz en el tiempo…? No, ¿un viaje en el tiempo? La magia puede hacer cosas así…? Ah, pero solo regresa las memorias, no las conciencias en sí. Aun así, se supone que el hecho de poder regresar al pasado memorias debería causar paradojas temporales. El rey quien envió atrás en el tiempo las memorias no tendría que haber recibido dichas memorias en un principio. Lo que quiere decir que el poder de la reina probablemente pueda intervenir a nivel de una dimensión alternativa.

Es decir, desde el punto de vista del mundo al que se envían esas memorias, no se trataría del futuro, sino un posible porvenir… Aunque aun así, no creo que el rey y la reina pudieran entenderlo. El concepto de dimensión alternativa no existe, para empezar (aunque sabía lo que sabía por las historias de ciencia ficción). Aaaah, mierda, este no es un simple mundo de magia y espada, ¿verdad?

Mientras me encontraba confundido, el rey tomó un sorbo y dio un respiro.

«Hay que ver… quienes enviaron los recuerdos lo tenían mal, pero causa problemas también quien los reciben. En lo que respecta a cómo me siento, es como si hubiéramos vivido una vida donde te hice primer ministro, hubiese hecho algo estúpido y hubiera vuelto atrás en el tiempo. De no ser por la explicación de Elisha, por otro lado, hubiéramos pensado que simplemente habíamos vuelto atrás en el tiempo. No hemos hecho nada nosotros mismos, pero eso no cambia el hecho de que una ofensa se hizo a ti. Por lo que en lugar de mi otro yo, nos disculpamos. Lo sentimos muchísimo.»

El Rey inclinó la cabeza profundamente al decir eso.

«Eh, aunque te disculpes… no es como si lo hubiera pasado, por lo que…»

«Lo sabemos… esto es solo para nuestra satisfacción personal. Queríamos disculparnos, así que por favor, déjanos hacerlo.»

«…Si me lo pones así, supongo…»

Lo mejor sería dejar que se disculpen, creo. Por supuesto, dado que las cosas no me ocurrieron, no es como si pudiera empatizar.

«Entonces, a fin de hacer lo contrario con lo que sabíamos de esas memorias, te otorgamos el trono. Supongo que esto responde a la primera y tercera pregunta.»

La primera pregunta consistía en: “por qué entregasteis el trono a una persona que justo habéis conocido”, y la respuesta era que, en realidad, no era la primera vez que nos conocíamos desde el punto de vista del rey (aun teniendo en cuenta que técnicamente, sí que era la primera vez, fuf, qué complicado). La respuesta a la tercera cuestión, “por qué no queríais hablar conmigo hasta ahora”, era que estaban considerando si hablarme del poder de la reina o no. Además de asegurarse de que el futuro fuera por otro camino.

Y en segundo lugar, sobre la lealtad de Georg…

«¡Eh! No me digas, ¿se lo contasteis a Georg todo esto?»

«Somos débiles… Desde luego lo mucho para no poder guardar tal secreto entre nosotros.»

Alberto miró por la ventana. La luna se había escondido tras una nube en cierto punto, haciendo que el cielo se volviera sombrío.

«No creíamos que fuéramos capaces de crear un futuro diferente por nuestra cuenta. Le contamos absolutamente todo al hombre más digno de confianza del país, el general del ejército Georg Carmine, y le pedimos su cooperación. Luego creamos un plan para erradicar a los corruptos nobles que se convertirían en tus enemigos. El hecho de que Castor sospechara fue un desliz por nuestra parte, pero el plan ya había comenzado, por lo que no lo podíamos divulgar, y por culpa de eso te causamos angustia. Lo sentimos mucho.»

Ahora se explica el drama de la rebelión de Georg, el cual se juntó con todos los que se convertirían en mis futuros enemigos para acabar con todos de un plumazo a la vez que con él. Junto con el plan de Hakuya y el mío para subyugar Amidonia, verdaderamente se convirtió en algo grande, eh. Además que Roroa también se hizo con la suya. Ciertamente un tablero con muchos jugadores a la vez (Hakuya y yo, Georg, Roroa, y también lord Alberto… bastante, sí).

Intenté hacer que la gente bailara en la palma de mi mano pero más bien fui yo quien acabó siendo engañado. Pensaba que me encontraba despejando un camino para mi beneficio pero solo estaba recorriendo vías seguras…. esto es, en fin…

«De alguna manera, siento perder autoconfianza…»

«De ningún modo. Técnicamente, fuiste tú quien ha sido capaz de cambiar el futuro. Has anexionado Amidonia y reconstruido un país en ruinas, formando así un nuevo país, el Reino de Fredonia. Siento haber hecho lo correcto al entregarte la corona.»

«Me alegra oírte decir eso… pero, por curiosidad, ¿cuándo el futuro empezó a cambiar?»

«Desde el principio. Esta vez, Liscia se encontraba a tu lado desde el primer momento.»

«¿Liscia?»

Bueno, sí, Liscia me ha estado apoyando desde el principio, pero ¿por qué menciona su nombre ahora? En ese momento, la cara de Alberto se sumió en tristeza.

En el futuro donde eras el primer ministro, Liscia se encontraba también a tu lado. Era la secretaria de Georg, por lo que os conocisteis a través de él. Y la Liscia de ese mundo también reconoció tu talento y se enamoró de ti. Aun y cuando te despedí, venía siempre a intentar hacer que me retractara del despido. Sin embargo… el yo de esa época no escuchó el consejo, por lo que tristemente regresó a Randell donde te encontrabas tú. Y en Randell, la cual fue engullida por las llamas por culpa de los nobles, probablemente… al final…

Liscia… murió junto a mí. Antes lo había dicho, que ‘lo había perdido todo’. También se había referido con ello a la muerte de Liscia, su querida hija.

«¿Qué hay de mis otros aliados que promoví?»

«No se encontraban allí. No utilizaste el Orbe de Transmisión Real en ese mundo. Seguimos el consejo de aquellos que querían seguir con la tradición, y no te dejamos utilizarlo. Así pues, ni el concurso de talentos ni el programa que has hecho llegó a la luz.»

Ya veo… ahora que lo pienso de nuevo, la mayoría de nuestros miembros provenían del concurso de talentos que hice mediante la Transmisión Real. Sin esta, nunca me habría encontrado con Aisha, Hakuya, Tomoe y Poncho. Además, como Primer Ministro, Excel nunca me habría enviado a Juna, y tampoco me habría encontrado con Ludwin, Halberd y Kaede en el ejército. Había resultado esa acción en un gran punto de inflexión, eh…

Aunque el mayor apoyo que he tenido al usar la Transmisión Real era el trono el cual fui concedido, y el compromiso con Liscia, que dio legitimidad. Si no fuera por eso, no hubiera podido seguramente silenciar a aquellos que se oponían. Y pensándolo de esa forma…

«Cielo santo. Parece que Liscia fuera la diosa de la fortuna en esto.»

«Por favor, cuídala bien.»

«Por supuesto.»

La diosa que no me había abandonado ni siquiera en la adversidad. Si no la apreciara, la ira divina hubiera recaído sobre mí. Lord Alberto se levantó.

«Bueno, te hemos contado todo lo que sabemos. Con esto, nuestro rol verdaderamente ha acabado. A partir de ahora, el resto… dependerá completamente de ti.»

Mientras lo decía, lord Alberto rodeó con los brazos los hombros de lady Elisha, quien se había levantado a su vez.

«Estamos pensando en irnos de este castillo y vivir una vida tranquila en nuestro territorio.»

«¡¿Qué?! ¿Por qué?«

«Tener el anterior rey cerca puede invitar problemas innecesarios. Esto es algo que habíamos decidido desde el principio, el desaparecer del escenario una vez el futuro cambiara.»

Lo que vi en ese momento no fue la cara de un rey al que no se podía confiar, sino a un padre amoroso quien se preocupaba por sus hijos. Estaba esa cara… ¿dirigida a mí?

«Supongo que ya os habréis decidido.»

«Creemos que podemos dejarte a Liscia y al país en tus manos. Tanto Elisha como yo. Confiamos en ti, ‘hijo nuestro’.»

Me puse en pie y cerré el puño en el pecho.

«…Así será, lord padre.»

Nos saludamos con la cabeza. Lady Elisha estuvo todo el rato con una sonrisa. Y en cuanto me dirigía a salir de habitación, me detuve y miré hacia atrás, cuando estaba a punto de acercarme a la puerta.

«Hay una cosa que me gustaría preguntar.»

«¿De qué se trata?»

«Um, en el mundo donde yo fui el primer ministro, ¿encontrasteis por casualidad mi cuerpo y el de Liscia?»

«No, os convertisteis en cenizas esparcidas por el viento, ¿no? No quedó ni una sola mota.»

Ya veo… Con lo que nunca encontraron mi cuerpo. En ese caso…

«En ese caso es posible que sobreviviéramos.»

«¡¿Qué!?»

«Hubiera muerto de estar solo, pero Liscia se encontraba conmigo, ¿no? Si el yo de ese mundo se hubiera preocupado de ella tanto como lo hago ahora, no hubiera dejado entonces que le hubiese pasado algo. Aunque hubiera sido algo vergonzoso, seguramente me la hubiese llevado conmigo. Es posible que nos hubieran atacado las tropas enemigas mientras lo intentábamos, pero en ese caso seguramente hubieran capturado nuestros cuerpos. Y como no lo hicieron, eso significa que podríamos haber escapado.»

Es posible además que Georg se usara a sí mismo como cebo para ganar tiempo para escapar… bueno, eso sería como creer en alguna teoría de supervivencia tipo Yoshitsune. Pero bueno, ¿y qué más da? Si eso significaba aliviar un poco a este suegro de la culpabilidad que sentía, merecía la pena considerarlo.

«… Muchas gracias, hijo.»

Esas palabras fueron las últimas que escuché al salir de la habitación.

◇ ◇ ◇

«¿Qué haces aquí?»

Me encontraba en la terraza de la oficina gubernamental mirando el cielo nocturno cuando Liscia se aproximó mí con una manta.

«Me has encontrado, huh.»

«Hakuya me lo ha contado. Todo el mundo está ocupadísimo con preparar el concurso de canto, ¿sabes?»

«…Lo siento. Déjame estar un poco más aquí, porfa.»

La calidez de su cuerpo al entrar en contacto conmigo se sintió realmente bien. Mou… al menos abrígate un poco más.»

Y mientras decía eso, se puso la manta que había traído sobre mí y se metió dentro. La calidez de su cuerpo al entrar en contacto conmigo me reconfortó.

«Fuu… Sí, verdaderamente hace frío aquí afuera.»

«Obviamente, estamos en invierno.»

«Vaya, está nevando.»

«Buaa, es verdad.»

Cuando me dí cuenta, la nieve había empezado a caer de los nubarrones que se cernían sobre nosotros. Como si se tratara de polvo al principio y luego, gradualmente, convirtiéndose en unos grandes temblorosos copos de nieve. La nieve cayendo en la oscuridad, solo iluminada por las luces del castillo y la ciudad, formaba un maravilloso paisaje digno de mil elogios.

«Es hermosa.»

Susurró a mi lado Liscia. Observé su rostro de perfil mientras estaba allí, extasiada. Incapaz de contenerme, me quité la manta de encima y la abracé con la manta y todo.

«Qu— ¡¿Souma?!»

«…En realidad…»

Debería haber sentido frío, pero mi cara y cuerpo, por una extraña razón, se sentían cálidos.

«En realidad… hay algo que quiero decirte antes que Aisha, antes que Juna, antes que Roroa…»

«….»

«Liscia… te amo. ¿Querrías casarte conmigo?»

«… En serio. Después de todo este tiempo.»

Y mientras decía eso, Liscia sonrió, avergonzada, como si tuviera cosquillas. Luego se apartó suavemente de mi abrazo y puso sus manos sobre mi pecho, acercando lentamente su rostro.

«Sí. Yo también te amo, Souma.»

Nuestros labios se encontraron. A medianoche del trigésimo segundo día del decimosegundo mes (víspera de año nuevo).

Seguimos así por un tiempo, esperando el nuevo año acaecer.

☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽

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Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 29

Genjitsushugi Yuusha no Oukokukaizouki español

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Epílogo A – En medio de la nieve

Este mundo tiene ocho días en una semana. Y hay cuatro semanas en un mes, por lo que cada mes tiene treinta y dos días. Y ya que hay doce meses en un año, el año cuenta pues cuenta con trescientos ochenta y cuatro días. Del noveno mes al undécimo mes llegaría el otoño y del duodécimo al segundo mes sería invierno, justo como en Japón. Hoy es el trigésimo primer día del duodécimo mes. En el calendario de la Tierra sería nochevieja, pero en este mundo, era solo el último día del año.

En este país, era normal celebrar la víspera del año y año nuevo con la familia, por lo que, a excepción del sacerdote que celebraba el ritual de año nuevo, el castillo no estaría tan ruidoso (ya que el fin de año del gobierno estaba programado para el primer día del cuarto mes), pero en estos momentos había una conmoción caótica en el salón del banquete del castillo de Parnam.

«Aisha, coge ese conjunto y ponlo a tu derecha.»

«De acuerdo, prin-…. Liscia-dono.»

Siguiendo las instrucciones de Liscia, con un «hummf», Aisha levantó un conjunto de cosas que se necesitaban para el escenario que necesitaba varias personas para levantarlo y se lo puso al hombro. Por cierto, dado que se habían convertido en compañeras candidatas para ser reinas consortes, Aisha empezó a llamar a Liscia Liscia-dono. Aunque a veces se le escapaba un “princesa”.

«Carla, Hal. Por favor, alinead dos de esos pilares aquí.»

«Como ordenéis, amo.

«De acuerdo, oh, de acuerdo….. humff.»

Justo como lo había mandado, Carla y el Capitán de asalto de las EDF, Halberd, fijaron los objetos del pilar de mármol (falsos) reminiscentes a un partenón griego en el suelo. Después, junto con Liscia, saqué los planos en mi mano mientras rápidamente daba instrucciones a los subordinados (y prometida).

«No solo al capitán de las EDF, sino también incluso poner a la futura reina a hacer trabajo físico… es demasiado sorprendente.»

«Sería impensable en otros países-nodesu. Aparte de eso, Hal, ¡haz tu trabajo rápidamente-nodesu!»

«¡Que sí!»

Detrás de nosotros estaban el Comandante de los Caballeros de la Guardia Real que custodiaba el lugar, Ludwin, y su ayudanta, Kaede-chan. Me volví para mirarlos y los saludé con la mano.

«Ah, bueno, Aisha misma dijo que quería ayudar. Además, es un hecho que no hay nadie en este castillo que sea más fuerte que Aisha.»

Si hubiera una grúa de interior, sería más fácil, pero ese tipo de cosa no existía aquí, por lo que solo podíamos confiar en pura fuerza muscular. Por lo que no había razón para dejar que la fuerza física de Aisha no se usara. Liscia, quien estaba a mi lado, suspiró.

«Santo cielo… Si hubieras dicho esto mucho antes, no tendríamos que haber terminado teniendo un horario tan apretado…»

«Qué remedio. Ya que la idea me vino solo hace una semana.»

«Es increíble que todo el mundo inmediatamente dijera “¡hagámoslo!” a esa idea…»

Bueno, parecía que recientemente los frenos hubieran sido rotos. Con la admisión de Roroa y Colbert al gobierno, las finanzas habían mejorado y «la persona talentosa conocida de la conexión de Ludwin» también había comenzado a mostrar su verdadera capacidad (les hablaré sobre esa persona más adelante en otra ocasión). Quizás debido a la implementación de varias políticas novedosas, los propios ciudadanos de Fredonia también empezaron a mostrar una tendencia a preferir cosas misteriosas no convencionales— parecía que rebosaban espíritus inquisitivos. Era como si el espíritu artesano japonés, o para ser precisos, ese tipo de sentimiento de «aun si haces algo hasta el extremo, aun si es inútil, es arte» se apoderó de la gente.

Así, hace una semana, cuando se me vino a la mente y casualmente hice un comentario al respecto…

«Oh, eso me recuerda que ya estamos a fin de año. Si es a fin de año, entonces tendría que haber el Concurso Rojiblanco de Canto [1] , ¿verdad?

«…… No es como si no quisiera que se realizara. Al principio, Roroa, que lo escuchó, respondió: «*lamer* esto desborda beneficios…»

Así que terminé explicándole acerca del Concurso de Canto Rojiblanco. Curiosamente, Juna-san también se involucró en la charla añadiendo: «queremos mostrar nuestra verdadera habilidad», e incluso las loreleis Pamyu y Nanna, y la cantante en general, Margarita, mostraron mucho interés en ello, y antes de darme cuenta, se había convertido en una situación en la que no podía simplemente decir: «No. ¡Al final no!».

En cuanto me di cuenta, las cantantes del Café del Cantante Lorelei (se había convertido ya en una agencia de talentos), los participantes del programa del Concurso de Canto que se había dado en Van, y muchos otros se reunieron para hacer el Concurso Rojiblanco, por lo que al final la planificación del evento se convirtió en algo grande. Como a partir de ese momento se convirtió en una cosa grande, la preparación de la misma avanzó con un enfoque ad hoc. Y bueno, de esta forma todos hicieron algo para completarlo, así que fue divertido, como los festivales culturales que se celebran en una escuela, pero debido a eso, las obras no disminuyeron, ¿verdad…?

Y entre los problemas, estaba la parte “blanca” del Concurso Rojiblanco. Empezando por Juna-san, el grupo rojo (cantantes femeninas) tenía mucho glamour y estilo, pero los cantantes masculinos daban poca impresión. Dado que eran cantantes de género parecido al country, las canciones que cantaban eran mayoritariamente canciones folklóricas de este mundo. Imagina que en el Concurso Rojiblanco no hubiera nadie de Johnny [2], solo cantantes enka… [3] No habría encanto en eso, ¿verdad? Por esa razón, los ídolos masculinos, que habían sido bastante tibios en comparación con las loreleis hasta ahora, los orpheuses, participarían en una batalla a gran escala.

«Ahora bien, Caballeros de la Canción, ¡a sus puestos!»

«««¡Sí!»»»

En cuanto di la orden, tres hombres jóvenes, los cuales estaban de pie a mis lados, formaron. Entre ellos había un hombre de veintitantos años de pelo plateado y pelo largo que hizo un saludo mientras informaba.

Caballero de la Canción, unidad YAIBA, ¡presente!

Era un humano de Van y líder de la Unidad de los Caballeros de la Canción, Ax Steiner. Era un hombre con unos ojos muy amables impresionantemente guapo, pero quizá por la manera tan formal que tenía de hablar (rasgo común en los hombres amidonianos) parecía que tales buenas proporciones se malgastaran. Al escuchar la salutación de Ax, un joven de aspecto de tigre de rayas, de aspecto frívolo, quien parecía de la misma edad que yo, sonrió irónicamente.

«Rayos, líder, no está bien ser demasiao formal. No crees, verdad, ¿Kukri-cchi?»

«Creo que tu manera de hablar es también demasiado informal, Kotetsu-kun.»

El joven de aspecto frívolo era Kotetsu Bry de la raza de bestias tigre, y, ya que estamos hablando de los dos, el otro, era el guapo bishounen (chico guapo) (?), que parecía un estudiante de secundaria, sin importar cómo lo miraras, Kukri Carol. Es posible que os hayáis dado cuenta de su apellido, pero Kukri era el hermano gemelo de la lorelei Pamyu Carol. En cada aparición, lo único que se veía era un shota entre los miembros de la unidad, sin embargo, él era el más viejo entre los tres. Como se esperaba, la raza Joven es aterradora.

Estas tres personas eran los miembros de la primera unidad idol del Reino de Fredonia, YAIBA. El nombre de la unidad se había originado por el hecho de que los tres tenían un nombre parecido a un arma, por lo que ya que fue el único nombre que se me ocurrió inmediatamente, no tuvimos mucho tiempo para dedicarle tiempo a otro. Dado que el nombre de Hal también era parecido a una arma, pensé en convertirlo en miembro, pero la persona misma se negó firmemente. Kaede-chan me dijo: «Hal tiene bastante voz, pero no sabe afinar ni amarrado-nanodesuyo». Aplaudí.

«YAIBA tendrá un ensayo tan pronto como se haya completado el set.»

«¡Sí! ¿Pero estará bien que nosotros seamos los primeros en hacerlo?»

«Como primero quiero probar la calidad del audio del escenario, esta vez, el único participante compuesto por varias personas que cantan y bailan sois vosotros tres. Si el tamaño del escenario es suficiente con vosotros, será suficiente pues con los demás.»

«¡Sí! ¡A sus órdenes!»

Como siempre, Ax respondió muy formalmente, y luego se dirigió hacia el escenario completo, mientras los otros dos que lo seguían empezaron a hacer muecas forzadas.

«Uf, tío, ¿por qué nuestro líder está tan tenso?»

«¿Quizás esté nervioso? ¿O quizá sea su personalidad?»

«¡Eh, escuchad! ¡Estad al loro!»

««Hiii»»

De repente oyeron un grito mientras caminaban despreocupadamente, cosa que hizo que sus espaldas se sacudieran con escalofríos. Cuando se voltearon tímidamente, pudieron ver a la sombría Margarita con un vestido rojo brillante de pie…. Su apariencia era hermosa, pero con ese vestido, su impacto hacía que aumentara tres veces. Y solo era un simple vestido rojo.

«¡Sois la cara de Fredonia! ¡Enderezad vuestras espaldas firmemente!»

«¡S-sí!

«Si lo entendéis, ¡entonces id! ¡Acelerad el paso!»

«¡A-a sus órdenes!»

Margarita era alguien que se había convertido en general en la sociedad de Amidonia, la cual estaba totalmente dominada por hombres. Por lo que con su mirada amenazante, ambos terminaron respondiendo en un estilo similar al de Ax, corriendo hacia el escenario. Era como una instructora entrenando a nuevos reclutas. Y mientras pensaba en esto, Margarita notó mi presencia.

«S-su majestad. Lo siento mucho por haberle enseñado esta embarazosa situación.»

Ah, no me importa. Como son un grupo con personalidades fuertes, es realmente útil que los pongas firmes. Sin embargo…… qué espléndida apariencia.»

«Esto es…… por salirme de la sesión de pruebas.»

«¿Salirte?»

«Oh, ahí estáh. No puedeh huir en medio de la sesión de pruebah, ¿sabeh, Mar-chan?»

«¿¡P-princesa!?»

Margarita lanzó un alarido parecido a un chillido cuando se dio la vuelta y vio a Roroa corriendo hacia ella con una gran sonrisa en la cara. Luego ella suavemente se aferró a mi mano.

«Querido, también lo he hecho lo mejoh posible. ¡Halágame, halágame!»

Puso su mejilla cerca de mi hombro y se frotó contra ella mientras decía esas palabras. Se parecía más o menos a aquello que haría un animalito… pero bueno, es linda, ¿verdad? En realidad, sin la cooperación financiera de Roroa, este proyecto no podría haber sido posible. Le di unas palmaditas en la cabeza.

«Buen trabajo. Uumm, eres increíblemente servicial. Gracias, Roroa.»

«Mufufu~»

«Has recibido mis palabras de agradecimiento, por lo que deberías estar satisfecha, ¿no? Como estamos en el medio del trabajo, por favor ponte bien.»

Liscia recogió la solapa de la camisa de Roroa y luego la arrancó de mí, como si estuviera alejando a un gatito juguetón. Roroa también siguió el estado de ánimo, la cual respondió:「 nyan♪~

«Lo sé. Mar-chan, sígueme. Ehtamos en medio de la sesión de pruebas.»

«Como sesión de pruebas, ¿te refieres a ese vestido?»

Cuando pregunté, Roroa se rió abruptamente.

«Mufufu~ Ehpéralo. El verdadero te dejará fuera de juego total.»

«Me opongo, ¡princesa! Por favor, por favor, ¡reconsidérelo!»

«Ya que es una orden, solo puedeh aceptarlo.»

«¡De ninguna manera! Dieciocho metros es… ¡de ninguna manera!»

Roroa empezó a arrastrar a Margarita, quien estaba perdiendo la compostura en un grado nunca antes visto. Incluso Margarita, quien podía hacer llorar a hombres con su voz atronadora, no era rival para la princesa de Amidonia. Todavía no conocía mucho sobre el equilibrio de poderes en aquellas personas pertenecientes al país recientemente ocupado.

«Más bien, ¿qué es eso de los dieciocho metros?»

«Es la longitud del vestido.»

La que respondió a mi pregunta fue la lorelei Juna-san. Como tenía que hacer el ensayo después de la Unidad de Caballeros de la Canción 「YAIBA」, había venido a este lugar.

«¿Vestido?»

«Roroa-san lo propuso, dijo «este vestido dejará a la audiencia sin palabras…” y gracias a Margarita, la cual llevará un tremendo vestido de 18 metros de largo, el plan se cumplirá. Ese vestido se ha rociado con las algas ligeras que se usan en las farolas de la calle, por lo que produce una luz deslumbrante para los ojos.»

«…… Qué hacer. Si esto se convierte en una costumbre anual, preveo que el futuro se volverá muy chillón año tras año.»

Aunque había pensado en ella como la Gran Jefa del mundo del espectáculo, era más como la Última Jefa… Había planeado que cantara la versión japonesa de “Comedor de Serpientes”, pero quizás cambiémoslo a “Juntos con el viento”.

Entonces, noté que una chica se escondía detrás de Juna-san. Era una niña que parecía tener entre 15 y 16 años. Era muy linda, pero no había ningún sentimiento penetrante en ella. Tenía un aspecto de una chica muy clásica, una muchacha de la que siempre hubieras querido que fuera tu amiga de la infancia.

«Déjeme presentarla, su majestad. Ella es Komari Colda-san. Ha sido aprendiz de cantante en “el café con cantantes Lorelei” hasta ahora, pero había pensado que le iría bien que debutara en este concurso de canto.»

«¡Ko-komari Colda! ¡Encantada de conocerrshle!

Con un magnífico lapsus linguae, Komari inclinó la cabeza muy profundamente. Y mientras hacía una sonrisa irónica ante el comportamiento nervioso de Komari, Juna-san agregó algunas palabras por ella.

«Esta chica tiene una voz cantante muy prometedora y, además, obedientemente ensaya con mucho celo. Creo que se convertirá en una cantante sobresaliente en el futuro.»

«Oh, ¿en serio? Eso es muy asombroso.»

«¡A-al revés, estoy lejos de ello! ¡El sobrepasar a Juna-san, es demasiado para mí!»

Después de ver a la aterrada Komori tratando de ser humilde, pensé: «ah, ya veo…» El atractivo de esta chiquilla podría ser el ambiente de inmadurez que hacía que la gente inconscientemente quisiera apoyarla. Era un encanto que era diferente al de Juna-san, quien ya había madurado. Entonces, cuando hubiera madurado, podría convertirse en una lorelei que podría mover el mundo del entretenimiento del Reino. Era un talento que me encantaría ver cómo se desarrollaría en el futuro.

«Ah, Juna-dono, Komari-dono. Ahí estáis.»

El Ministro de Finanzas de Fredonia, Colbert, se nos aproximó. Por alguna razón, la semihumana con orejas de gato, Nanna, estaba sobre su hombro, mientras parado detrás de él, la joven Pamyu tiraba de su manga. Cómo debería decirlo….. La escena era como la de un padre y sus hijas.

«Veo que se han vuelto muy apegadas a ti, Colbert.»

«Aunque podría decir que esto ha sido impuesto por Su Majestad…»

Además de su posición como Ministro de Finanzas, también le había pedido a Colbert que se convirtiera en el administrador de los fondos de estas chicas (+ varios otros procedimientos). En estos momentos, el país estaba sufriendo un ‘boom lorelei’. Especialmente para Juna, Nanna y Pamyu, quienes eran las principales principales princesas de la canción— la cantidad de dinero que se movía a su alrededor era tan enorme que no podía lidiar con eso personalmente. Y excluyendo a Juna-san, quien era candidata a ser Consorte Real y que residiría en el castillo, Nanna y Pamyu eran ambas plebeyas antes de convertirse en princesas de la canción, por lo que podría ser peligroso si tuvieran ese dinero. Por esa razón, le había pedido a Colbert, quien estaba muy versado en asuntos financieros, que gestionara los fondos de estas chicas, y también que realizara varias tareas, como el seleccionar al personal de guardaespaldas de las chicas (elegidas principalmente entre las mujeres del EDF) y otras cositas. En otras palabras, era el gerente de Nanna y Pamyu. Por eso, sabía que habría muchas ocasiones para que las chicas se reunieran con él, pero me preguntaba por qué lo habían estado siguiendo de tal manera. En cuanto les pregunté esto en cuestión a ellas dos…

«¡Porque nos invitará a una comida! Comer un montón de pescado me encanta…»

«Después del ensayo, Colbert-san nos convidará a una buena cena. Al hacerlo, no me tratará como a un niño, sino como a una dama…»

…… Fueron las respuestas que obtuve. ¡Así que es un cebo era comida! Bueno, en el caso de Pamyu es un poco diferente…..

«Colbert, si quieres ponerles las manos encima, hazlo cuando sean más grandes.»

«¿¡No lo haré!?»

«Pero parece que no puedo ser más grande de lo que ya soy…»

La expresión de Pamyu parecía como si estuviera enfurruñada. D-disculpas por lo que acabo de decir.

«T-tenéis que hacer el ensayo las cuatro ahora, ¿no?»

«Sí. Después de YAIBA, viene nuestro turno.»

Miré al grupo mencionado por Juna-san, el trío de YAIBA, quienes estaban cantando “Héroe” con entusiasmo. Sí, como era de esperar, era la canción más genial. Hombres guapos (aunque haya uno de tipo lindo en medio) cantando una genial canción, que perfecta combinación. Por cierto, el trío también cantó “Raza en Contra del Tiempo” y “Chicos Fantasía”. Las canciones querían parecerse a las de Ultraman, pero debido a mi falta de conocimiento sobre los grupos de ídolos masculinos, como resultado, traté al final emular el Proyecto DMM (porque ya sabéis, son una unidad de trío masculina).

«Hola a todos, hemos traído la comida.»

«Son solo bolas de arroz y sándwiches. Aunque por supuesto, también tenemos pan napolitano, ¡sí!»

«Nii-sama, nee-sama. Es hora de comer.»

Mientras disfrutábamos del ensayo de YAIBA, Serina, Poncho y Tomoe-chan vinieron con el cuerpo de maids detrás de ellos. Llevaban grandes cestas en sus manos. Quizás estaban llenas de bolas de arroz o pan. Acto seguido, las colocaron sobre la larga mesa y todos se apresuraron a reunirse alrededor.

«Oh, se ve delicioso. ¿Puedo comerlo?»

«Hal, por favor, limpia tus manos adecuadamente-nodesuyo.»

«Carla-san. Por favor, prepara el té.»

«Ci-ciertamente, ¡inmediatamente, jefa!»

El sitio empezó a animarse con bullicio- lo observé todo distraídamente.

«Los números han aumentado mucho…»

«Es verdad.»

Aunque solo fueran palabras que hubiera dicho inconscientemente, Liscia las escuchó por casualidad. Cuando torpemente volví mi rostro hacia ella, me la encontré sonriendo ampliamente.

«Entre la gente que Souma ha reunido y aquella que se ha reunido alrededor de ti, antes de que nos diéramos cuenta, se ha convertido todo en una gran familia.»

«… Por el contrario, me siento feliz por esto, así que no hay necesidad de preocuparse. Es solo que la gente que quiero proteger ha aumentado.»

«A qué te refieres?»

Liscia puso sus manos a los costados y dio una bocanada de aire.

«Creo que las personas a las que quieres proteger estas por su parte también quieren proteger tu reinado. Es por eso que… las personas que quieres proteger seguramente te protegerán.»

«¿Ah, sí…..?»

«Claro.»

Lo afirmó contundentemente. Era un misterio cómo habíamos llegado a esta situación.

«Ya veo… Ahora bien, Liscia. ¿Podría dejar en tus manos este lugar por unos momentos?»

«No me importa…. pero ¿adónde vas?»

«Hay alguien que necesito ver. Ah, mira, Hakuya ha venido.»

En cuanto miramos la entrada, Hakuya estaba entrando a la habitación.

«Bueno, me voy por unos momentos.»

«Sí, me encargo del sitio.»

Despidiéndome de Liscia, salí del salón de banquetes.

☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽

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Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 28

Genjitsushugi Yuusha no Oukokukaizouki español

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En donde intentaba pescar besugo pero atrapé un tiburón – D

«¡Espérate un momento!»

Mientras me congelaba por la súbita propuesta de matrimonio, una aturdida Liscia corrió hacia abajo presionando a Roroa.

«Eres la princesa de Amidonia, ¿no? ¿De qué hablas?»

«¿A qué te refiereh con eso? Lo mihmo que tú, hermana mayor.»

«¿Hermana mayor?»

Por otro lado, Roroa parecía divertirse de la situación.

«Hermana mayor Liscia eh una princesa de Elfrieden, ¿sí?»

«La razón por la que te casahte con Souma-han fue al principio para darle una razón para goberná’ Elfrieden, ¿no?»

«¿C-cómo lo sabes?»

«No menohprecies los mercaderes. Yo soy una. Mediante mi matrimonio, Souma-han ganaría er derecho de goberná’ Amidonia. De alguna manera, aminoraría lah posibilidadeh de que ocurriera otra rebelión.»

«B-bueno, sí… pero aun si fue así al principio, ahora estoy aquí para completamente apoyar el gobierno de Souma. Además de mis sentimientos por él. No solamente para darle una razón. Aisha, Juna, y también yo… ¡hemos decidido estar con Souma por voluntad propia!

Me confesé con una voz tan fuerte que me sentí avergonzada por la gente que estaba escuchando a mi lado. Sin embargo, aun habiendo escuchado la proclamación de Liscia, Roroa dijo con una sonrisa…

«Ah— eso no eh un problema. Me guhta debidamente Souma-han.»

Tan fácilmente.

«Cuando me tuve que refugiá’ en Nerva, vi la Transmisión Real. Eso fue revolucionario, digo, y aún le quedan muchos usos. Podríah hacer una fortuna dependiendo en cómo lo useh. Veamoh… Tanto el Reino como el Principado tienen proveedoreh, ¿sí? En el que los artículos de la más alta calidad obtienen un sello de aprobación del gobierno. Eso es a la vez una garantía de calidad y a la vez un medio para publicitar solo productos garantizados. Por lo que ¿qué tal si empleamoh un poquito de tiempo del uso de la Transmisión Real para publicitar estos productos a cambio de una tarifa? Los grandes mercaderes seguramente querrían publicitar sus productos, por lo que darían mucho dinero por ello.»

«Ah, ya veo. Quieres poner anuncios.»

Ese era un punto ciego. En aquel momento, la Transmisión Real se estaba emitiendo al público. No había pensado en los anuncios en absoluto porque no pensaba que hubiera alguien que quisiera convertirse en patrocinador de TV cuando estamos en un mundo sin TV. Pero justo como Roroa había mencionado, había mercaderes como los proveedores quienes comerciaban gracias a la publicidad. Seguramente querrían poner sus artículos en pantalla si les dejáramos un tiempo para publicitarlos. Y usar eso para producir las expensas de los programas ayudaría bastante los gastos nacionales.

Mientras pensaba, Roroa me mostró una sonrisa.

«Souma-han parece que podría llevá’ tanto a Elfrieden como a Amidonia a una nueva próhpera era. Creo que habrá un montón de cosah divertidah si me quedo contigo. Y siempre he pensao que lo mejoh sería casarme con alguien divertido.»

«Roroa… ¿Estás segura de que quieres estar con alguien como yo?»

Miré a Roroa directamente a los ojos. Esto era algo que debía preguntarle.

«Soy el hombre que mató a Gaius… tu padre.»

El aire se congeló al decir eso… o al menos eso sentí. Inesperadamente, sin embargo, las únicas personas que estaban tensas eran las del Reino. Roroa solo calmadamente se encogió de hombros.

«Si vah a decih eso, entonces yo soy la que expulsé a hermano. Usé la red de influencias de los mercadereh para causámuchoh disturbioh al mismo tiempo.»

Ah… había sido plan de esta muchacha los amotinamientos.

«Sobre lord padre… no necesitah perdeh sueño con eso. O preferiríah una chica que te mirara a los ojos mirándote para decirte “¿cómo pudihte matar a mi padre?”»

«Um, no se trata de preferencias…»

Viéndome desconcertado, Roroa soltó un suspiro.

«Bueno, no eh que no sintiera nada. Era mi padre al fin y al cabo. Pero ¿iba a matarte a ti también, verdá’? En un campo de batalla matah o te matan. Ya eh algo que no se puede remediáh. Hah devuelto amablemente su cuerpo, ademáh, por lo que no hay nada que pueda decir de máh.»

«….»

«Bueno, ehto demuehtra cuán bien noh llevávamoh para que solo esté así.»

Murmuró Roroa con un tanto de soledad en la mirada.

«Tanto lord padre como hermano ehtaban tan obsesionados con la venganza al Reino que no podían ver la realidah. Amidonia eh un paíh pobre. Tenemoh minah, pero eso eh todo. No somoh autosuficienteh. Y eso que hace sufrih a la gente no son ni la familia real o la gente de Elfrieden, sino el hambre y la pobreza. Lo que necesitamoh de verdad son trabajoh y comida. Estamoh, me refiero a yo, Colbert y loh oficialeh, desehperadamente trabajando para ganar dinero pero lord padre lo usaba todo para gahtárselo en el ejército.»

«….»

«Conseguimoh reducir el número de gente que morían de hambre, que hubiera menos chicas que tuvieran que venderse y niños que debían ser enviados lejos de sus padres. Alimentar el odio al Reino para reprimir la angustia no es sano. Algún día tenía que fallar. Pero aun así, lord padre nunca nos oyó. Me pregunto cuándo fue… cuando dejé de considerarlo de mi familia…»

«Roroa…»

Roroa hizo un gesto de negación, se recompuso, y sonrió.

«Mi familia eh el viejo Hermann y hermano mayoh Colbert, como también los titoh y titah que viven en el pueblo. Aquelloh que quiero protegeh no están conectadoh a mí por sangre, sino por ser importanteh a mí.»

Quería no proteger a los que estaban relacionados por la sangre, sino a los importantes para ella. Cuando estábamos negociando los acuerdos posteriores a la guerra, Julio abandonó a Roroa al pensar que podría convertirse en un oponente político. Y ahora, Roroa abandonaba a su vez a Julio. Debería ser lo mismo, pero de alguna manera, sentía más piedad filial en Roroa. Probablemente… a diferencia de Julio, entendía la importancia de la familia.

«Una pregunta más. La insurrección que hubo en el noroeste del otro día, cosa que causó que Julio tuviera que ir personalmente y fuera su perdición, ¿fue instigación tuya?»

«¡Yo nunca haría algo así!»

Se enfadó por primera vez desde que se encontraba aquí.

«De hecho, lo hice de tal manera que las insurrecciones pasaran al mismo tiempo para evitar eso. Dejando a hermano inmóvil para que no oprimiera las masas.»

«¿Así que la rebelión que ocurrió en el noroeste pasó por cuenta propia?»

«Eso también ehtá mal. Fijándote en el sitio donde ocurrió, ¿qué eh lo que había cerca del noroehte donde pasó? ¿Acaso no había alguien que se comportaba extrañamente?»

«¡! ¡El Sacro Imperio Ortodoxo Lunaria!»

El Sacro Imperio Ortodoxo Lunaria se encontraba al noreste de Amidonia, y parecía que habían enviado tropas a la fronteras para cuidar de sus creyentes dentro de Amidonia. Roroa hizo una mueca de molestia y asintió.

«Los asuntoh religiosoh trascienden lah fronterah. Al ehtar tan cerca del Sacro Imperio Ortodoxo, ese área tenía un montón de creyentes lunarianos. El imperio ortodoxo probablemente instigara a los creyentes bajo mandato papal. Se atrevieron a enviar tropas y llamarlo “protegeh a los creyentes”.»

«Pero el noreste no es una región próspera, ¿no? ¿Qué es lo que ganaría el Imperio Ortodoxo para causar una insurrección ahí?»

«Lo que quieren no es tierra, sino gente, es decih, creyenteh. Verdaderoh creyenteh, que no leh importara cuánto tuvieran que sufrih, ya que siempre se quedarían en tierra santa. Loh problemah y el sacrificio es el juicio de loh dioseh. Así pues, el paíh no se tendría que preocuparse por el bienehtar de la gente. Ganarán apoyo siempre y cuando observen los rituales. El paíh será máh feliz cuanto máh seguidoreh tengan.»

«Nada más problemático que eso, eh… hablando de esto, parece que no te guste realmente la iglesia lunariana, Roroa.»

«Me da igual la iglesia en sí. Lo que me importa es esoh bahtardo que usan la religión para hacer política, y de mientras se llenan los bolsillos causando sufrimiento

Hmm… Supongo que mezclar política con religión siempre causa problemas no importa en qué mundo estés. Estás usando algo que en teoría sirve para sanar los corazones de la gente como justificación de hacer lo que tú quieres. La interpretación del dogma se deja a los poderes fácticos, que condenan a las personas bajo el nombre de Dios de ser herejes, por no abrazar el mismo credo que tienen ellos. Verdaderamente, no hay nada más problemático.

«Me gustaría poder evitar tener algo que ver con ellos si pudiera.»

«Pero no puedeh hacer eso, sí? Ese paíh te contactará eventualmente.»

«¿¡Por qué!? No soy un creyente.»

«Porque ese paíh detesta absolutamente la cordillera montañosa del Dragón Alado y el Gran Imperio del Caos.»

La cordillera montañosa del Dragón Alado era obvio. Son (de facto) un país con dragones inteligentes, y la fe de la Madre Dragón que habita en dicho país es una de las dos grandes fes que hay en el continente además de la Iglesia Lunariana (aunque es desconocido lo que creen en el Territorio del Rey Demonio). Por ese motivo, obviamente la Iglesia Ortodoxa Lunariana detesta la cordillera montañosa del Dragón Alado— siendo esta nación el cimiento de la fe de la Madre Dragón.

«Sabeh que la emperatriz María es llamada la Santa Doncella, ¿sí? Loh ciudadanoh que fueron salvadoh por sus políticah de alivio la llamaron así por cuenta propia. En la Iglesia lunariana, el derecho de llamah “santo caballero” y “santa doncella” depende única y ehclusivamente al papa. La iglesia lunariana en realidah tienen a alguien ya a la que la apodan Santa Doncella. Eh por eso que para el Imperio Ortodoxo, lady María eh alguien que embrutece el título de Santa Doncella.»

«Dado que fue la gente que la empezó a llamar así, lady María no hizo nada mal, ¿no?»

«No leh importó. Un paíh confesional lo que buhca eh carisma sobre cualquier otra cosa. Es un insulto a su honor que alguien se proclame Santa Doncella sin su consentimento. Así pues, deshpuéh de absorver Amidonia y expandir tu poder, no puedeh esperah que el Imperio Ortodoxo te deje en pah. Tratarán de investigarte por alguna parte. E incluso intentah ponerte un título de Santo y atraerte pa’ su lucha con el Imperio.»

Uwwaa…. Me da miedo pensar cuán probable es eso. La alianza secreta con el Imperio, siendo secreto y tal, no puede publicarse a otros países (de hecho, ya que sería un problema si se descubriera,    los dos oficinas de inteligencia tienen que trabajar todo el día para mantenerlo en secreto). Sé cómo la Iglesia había estabilizado su propia influencia dándoles a los poderes una posición espiritual, en el caso de la Tierra. Podrían comenzar a llamarnos Sacro Imperio Elfriedeniano y prepararnos para encabezar la lucha contra el Imperio.

Pero dicho esto, no es fácil simplemente antagonizarlos. El problema con la religión es que incluso aunque destruyas sus bases de operaciones y mates a sus líderes sus creyentes permanecerán. Y cuán más oprimas a los creyentes, más unidos se vuelven, y los líderes que mataras, serían reverenciados de mártires. Además, la mayoría de estos creyentes son ciudadanos normales y corrientes. Sería tener poco menos que un genocidio para erradicar a todos los creyentes. No puedo ni unirme ni antagonizarlos. Qué horror, de verdad.

Poniendo una mueca debido a las malas imaginaciones, mi hombro fue tocado por Roroa, quien cambió de tema.

«Bueno, dejemoh el asunto sobre el Imperio Ortodoxo por ahora. Lo que deberíah decidir ahora eh ehto sobre nuehtro matrimonio.»

«Uuuh…»

«Souma-han… Me quiereh, ¿o no?»

Directo al grano. Una pareja de redondos ojos me miraron, que se veían como si fuera el perrito de ¿qué hacer, Aifol? [1] Bueno, si me lo preguntas así, la pregunta es obvia.

«Sí.»

Había demasiados beneficios de casarme con ella que ya casi desesperadamente quiero hacerme con ella. En primer lugar, si me casara con Roroa eso reforzaría la legitimidad de la anexión de Amidonia. En segundo lugar, era muy atractiva desde el punto de vista personal. Tenía la visión económica para darse cuenta de que era posible sacarle partido económico a la publicidad, e independientemente establecer una red mercantil independiente. Estaba también muy bien su aspecto de su nivel de conocimiento de las triquiñuelas de los nobles, cosa que Hakuya y yo no nos habíamos dado cuenta. Ambos ella y Colbert eran talentosas personas que quería tener bajo toda costa.

Además, tenía una buena impresión de la manera de pensar que tenía. Su espíritu comerciante, más bien… aunque sea una realista que grita «el mundo, ¡es dinero!» todavía tenía en cuenta el deber y la humanidad de las personas. El dinero que gana para la gente, lo usa por el bien de la gente, a pesar de que no dio frutos por culpa de las acciones de Gaius. Y tenía las agallas para codearse con su propio hermano por la gente que le importaba. Para colmo, no puedo quejarme de tener a tan linda chica queriéndose casar conmigo. Si hay problemas… eso sería lo que piensa Liscia. Es la princesa de un país enemigo desde hace un largo tiempo, al fin y al cabo.

«Qué te parece, ¿Liscia?»

«Si Souma piensa que es necesario, no me importaría.»

Afirmó Liscia francamente. No podía ver sensación alguna de malestar en su cara. Lo raro es que estaba ligeramente molesta como diciendo, «¿por qué me miras?»

«Me parece una chica muy capaz a mí también. Creo que tiene lo que necesita para ser recibida como reina consorte. Si Souma pudiera establecer los derechos de herencia más tarde, no hay nada más que pueda añadir.»

«Liscia…. gracias.»

«Naturalmente, te seguirás preocupando de nosotras, ¿no?»

«Obviamente.»

Hay que ver… qué tan buena chica. Estoy verdaderamente contento de tener a Liscia como mi… prometida. Roroa entonces se interpuso con un humor algo bueno.

«Siento interrumpir tan maravilloso momento, pero no oh tenéih que preocupah por eso. No me importa la corona.»

«¿En serio?»

«Chí…. pero a cambio, hay algo que me guhtaría preguntarte, querido

¿Querido?… bueno, vale. Entonces, me miró con los ojosmirando hacia arriba y una cara como la de un niño pidiendo algo.

«¿Algo que quieras?»

«Verah, siempre he querido tener una empresa que me perteneciera a mí.»

«¿Empresa?»

«Chí. Sabeh, querido, siempre me habría guhtado sabeh cuán podría cambiar el paíh con el dinero que gane por mí mihma. Tuh políticas tienen visión, pero de vez en cuando no pueden darse a cabo, ¿verdad? Te sería difícil gahtar el dinero del tesoro en cosah de con un alto riesgo de pérdida o aparentemente inútiles, ¿verdad?»

«Bueno… no te equivocas.»

Ahora que mi autoridad se había fortalecido, podía fácilmente asignar capital a cosas que podía saber sus resultados relativamente de manera sencilla, como la construcción de carreteras para mejorar la circulación de bienes, o crear una nueva ciudad, pero por otra parte, era difícil destinar capital a cosas cuyo efectos no podían verse inmediatamente o sin sentido. Como por ejemplo, destinar fondos para la investigación especializada. Los expertos podrían entender que «no podíamos quedarnos en segundo lugar», pero era probable que los no expertos no lo comprendieran.

«Así, si tienes alguna cosa que quieras hacer pero no cuentas con el presupuesto, podrías hablar conmigo. Te devolveré el dinero que gane de la compañía.»

«Eso es… tranquilizador, pero ¿estás segura? Para que una consorte real esté haciendo un trabajo de comerciante, parecerá que no tengas autoridad sobre la gente.»

«He pensao acerca de eso también. Ehtaré trabajando detráh de las sombras, y dejaré el frente para… veamoh… el propietario de la Tienda del Caballo de Plata con quien tengo buena relación, Sebastián.»

Sebastián de la Tienda del Caballo de Plata… ah, la tienda a la que fuimos con Juna y Tomoe. El nombre me había dejado una impresión, en plan, ¿no suena ese nombre al de un mayordomo? Lo que significaba que el «cliente mapache pequeño realmente lindo» del que hablaría era Roroa. Bueno, tenía la apariencia de un comerciante de mediana edad confiable y agradable… y tenía lo que se necesitaba para representar a una empresa.

«Umm, ¿podría decir una cosa en calidad de alguien que se encarga de la tesorería?»

Interrumpió Colbert con una mirada difícil en su rostro.

«¿Qué pasa?»

«Si tienes ese tipo de dinero me gustaría tenerlo mejor en la tesorería, pero…»

«Ah, sí. Entiendo lo que Colbert quiere decir. El Reino había estado al borde de la bancarrota hasta poco tiempo atrás, también.»

«Me niego.»

«¿¡Por qué súbitamente los dos en sincronía…!?»

«Está bien. Eh algo que voy a ganah con mi talento»

«Sería mucho más fácil para asuntos internos si tuviéramos el presupuesto para ello, no obstante…»

«Pero Su Alteza…»

«Bueno, bueno, no lo malgastaría como lord padre lo haría, sabes. Esto es a lo que llamas división de labor. Yo ganaré, y tu ahorrás. Entonces, todo estará bien.

◇ ◇ ◇

El establecimiento posterior del rey Souma adoptando políticas extraordinarias, Roroa brindando apoyo financiero por diversión, y Colbert asesorándolo todo para hacer de contrapeso, se había establecido. Ambos apoyaban al rey en los asuntos financieros, pero debido a la diferencia en sus estatus, uno de ellos se llamaría “la Incendiaria Roroa” y el otro sería el “Extinguidor Colbert”.

◇ ◇ ◇

Roroa se deslizó hacia mí y puso su brazo alrededor del mío.

«Entonces cuando un hijo nazca de querido y yo, ellos heredarán la compañía. Y dado que serían mis hijos, no se interesarían en asuntos de la corona.»

Bueno, claro, un niño nacido de mi pensamiento de «quiero vivir en paz» típico mío y el «odio las cosas aburridas» de Roroa se llevaría nuestras personalidades y no querría ser un rey, lo que siempre conlleva mucho trabajo…. y hablando de eso, supongo que los únicos que estarían dispuestos a heredar el trono serían aquellos que piensen «cumpliré mis obligaciones»— ¿quizás los hijos de Liscia? lo típico de Aisha de “se puede comer el cerebro de mejillón» y también la típica Juna «Ufufu» dirían «es mejor poder moverse libremente» y esperan a ser reinas sin implicarse mucho.

… ¿Acaso habrá una guerra de sucesión? ¿Gente luchando porque no quieren heredar? Tengo que cerciorarme de que Liscia trabaje duro y de a luz a un heredero con un buen sentido del deber para evitar esto. Aun así, si se lo dijera directamente, se enfadaría conmigo diciéndome “¡¡no actúes como si fuera el problema de otro!!”

«Sebastián tuvo una hija hace no mucho, por lo que si tuviéramos un hijo, podríamos hacer que se casase con esa familia, aunque si tuviéramos una niña… bueno, pensémoslo más tarde.»

Liscia había intentado apartarla en un arranque de nerviosismo, pero Roroa usó mi cuerpo como un escudo, aferrándose a mí alternando mis manos izquierda y derecha.

«Aw, no seah tan tacaña, hermana mayor. Habéih ehtado como unos tortolitos todo ehte tiempo, ¿sí? Déjame tener este bonus.»

«¡No lo hemos estado! ¡De tan ocupados con el trabajo no hemos tenido tiempo para eso!»

«¿De verdad, hermana mayor? Podría ser que todavía…»

«¡Sí! ¡Todavía no! ¿Algún problema?»

Dado que Liscia lo había dicho en un frenesí, Roroa se volvió hacia mí con los ojos fríos.

«Querido… eso eh….»

«No, espera… (¿¡por qué diantres tengo yo la culpa ahora!?)»

«¡Es verdad! Esto pasa porque Souma no quiere tener cuidado de las cosas adecuadamente.»

«Bueno, eso es, umm… (¿¡y ahora se alían!? ¿¡Es esto eso!? ¿¡La aparición de un enemigo común!?»

«Um… A-A mí… uh… también me gustaría que tuvieras cuidado de mí adecuadamente

«Ugu…  (Et tu, ¿Aisha?»

(Ufufufu)

«¿¡Huh!? (¿¿A-acaso he sentido la mano de alguien que no está aquí sobre mis hombros ahora??)

En un parpadeo, fui envuelto en el estado de ánimo ruidoso de mis cuatro (?) prometidas. Un frío sudor empezó a caer inexorablemente de mi cuerpo, y mis súbditos se limitaron a mirar la escena resignadamente con una sonrisa irónica.

Pocos días más tarde, el Principado de Amidonia se anexionó al Reino de Elfrieden, convirtiéndose así en un nuevo país, el Reino Unido de Efrieden y Amidonia o Reino de Fredonia para acortar. Desde entonces, me empezaron a llamar el Gran Rey, el cual había expandido el territorio en menos de un año, o Gran Rey de Fredonia. No me agrada en demasía este título de Gran Rey, me da la impresión como de un calamar o un isópodo o algo…. ademááááás…..

Desde que tomé la princesa de Amidonia, Roroa, como esposa, empezó a haber rumores de que el “Rey Souma se volvía más fuerte (expansión de territorio) cada vez que conseguía una nueva esposa” o “él es un hombre lascivo tal que derrocó incluso a un país enemigo porque quería a la princesa (Roroa)”. Cieeelos, por qué ha acabado todo así…

◇ ◇ ◇

Una cosa llevó a la otra y así llegó la conferencia de alto nivel entre lady Maria y yo gracias al Orbe Real. Acababa de explicarle cómo la anexión a Amidonia había pasado.

«… y eso es lo que ha pasado.»

«Eso realmente… no… pfffft»

En el receptor, lady Maria se cubrió la boca y sus hombros empezaron a temblabar. Parecía como si le hubieran hecho cosquillas en su hueso divertido. No obstante, dado que era una conferencia oficial, se contuvo mucho (y era muy linda por hacer eso, también). Aunque pensaba que hubiera sido mucho mejor si hubiera reído mucho.

«Fufufu… lord Souma, si que eres capaz de tranquilizar a alguien.»

«Sí. Parece que intentaba pescar besugo pero atrapé un tiburón.»

«Cuida apropiadamente del pescado que has conseguido, ¿vale?»

«No los puedo liberar ahora, ¿no es así?»

María continuó riéndose un poco más, pero luego recuperó su mirada seria.

«Bueno, acerca del Imperio Ortodoxo Lunaria…»

«Según Roroa, no les agrada que ostentes el nombre de Santa Doncella.»

«Ciertamente. Me han pedido muchas veces que me dejara de llamar Santa Doncella… protestado, en realidad. Aun así, no soy yo quien se llamaba así, por lo que no hay nada que pueda hacer.»

«Sería extraño si le dijeras a la gente que no te llamaran Santa Doncella, al fin y al cabo… y en tal caso, el Imperio continuaría siendo un peligro latente para el Imperio Ortodoxo. Podrían tratar de ponerse en contacto conmigo, como afirmó Roroa»

«Lord Souma, ¿no crees que estás… desechando la autoridad del Imperio Ortodoxo?»

Trataba de ponerme a prueba con esta pregunta, por lo que respondí con un gesto amplio de negación con la cabeza.

«Por favor, no bromees con esto. Trato de llevar al mundo a una nueva era, pero ahorrame de las teocracias.»

No necesitaba un Girolamo Savonarola en mi país. Lady María pareció tranquilizarse ante mi rotunda negación.

«El Imperio también considera el Imperio Ortodoxo como un gran dolor de cabeza. Además de que hay muchos creyentes lunarianos en el Imperio, por lo que la Declaración de la Humanidad no tiene poder contra los grupos religiosos. De hecho, temo que hagan uso de la laguna que hay en la Declaración que lord Souma señaló.»

Algo así como los grupos religiosos del país declarasen la independencia. Ya que una vez que los adherentes religiosos se agruparan serían difíciles de erradicar. Sería más probable que explotaran cuanta más presión se les pusiera. La única forma de que ella los manejara sería reuniendo a aquellos que planeasen la independencia antes de que pudieran formar grupos, o tal vez acabar con la Declaración de la Humanidad y atacar para destruir al Imperio Ortodoxo.

«¿Seguirá el Imperio como líder de la Declaración?»

«Sí. La humanidad no podría permitirse no estar junta en unos tiempos como estos. Se necesita a alguien que lleve la bandera para eso, rol que pertenece al Imperio. El Imperio Ortodoxo debería entender eso también. Si la humanidad luchara entre sí y los demonios entraran y nos destruyeran, todo sería en vano. Creo que no harían nada precipitado en estos momentos.»

«…Me pregunto si es así.»

No creo que sea un problema mirarlo todo con ese optimismo. Cuan más caótica se vuelve la situación más su verdadero valor. La razón era que las personas querían ser “salvadas”. La desesperación y el paso del tiempo hace que la gente se aproxime a la religión. Hoy en día, con la amenaza del Territorio del Rey Demonio, había gente que calificaba esto el fin de los tiempos. Y si esa desesperación llegara a esparcirse desbocadamente, se convertiría en la comida del Imperio Ortodoxo, lo que haría que ganaran un tremendo poder.

A fin de evitar eso… necesitamos enseñar a la gente un rayo de esperanza. Necesitamos hacer que la gente piense que el mundo no caerá en ruinas, que mañana vendrá no importa lo que pase, y que el futuro venidero será algo mayor que hoy. Por eso…

«Lady María.»

«Sí.»

«Mientras que tú, como representanta del Gran Imperio del Caos, adoptes el ideal de que la humanidad tiene que ser una, entonces nosotros, el Reino de Fredonia, caminaremos de su lado.»

El Imperio… María, es el rayo de esperanza de la humanidad. Mientras tanto, el Reino avanzará constantemente en pos del progreso. Para que la humanidad no pierda la esperanza. Para que nos levantemos por nosotros mismos sin tener que aferrarnos a lo divino incluso en la desesperación.

«Creo que si nos cubrimos, podemos enfrentar cualquier cosa que pueda suceder.»

«Sí. Deseo además, si me lo permites, que este juramento continuara por toda la eternidad.»

Si uno continuamente se obsesionara en un ideal, al final acabaría tropezándose con las rocas. Pero si uno solo mirara hacia abajo, a la realidad, al final acabaría perdiendo el objetivo final.

Por eso caminábamos de la mano.

Nos miramos a los ojos a través de la pantalla y sonreímos.

◇ ◇ ◇

«Curso de modismos clásicos de Elfrieden»

[Intentar pescar besugo pero atrapar un tiburón]… expresión. Quiere decir atrapar un tiburón con muchas malas partes al intentar uno pescar con un barato anzuelo valiosos besugos. Dícese de la decepción de que algo inesperado ocurra cuando se espera el mayor resultado con el mínimo esfuerzo. Además, dado que incluso el poco sabroso tiburón tiene aletas preciadas aletas, también denota el hecho de que hay siempre algo bueno que viene alrededor de la decepción. Expresiones similares en la Tierra podrían ser “no cantes victoria antes de llegar a la meta” para la primera expresión y para la otra, “encontrar un diamante en un estercolero”. El rey Soma había pronunciado esta frase al sentirse decepcionado de haber tenido que fusionar todas las tierras pobres de Amidonia cuando quería anexarse solo Van (y en cuanto a esto último, la aleta de tiburón seguramente sería la princesa Roroa).

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Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 27

Genjitsushugi Yuusha no Oukokukaizouki español

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En donde intentaba pescar besugo pero atrapé un tiburón – C

Si preguntaras por qué habían podido anticiparme, tendría que decir que eso se debía a que mi perspectiva de las cosas era muy corta de miras. Los ojos de los Gatos Negros del Reino de Elfrieden solo se habían entrenado en Van.

Con la excusa de aliviar a la gente de Van y sus alrededores, recuperamos dicha ciudad de manera que no se violara la Declaración de la Humanidad. O al menos, ese era el plan. Para empezar, aunque ganáramos sustanciales fondos como reparación de la última guerra, no era posible creer que Amidonia, bajo la administración de Julio, tendría los medios para pagar. Los ministros de finanzas de Amidonia, de alguna manera, habían desaparecido, y sus paraderos aún se desconocen incluso hasta día de hoy. El señor “milicia primero y luego la gente”, Julio, y aquellas personas que lo rodeaban probablemente serían incapaces de restaurar la Amidonia de los momentos presentes.

Además, debido a la muerte de Gaius, el traspaso de poderes no se había realizado correctamente, e incluso sin haber hecho nada por nuestra parte, el país claramente se encontraba en momentos de dificultad. Los lords habrían hecho de Julio la víctima de su desprecio, y la gente se sentiría insatisfecha de tener que pagar más impuestos por culpa de las reparaciones. Y si se llegara a una guerra civil, naturalmente serían incapaces de pagar dichas reparaciones.

Por eso, actué de manera que pudiéramos hacernos con Van. Así, incluso si resultaba que las reparaciones no podían pagarse, seguiríamos pudiendo tener en boca el sabor a la victoria, por muy feo que resultara (ya que el los ducados de Carmine y Vargas habían estado desmantelados, sería suficiente esto como recompensa nacional). En cuanto a la solicitud de ayuda de los ciudadanos de Van, en realidad, fue muy útil cuando el Imperio vino e instó a que se retornara la capital. Podríamos seleccionar un gobernador temporal y presionarlos para que permitieran la asimilación de Van a nuestro territorio.

Aunque a decir verdad, la razón por la que aceptamos retornar la ciudad fue para permitir que el Imperio hiciera de árbitro. Si hubiéramos abusado de la laguna de la Declaración de la Humanidad, y los hubiéramos forzado a que aceptaran el mismo día, el Imperio podría haberse sentido humillado. Por eso fue que dejamos que Van fuera devuelto provisionalmente mientras que el Imperio se mostrase en el proceso (haciéndolos quedar bien, de paso). Así, la dignidad del Imperio no estaría puesta en duda una vez que recuperáramos Van más tarde.

Por consiguiente, los ojos del Reino solo se pondrían en Van, pero una imprevista situación surgió fuera de la ciudad. Se temía que los ejércitos del principado se encararan con Van, al intentar retomar la capital de Amidonia… pero al final, Julio nunca llegó a hacerlo.

◇ ◇ ◇

Cuando el ejército del principado, dirigido por Julio —para suprimir a la gente rebelde—, consiguió volver a ocupar la ciudad, llegaron noticias frescas de afuera de la ciudad, muchas de ellas. Al mismo tiempo, el Ejército Real de Elfrieden entró Van, y un montón de disturbios estallaron en todo el territorio del Principado de Amidonia.

Los detalles eran variados. Había ciudadanos que, abocados por acabar con la tiranía de sus gobernantes, acababan con sus señores y tomaban el control de las ciudades. Había grandes nobles que, desconfiados de la capacidad de Julio, se habían rebelado para que lo reemplazaran. Había otros (nobles) que se mostraban afligidos por cómo Julio había suprimido a la gente del noroeste, de tal manera que protegían a los ciudadanos fugitivos para hacer una demostración de resistencia a Julio. Había nobles partidarios de Roroa, quienes se alzaron con sus ejércitos en reacción al desprecio que había puesto el intento de príncipe a las ideas de la princesa sobre la herencia del trono… y más. Numerosas eran las razones.

Entre estas, incluso había ciudades que querían que las transmisiones reales dirigidas por el Reino de Elfrieden fueran incorporadas a sus terrenos al igual que había sucedido en Van. Lo más curioso de todo era que, a pesar de las muy numerosas razones, todas habían estallado al mismo tiempo, como si hubiera estado todo planeado de antemano. En poco tiempo, el tablero de go, que era el principado de Amidonia, rebosaba de piezas negras —quienes eran los rebeldes— y las blancas, que eran el ejército del principado de Julio, había perdido sus libertades, convirtiéndose en un bloque muerto.

No sabiendo distinguir enemigo de amigo, el ejército del principado de Julio, mientras aún se encontraba dentro de dicho principado, fue atacado por enemigos de todas partes (obviamente, ya que se encontraban dentro del propio país). Ahora que habían caído en tal situación, no pudieron luchar ni contra el Ejército Real ni suprimir a los ejércitos rebeldes. Los desertores que aparecían de entre los El ejército del principado fueron perseguidos implacablemente por los ejércitos rebeldes. Al final, el Ejército del Principado se dispersó y Julio emprendió una marcha, a lo largo de un pequeño número de comitivas, para encontrar refugio en el Imperio.

Por consiguiente, Amidonia desapareció, careciendo de un gobernante. Desde el punto de vista del Reino, habíamos podido recuperar Van y eliminar una nación hostil. Y, aunque inesperada, la situación actual era todo lo que podríamos haber deseado y más. Actual, quiero decir, hasta que la desaparición acabara poco después. Muy poco después.

Porque los enemigos de Amidonia llegaron e invadieron.

◇ ◇ ◇

Aquellos que se movieron fueron el Sacro Imperio Ortodoxo Lunaria al norte y la Unión de Estados Libres de Torgis al sur (el país mercenario de Zem al oeste no dio pretensión alguna de invasión debido a su política de permanente neutralidad, pero se cree que proveyó de mercenarios a ambos países).

El Sacro Imperio Ortodoxo se mostraba como océano sagrado de la Iglesia Ortodoxa Lunaria, la cual venera a la diosa de la luna, Lunaria. País teocrático cuyo papa gestiona tanto asuntos de la iglesia como del estado. La Iglesia Ortodoxa Lunaria, junto con la Fe en la Madre Dragona quien vive en la Cordillera del Dragón Estrella eran las dos religiones más grandes del continente. Sus fes requerían de benevolencia, fraternidad y contención, pero también existían aquellos más fervorosos devotos que poseían la ideología de la denuncia a las más religiones. Similar al Judaísmo, Cristianismo o Islam de la Tierra (a propósito, al haber aceptado libertad de religión, Elfrieden podría considerarse como estado politeísta).

El mismo Sacro Imperio Ortodoxo Lunaria, con respecto al conflicto actual, había enviado a sus ejércitos a las fronteras que compartía con Amidonia bajo la causa de proteger a los creyentes ortodoxos lunarianos dentro de Amidonia, tomando una postura de protección a los refugiados de Amidonia y, si fuera necesario, marchar incluso a Amidonia para rescatar dichos creyentes. Sin embargo, en lo que respecta a sus propios movimientos, fueron lentos. Esto fue probablemente debido al hecho de que las Fuerzas Armadas Reales se habían desplegado alrededor de Van y querían evitar el conflicto con nosotros.

A partir de ahora, aquellos que habían cruzado la frontera eran los de la Unión de Estados Libres de Torgis al sur. Conforme ibas al sur del continente el frío cada vez era más presente, y en la punta de más al sur, se encontraba la Unión de Estados Libres de Torgis, cuyo territorio tenía un aspecto glacial. En específico, la península más meridional, la cual se mostraba cubierta de hielo y nieve por al menos medio año, con vientos agitados cuya potencia era capaz de derribar wyverns. Es más, se dice que ni siquiera el Imperio en sus tiempos de apogeo fue capaz de ponerle una mano encima a tal implacable naturaleza. El ejército del país montaban en criaturas parecidas a las Yak, cuya existencia solo se limitaba al territorio peninsular, lo que hizo que se tornaran una fuerza sin igual en tierras frías.

El hecho de que la Unión de Estados Libres de Torgis había ido a invadir el país rápidamente se difundió por el principado, y dicho principado, se muestra en los momentos presentes muy descoordinado, por lo que podrían obtener todo aquello que quieran. Es más, si iba Torgis al norte, Lunaria empezaría a moverse antes de que pudieran organizar una respuesta. Y si eso ocurriera Amidonia se desmoronaría y se separaría.

Afortunadamente, el ejército de la Unión de Estados Libres Torgis se encontró con una dura resistencia por el lord gobernante de la ciudad de Nerva, el veterano viejo general, Hermann. Y habiendo llegado a la conclusión que, más que verse separados, sería mejor otorgar el país a alguien que pudieran confiar, la gente del principado rememoró la brillante expresión del rey presente en el Orbe Real, quien se las arregló para gobernar Van sin problemas y que incluso había dado un trabajo a la general conservadora Wanda.

… En otras palabras, yo. Antes de que lo supiera, la opinión pública de Amidonia había convergido en tenerme a mí para anexionar Amidonia y oponerse a Torgis y Lunaria. Mientras tanto, aquellos que querían que Amidonia fuera independiente (en realidad, aquellos que empezaron a hacer revueltas para suplantar a Julio) fueron eliminados por los «anexionistas». El hecho de que tanto el general Hermann Bach, quien había parado los pies a los Torgianos en Nerva, como el ex ministro de finanzas, Gatsby Caulver —dos figuras cuya envergadura se  habían ganado el respeto de los ciudadanos gracias al apoyo en la resolución de dificultades económicas que habían tenido— hubieran cofirmado su apoyo a los «anexionistas», había sido una de las razones por las que habían conseguido eliminar a los independentistas

Y por lo tanto, peticiones para anexionar el territorio vinieron de todas partes de Amidonia… Mmm, era en plan, ¿cómo diantres ha pasado esto? Comparando las ventajas y desventajas a la hora de juntar Amidonia, resulta que de desventajas había más. Las ventajas eran: crecimiento de población y el fortalecimiento del poder nacional a largo plazo. Además, Amidonia era rica en recursos minerales, que podría dar por ende, un suministro seguro de minerales no disponible en el Reino.

Las desventajas, por otra parte, serían: que justo cuando habíamos acabado de solucionar la crisis de comida del Reino, tendríamos que lidiar con la de Amidonia. Además, la gobernancia debería de ser difícil dado que éramos enemigos hasta hace relativamente poco. También que nuestras fronteras serían mucho más largas, donde en primera instancia, solo compartíamos fronteras con la Coalición del Este, Amidonia y un poco con la Unión de Estados Libres de Torgis. Así que perderíamos las fronteras con Amidonia para encontrarnos con el Estado Mercenario de Zem y el Sacro Imperio Ortodoxo Lunaria (a nivel político, cuantos más países fronterizos, más difícil de gestionar es un territorio). Además, estaba la pérdida de los pagos anuales, aunque no lo estábamos contando en primer lugar.

Así que mirándolo de esa manera, es obvio que hay muchos más deméritos en anexionar Amidonia. Sin embargo, no teníamos la opción de decir «no» ahora. El motivo sería que debido al razonamiento de «había más desventajas en anexionar Amidonia» haría estremecer nuestra causa de «incorporar Van a nuestro reino debido a las solicitudes de la gente.» Si permitiéramos la entrada a Van y no a las demás, se nos hablaría de nosotros en las espaldas diciendo cosas tipo: «¿Veis? Solo querían después de todo aquel territorio que les interesa.»

Además, si dejáramos a Torgis y Lunaria que invadieran sin problemas, acabaríamos tanto por A como por B con las mismas fronteras. No obstante, gobernar una Amidonia donde la falta de comida estaba enraizada en el país era difícil. Si los dos países fallaran en la gestión de dicho territorio o causaran guerras internas, muchos refugiados volarían por entrar a nuestro país. En ese caso, hubiera sido mejor acogerlos a todos al principio. Sería difícil, ahora mismo, pero si nos pusiéramos las gafas de a largo plazo, estoy seguro de que podríamos recuperar la capital. Hay que ver…

Al final, decidí permitir la anexión de Amidonia entera al Reino, y declaré tal caso a los poderes extranjeros. Mientras tanto, movimos las fuerzas navales bajo el mando de Excel quien estaba estacionada al sur de Elfrieden al lado de las Fronteras de Torgis, dispuestos en atacar en cualquier momento. Desde el punto de vista de la Unión de Países Libres, estarían ansiosos de que su país de origen fuera invadido mientras que sus señores estuvieran atacando Nerva, por lo que inmediatamente se retiraron. Marcharon de Amidonia cual la marea baja.

Además, Lunaria, quien había puesto tropas en los límites fronterizos, suspendieron sus preparaciones de guerra al ver Amidonia unificada. Ellos, a diferencia de Torgis, no hicieron grandes movimientos, por lo que no pudimos discernir lo que pensaban, cosa que nos fue muy desconcertante.

En cualquier caso, hagamos ahora un informe detallado de la Anexión de Amidonia.

◇ ◇ ◇

Poco después de la retirada de las fuerzas de la Unión de Países Libres de Torgis, volví al castillo de Van para decidir cómo gestionar el territorio de Amidonia. Hoy, me encontraba sentado en el trono en la cámara de audiencias a fin de reconocer los servicios de aquellos que defendieron la nación ante la amenaza de las Fuerzas de Torgis. Debido a lo repentino del asunto, no traje demasiado personal conmigo, más bien lo usual, Liscia y Aisha se encontraban una a cada lado de mi persona, con Hakuya dirigiendo la ceremonia a su manera.

Hoy, el reconocimiento al servicio proporcionado iría dirigido a dos personas. Hermann Bach, quien defendió a Nerva ante el ejército invasor de Torgis y su «cofirmante» quien había ayudado a aunar Amidonia, Gatsby Culver (Gatsby si lo llamara por su nombre, pero dado que es un ex ministro de finanzas supongo que lo debería llamar por su apellido).

Hermann era un general con un largo recorrido profesional en el ejército del estilo de Georg y Owen, mientras que Caulver era un hombre de una treintena con pintas intelectuales. Detrás de ellos, había dos pilas grandes cubiertos con una tela, por lo que no podía ver lo que había en ellas. Parecía que eran regalos para mí. Me dirigí a los dos que se encontraban esperando en la alfombra, «es la ceremonia», primero hablando con Caulver.

«Lord Culver. Hiciste bien en unir a los ciudadanos de Amidonia. Sin tu influencia la confusión hubiera durado un largo tiempo, por lo que la gente hubiera caído en una más profunda miseria. Permíteme dar las gracias en nombre de la gente.»

«Vuestras palabras son demasiado generosas para alguien como yo.»

Al decir eso, Culver se inclinó profundamente. Aunque sin ningún tapujo hubiera hablado en nombre de la gente de Amidonia, como si fueran mi gente, no hubo reacción alguna. Bueno… Supongo que es de esperar dado sus ansias de pasármelo todo a mí. Caulver entonces añadió.

«A propósito, su majestad. Hay una cosa que me gustaría ofreceros.»

De esa manera, descubrió la tela que recubría una de las pilas. Lo que salió de esta fue fajos de documentos apilados en montañas. «Ya veo.» musitó Hakuya a mi lado mientras sonreía irónicamente. No sé lo que «vió», por lo que le pregunté a Caulver.

«¿Esto es?»

«Los registros de las ganancias de Amidonia y los papeles relacionados con los privilegios. Antes formaban parte de los archivos de Van, pero por miedo a perderlos en el fuego de la guerra, los saqué antes de que la guerra empezara la guerra. Ahora que la guerra ha terminado tengo que devolverlos a la capital.»

Ah, ahora que lo dice, cuando registramos los documentos legales que había en los archivos de Amidonia como fianza, se informó que todos y cada uno de los documentos de ese tipo faltaban. Por eso que Hakuya sonreía. Tiene que ser una carga menos para sus espaldas.

«Ya veo… Estos son, en efecto, regalos magníficos.»

«Siéntome honrado por recibir tal halago.»

«No obstante, deben ser devueltos bajo tus propias manos.»

«¿Eh?»

Caulver se quedó sin palabras ante mí negándose a recibirlos. Mmm, acaso puede recuperarse un poco con esto. Con una sonrisa en mis labios, dije: «¡Ex Ministro de Finanzas del Principado de Amidonia! ¿Querrías trabajar bajo mi mandato?»

«¡S-sí!»

Caulver respondió prácticamente por reflejo. Bien, podía hablar de nuevo.

«Muy bien. Restauraré tu puesto de trabajo anterior. A partir de ahora te convertirás en el nuevo ministro de finanzas de Elfrieden, cuyo esfuerzo se verá reflejado en apoyar las finanzas en esta nueva nación.»

«P-pero soy una persona de Amidonia… ¿está bien?»

«No me importa. El poner en uso a cualquiera que puede usarse es la manera en la que se comporta Elfrieden ahora. Si me mostrara quisquilloso acerca de los orígenes o nacionalidades, nunca hubiera podido reformar el país.»

En verdad, quería tener ese tipo de talento. Soy una persona de humanidades, por lo que no soy muy bueno en calcular o analizar finanzas (aunque me encuentro sobre la media del ciudadano medio de este mundo). Haría lo que fuera necesario para tener una persona con las capacidades suficientes como para redactar los fondos necesarios para el presupuesto militar en no una muy sana Amidonia y aun así no llevar a Amidonia al colapso económico. Con un competente Ministro de Finanzas que se encargara de cortar de raíz los gastos innecesarios, el presupuesto solo permitiría «e~sa política» o «aque~lla política» que no había sido capaz de aplicar hasta los momentos presentes. Sí, los sueños se ensanchan.

«Ministros de Finanzas del Reino de Elfrieden, Caulver. Estos documentos se convertirán en la ayuda para que puedas trabajar. Tenlos, y trabaja por el bien del territorio de Amidonia.»

«¡S… Sí! ¡A sus órdenes!»

Culver se postró de nuevo. Asentí, y luego me dirigí al general Hermann.

«Lord Hermann, tú también has hecho bien en defender contra los ejércitos de la Unión de Países Libres de Torgis. Sin tus esfuerzos, los ejércitos enemigos hubieran pasado por Nerva, comiéndose en consecuencia las tierras de Amidonia. Y si hubiera pasado, la ayuda de nuestro país no hubiera sido posible a tiempo, lo que hubiera ocasionado un conflicto mucho peor al ocurrido.»

A pesar de habérsele agradecido así, la expresión oscura de Hermann no se relajó.

«Los soldados son los protectores de la gente. La falta de un señor importa mucho. Mi persona meramente estaba cumpliendo su papel.»

Q-qué rígido… Es el tipo de personas a la que es fiel a su trabajo. Si Owen era un “gajaja-abuelo” él sería más bien un “abuelo-obstinado”. Humm, creo que se entendería mejor si lo trasladara a lo que en japonés sería el “viejo tsundere”. Mentalmente pongámosle la frase de «n-no lo estoy haciendo por ti, ¿vale? ¡No hay más remedio que protegerlos porque no hay un monarca!»

Entonces Hermann se alzó, poniéndose en pie delante de la otra pila cubierta con la tela.

«Mi persona también desea presentarle un regalo a Su Majestad. Mi persona desea que Su Majestad lo acoja y no se preocupe de devolver algo a cambio.»

Así, Hermann quitó la cubierta de la pila. Lo que apareció de debajo fue una pila de telas de colores enrolladas como pasteles de rollo (roll cakes).

«El sur de Amidonia es tierra de ovejas y del hilado de lana. Estas telas están tejidas de ese cortejo. Mi persona desea ofrecérselo como una ofrenda.»

«Ooh… ¿Puedo darle un vistazo?»

«Como desee.»

Me levanté y me aproximé a la pila de tejidos y los toqué con mi mano. Mm, sienta bien, ¿acaso esto es una alfombra? No lo pillo, pero de alguna manera puedo decir que son bienes de buena calidad.

«¿Mm? ¿alfombra?»

Una alfombra de regalo… De alguna manera siento que he oído algo acerca de esta situación anteriormente. Si me acuerdo correctamente, ¿¡había una escena como esta en la historia de la Tierra..!?

«Di, lord Hermann.»

«Sí?»

«¿Espero que no haya una chica envuelta en estas alfombras?»

En el momento que pronuncié esas palabras, la cara de Hermann se endureció. ¿Eh? ¿En serio? Entonces, una de las telas empezó a menearse. Whoa, ¿acaso hay un asesino ahí? Y en el momento en que los soldados guardias y Aisha empezaban a emitir un intento de matar…

«Oh, rayoh. Se suponía que iba a seh la sorpresa de tu vida… Por qué te hah dado cuenta.»

El meneo de la manta paró, de manera que se desenrolló la manta con la cosa de que una chica de la edad de un estudiante de preparatoria surgió del envoltorio. Llevando un pelo largo en dos coletas alrededor de su cuello, la chica de dos coletas tenía una cara muy bien proporcionada y grandes lindos ojos. Dicha chica, quien se autodenominaba como Roroa, puso su mano derecha en la espalda y la otra en la cintura, haciendo una pose como si fuera una modelo.

«Aunque no se me haya llamado salto igualmente~ Tadaaah~♪ Es Roroa~»

«Ufun♪» dijo Roroa coquetamente. Es ligeramente más baja que Liscia y debido a que sus curvas son prominentemente marcadas, se veía como una chica joven intentando aparentar ser adulta. B-bueno, parecía un pequeño animal haciendo eso, y si me preguntarais si es linda, bueno, sí, lo es. En cualquier caso, Roroa, ¿no es acaso ese el nombre de la hermana de Julio? Y mientras me quedaba sin palabras por lo súbito de la situación, Roroa refunfuñó malhumorada.

«¿Qué? ¿Acaso no puedeh leer el ambiente, Souma-han?»

«¿¡Souma-han!?»

Bua, esta es la primera vez que alguien me llama -han… Espera, este no es el momento. Eh, ¿por qué ambos Gaius y Julio eran tíos que daban miedo, pero esta chica es tan fácil de llevarse bien? ¿Acaso no tiene la casa Real de Amidonia tiene un rencor hacia la casa Real de Elfrieden? Entonces, Roroa le dio unas palmaditas a mi hombro.

«Ehtoy impresionada de que hayah podido ver mi broma. Había permanecido allí durante una hora entera, ¿sabeh? Y sí… Era máh caliente de lo que me imaginaba…»

«Bueno, había una mujer que hizo exactamente lo mismo en mi mundo…»

«Ugh, ¡ella lo estropeó! Qué fail

«De manera anecdótica, creo que lo hizo pero desnuda.» (*apócrifamente)

«Qué le pasa a esa mujer. ¿Eh una pervertida o algo?»

«Bueno, aun a pesar de todo es una de las más grandes personas que se dice que cambió historia, dependiendo del honor de uno…» (*hay opiniones diversas)

Y mientras miraba a Roroa abrazando su escaso busto, di un suspiro. Sea como fuere, Roroa llevaba unas ropas adecuadas. Si no las tuviera estoy seguro que no habría tan rápido querido tener este tipo de conversación. Al fin y al cabo, mis dos futuras esposas estaban mirando atrás.

«Umm… ¿Rorora? ¿Puedo llamarte Roroa? Eres la joven princesa amidoniana, ¿verdad?»

«Chí. La hermosa, inteligente, que hace desprender lágrimas y perfora-rocas bishoujo de Amidonia, Roroa-chan, esa soy yo~»

«Aaahh, dios míooo, no sé a quién responder primero…»

«¿Rehponder? Me pregunto sobre qué ‘rehpuehta’ estás hablando y dónde me quiereh ver ‘rehpuehta’? [1] … sonrojar♪

«¡No se supone que digas ‘sonrojar’! Además, ¡para con los chistes sucios!»

«No se puede, acabamos de conocernoh, ¿sí? ¿Empecemoh como ehposos?

«¿¡Yendo al grano súbitamente?! ¡Se supone que empecemos como amigos, primero!

Mientras interacambiábamos bromas, Liscia nos miró con ojos fríos. ¡De verdad! Y por alguna razón, Roroa se encontraba rodando en el suelo de la risa.

«Esa eh una buena ’rehpuehta’, Souma-han, buena rehpuehta

«¿Cómo te tomas todo esto tan a la ligera? ¿Eres realmente la princesa de Amidonia?»

«Chí. ¿Supongo que debería dar loh saludoh apropiadoh

Dicho eso, Roroa enderezó su expresión e hizo una respetuosa inclinación.

«Soy la hija del anterior Príncipe de Amidonia Gaius VIII, Roroa Amidonia.»

Al ver tales acciones en ella, se veía, extrañamente, como una verdadera princesa.

«… Y ¿qué quiere la princesa Roroa al venir a este lugar?»

«Ah. Bueno, sobre la razón…»

«¿Dejando las formalidades de lado, otra vez?»

No hay razón para preocuparse por eso, ¿chí? Al fin y al cabo…»

Entonces con una cara resplandeciente, Roroa soltó la más grande bomba del día.

«He venido a ofrecer mi mano en matrimonio♪»

☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽

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Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 26

Genjitsushugi Yuusha no Oukokukaizouki español

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En donde intentaba pescar besugo pero atrapé un tiburón – B

Entonces, un mes pasó cuando…

En la sala de instalación del Orbe de Transmisión Real, me hallaba manteniendo una reunión con una cierta persona quien tenía su figura proyectada en el casi-receptor. Una chica ataviada con un vestido de un muy puro blanco el cual envolvía sus simétricas líneas del cuerpo, aparecía en pantalla; su hermosa cabellera dorada era esponjosa y ondulada, de manera que su cabello podía recordar al peinado de Yurufuwa Wave; además de tener la misma edad que yo. Tenía las mismas facciones de la cara que su imouto (hermana pequeña), pero con los ojos de niña que ostentaba, cuando parpadeaba, daba una completa diferente impresión.

Una excepcional bella chica. Sinceramente, me encontraba rodeado de diferentes tipos de bellezas —Liscia, Aisha y Juna-san— por lo que creo que tengo buen ojo para esto. No obstante, la sola mirada a su persona me hacía pensar que era una muy hermosa chica. Y entonces, esa bella muchacha empezó a hablar.

«¿Cómo va todo, Souma-dono, es un placer conocerle. Soy María.»

Ella era la Santa Doncella del Imperio, la Emperatriz del Gran Imperio del Caos, María Euforia.

«Hola, ¿María-san? Soy Souma Kazuya.»

«¿A qué viene esa interrogación?»

«Nada, quería hablar así por alguna razón.»

Su inclinada cabeza era muy linda…. qué sucio jugaba.

«Me encuentro jubiloso por esta reunión, María-dono, ya que he estado esperando tener una larga y tendida conversación algún día con usted.»

«Yo también lo deseaba. Las habilidades de Souma-dono se han hecho famosas incluso en el Imperio.»

«Aun así, mis habilidades…. se deben a la ayuda de mis excelentes subordinados.»

«Es tan modesto. Los buenos sirvientes siempre aparecen bajo el amparo de un sabio gobernante.»

Esa diplomática formal conversación continuó por un corto tiempo. Aún sin palabras interrogativas, intenté tantear la naturaleza de María. Su amistosa y sonriente apariencia que tenía mientras hablaba era la misma definición de muchacha pura. Era tan deslumbrante, que me hizo a mí —quien intentaba descubrir su verdadera esencia— sentir culpable. No obstante, a su vez, me vino a la cabeza un pensamiento: si fuera una chica “solo pura” no podría haber tenido la capacidad para gobernar el enorme imperio.

«Por cierto, ¿Souma-dono?»

«Sí, ¿de qué se trata?»

«Acerca de Amidonia, ¿qué es lo que verdaderamente planea?»

Tenía los ojos ligeramente entrecerrados. Simplemente eso hacía que me sintiera más amenazado de lo que estaba. Y aunque sus labios sonrieran, podía ver que estaba considerablemente enfadada….. No obstante, bueno, era inevitable. Dado que el asunto de esta vez des del punto de vista del Imperio, era cercano a la traición.

«Cuando Jeanne me informó sobre los resultados de las negociaciones, me encontraba maravillada de poder conseguir un confiable aliado en el este. Sin embargo, ¿podría ser esto un malentendido?»

«Aún a tiempos de ahora, seguimos siendo aliados del Imperio. Podría parecer una excusa, pero esta vez todo ha resultado en una situación fuera de nuestras expectativas.»

«Por así decirlo, ¿no es esto algo planeado por el Reino?»

«No negaré que tenía un pequeño plan bajo la manga. No obstante, nunca habría esperado que resultara en todo esto. A decir verdad, esta situación me está dando dolores de cabeza.»

Afirmé mientras me rascaba la cabeza, y el enfado de María disminuyó.

«¿Podría recibir la detallada explicación?»

«Por supuesto. Permítame empezar haciendo un resumen: el Reino, al final, ha sido víctima de las burlas de una sola chica. Actuando bajo nuestras predicciones, quizás podría decirse que la persona que ha obtenido el mayor beneficio, sería esta chica…»

◇ ◇ ◇

Hace dos meses, en el momento del retorno de Van a Amidonia (para ser precisos, hacía solo un mes del retorno, cuya información estaba sacada de un informe de la  vigilancia de la Escuadra de los Gatos Negros acerca los movimientos de Amidonia).

La capital, Van, y sus tierras circundantes habían sido devueltas mediante pedir prestada la autoridad del Gran Imperio del Caos, y la primera cosa que el presente Príncipe de Amidonia —Julio— había hecho era quitar las influencias que el Reino de Elfrieden había dejado. Los diferentes cambios que habían ocurrido bajo el mandato del Reino fueron erradicados, por lo que Van volvió al estado previo. Quizá Julio no pudiera soportar el olor persistente de la gobierno del Reino, que solo había podido ser devuelta mediante la resignación absoluta al Imperio.

Para tener una administración estable, los efectos de la administración previa debían ser limpiados. La política en sí no era mala. Sin embargo, todo tenía una prioridad. Naturalmente, lo primero que se debía hacer era consolidar la base. La sucesión de autoridad necesitaba obtener una tutela adecuada mientras el gobernante anterior aún estaba vivo, dado que si eran incapaces de hacer eso, serían desdeñados en calidad de pipiolos por los súbditos. Por lo tanto, en un país donde la dictadura era fuerte, esa consolidación de las bases era muy importante. Sin embargo, Gaius se había encontrado con una muerte repentina y Julio no había podido hacer este paso del que estamos hablando. Por esta razón, debería haber concentrado toda su atención en consolidar su base. Y, aun así, Julio había puesto como prioridad eliminar las influencias del Reino.

En primer lugar, Julio había puesto un decreto para prohibir a las personas ver las Reales Transmisiones en la totalidad de Amidonia. Y por supuesto, las paraditas que se nutrían de ese hecho, fueron todas desmanteladas (pero dado que los vendedores conocían bien el carácter de Julio se habían marchado antes, resultando todo en solo poder desmontar vacías tiendas). Me pregunto cómo vieron los ciudadanos de Amidonia el hecho del desmantelamiento de las paraditas en la plaza, considerando que se trataba de un mercado ya establecido.

Por otra parte, justo como había augurado, destruyó Julio los puentes que había construido en las afueras de Van y que tenían los nombres de mis súbditos. Bueno, desde el punto de vista de defensa, deberían haberse detenido en la destrucción de los puentes que ayudaban el ataque al Reino, pero lo destruyó todo justamente porque «eran cosas hechas por el Reino», lo cual era un muy negligente movimiento. Y La interrupción de las redes de transporte eran cuestiones de vida o muerte para la gente. Para los vendedores ambulantes y comerciantes, las carreteras eran una propiedad. Tanto lo supiera Julio como si no, Maquiavelo había dicho no hacer eso dado que incitaría al odio: «no pongas las manos en las mujeres de los ciudadanos y propiedades» y él, lo había hecho.

Además, no había dado ninguna ayuda a los ciudadanos, como por ejemplo la comida de emergencia que había sido distribuida bajo el amparo del Reino, y había incrementado la moral pública, especialmente prohibiendo a las mujeres de disfrutar de la moda y la próspera cultura artística que se había extendido por toda Van… y en muchos otros lugares. Había oído que la casa que tenía la lorelei dibujada en la pared había sido incendiada por los soldados. Y con la libertad que se les había dado y ahora volvía a ser robada, los ciudadanos de Van empezaron a clamar:

«Los tiempos con su majestad Souma eran mejores.»

«Cuando éramos el territorio del Reino, no teníamos que vivir bajo este sufrimiento.»

«Aun cuando los niños finalmente tenían sus comidas…»

«¿Por qué Julio atesora menos los ciudadanos que un rey extranjero?»

«Me pregunto si podría su majestad Souma ocupar Van otra vez…»

Tales opiniones y miradas rencorosas apuntaban al castillo de Van. Bueno, había algo que no era culpa de Julius entre sus resentidas quejas. En primer lugar, el Reino de Elfrieden y el Principado de Amidonia diferían en población, tamaño del territorio y condiciones económicas. Podría decirse que era irrazonable para el Principado de Amidonia el hecho de dar las diversas ayudas que el Reino había dado. Sin embargo, los ciudadanos no entendían ese punto. Así que, al final, cuanto más Julio intentaba borrar el color de Elfrieden había dejado en Van, más se alejaban estos de él.

◇ ◇ ◇

Entonces, ¿qué pasaba con las regiones circundantes a Van y a las afueras? En estas también, no le salió bien. Justo como he dicho anteriormente; ya que Gaius había muerto repentinamente, eso había impedido la sucesión de la autoridad, por lo que los nobles desdeñaban a Julio. Y ese “desdén” se veía plasmado en dos formas. La primera era «qué pasa con la Casa Real, ¿por qué tengo yo que inclinar la cabeza a ese neófito?», lo que vendría a ser el llamado tipo de desprecio de «mirar bajo el hombro». La otra venía a raíz del pensamiento de: «esa persona es inexperta en gobernar, por lo que tendré que arreglármelas solo» lo que vendría a ser la forma de desdén de “no se puede contar con la otra parte”.

En la práctica, entre los nobles y caballeros del territorio de Amidonia, esa última forma era la más recurrente. Para empezar, en un sistema feudal, se otorgaba fidelidad por la compensación de territorios o propiedades del gobernante. Y si el gobernante no tenía poder para hacerlo, los súbidtos debían proteger su territorio y propiedades con sus propias manos. Y no por el beneficio del gobernante, sino por sus propios beneficios.

Le había enseñado a Julio las palabras de Maquiavelo «aquel país que se obtiene con dificultades es fácil de gobernar, y ese país que se obtiene sin dificultades es difícil de gobernar» y efectivamente, Julio, quien había obtenido Van fácilmente al tomar prestada la autoridad del Imperio, sufrió dificultades.

Y aunque haya mencionado que Julio había decretado la prohibición de ver la Transmisión con el Orbe Real, solo Van y las regiones circundantes lo acataron. En las otras regiones estaban en plan «¡Un decreto hecho en la capital del Principado no tiene nada que ver conmigo!» y así siguieron viendo las transmisiones (por cierto, ya que había predicho esto, había seguido transmitiendo programas de entretenimiento a Amidonia).

Y ya que no podían confiar en el gobierno central, cada ciudad empezó a reunir soldados o mercenarios. Teniendo en cuenta que en aquellos momentos, el Reino estaba disolviendo el Ejército de los Tres Duques y el Ejército Noble y los estaba reorganizando en el Ejército Unido, lo que estaba ocurriendo en Amidonia era exactamente lo contrario a la situación del Reino. El hecho de que los señores feudales regionales hicieran sus propios ejércitos no eran algo que Julio pudiera ignorar, pero si los reprendía, existía el riesgo de que los señores empezaran a rebelarse uno tras otro. Sin embargo, si solo se miraba los resultados, esta era una oportunidad de limpiar todo el pus.

Maquiavelo había señalado que ese era el momento para usar la crueldad. Incluso si se rebelaban, lo que se tendría que hacer era destruir cada fuerza hostil una por una, así luego se podría ejercer la autoridad sobre los otros que todavía estuvieran indecisos. Sin embargo, Julio no hizo eso. Tal vez estaba dejando que los perros descansaran, o tal vez temía que su número reducido de soldados por la última derrota se reduciera aún más. No podía saber la razón de esto. Sin embargo, aquella falta de políticas fuertes fueron el primer desencadenante hacia el atolladero del que no podría escapar.

Hace un mes, o un mes después del retorno de Van, hubo una rebelión de los ciudadanos en el noroeste de Amidonia.

◇ ◇ ◇

El ímpetu que había en pos de la rebelión se había originado a partir de la escasez de alimentos, que también había tenido el Reino, aunque la falta de víveres en esta región era peor. La región noroeste de Van había sido el terreno más severamente afectado; el número de muertes por inanición había alcanzado un nivel inaudito de varias cientas de muertes. Los ciudadanos pidieron por consiguiente ayuda al señor feudal, pero el lord hizo caso omiso, ya que para proteger la región se necesitaba comida, destinada obviamente a los soldados encargados de proteger las tierras. No obstante, la reacción de aquel noble fue la razón por la que la rabia de los ciudadanos explotó, y atacaron su mansión.

Los soldados se reunieron para proteger al señor feudal y el territorio cayó en una situación en la que debían oponerse a los rabiosos plebeyos en busca de venganza. Sin embargo, la mayoría de los soldados reunidos habían estado dejándose las pieles por una mísera comida, por lo que cuando se enfrentaron a sus compatriotas ciudadanos rabiosos, terminaron huyendo en todas las direcciones. Y los escurridizos nobles lograron llegar a la capital del Principado, donde apelaron a la ayuda de Julio para que acabara con la rebelión, ya que si la rebelión se prolongaba, la insatisfacción latente en cada territorio podría convertirse en un fuego candente que podría arrasar con todo.

Julio entonces pensó que los nobles se conformarían con él si mostraba su autoridad y fuerza en aquellos momentos y, con ese juicio, dirigió el ejército central embarcándose personalmente para reprimir la rebelión. Como los plebeyos no tenían maneras para oponerse a aquel ejército nacional, la rebelión fue gradualmente suprimida, y el espantoso espectáculo donde cadáveres de campesinos se encontraban esparcidos por todas las aldeas rebeldes empezó a extenderse mucho por la la región noroeste. Y aunque Julio finalmente había reprimido la Rebelión de la Región Noroeste poniéndole a esta fin, este recibió aun así un estremecedor informe.

Durante su ausencia, los ciudadanos de la Capital del Principado de Amidonia, Van, se habían rebelado y ocupado la ciudad, quienes además habían enviado mensajeros para jurar lealtad al Reino de Elfrieden en adición a la solicitud de refuerzos, cosa que el Reino había aceptado— lo que hizo que en inmediatamente enviaran su ejército. Y otra vez, Van y sus alrededores fueron ocupados.

◇ ◇ ◇

«Y entonces…. ocupó Van como resultado.»

«Ciertamente. Ya que había sido una solicitud de sus habitantes.»

María me hizo una mirada como exigiéndome una explicación, por lo que asentí con calma. Por supuesto, el levantamiento de los ciudadanos de Van había dado a lugar debido a la incitación de la Escuadra de los Gatos Negros dirigido por Kagetora. Se habían ocultado en las proximidades de Van, observando la progresión de los acontecimientos, y mientras lo hacían iban haciendo conexiones con las personas con influencia de la ciudad, eligiendo pues, la hora en que tenían que rebelarse los ciudadanos a su propia discreción. Por eso había pasado poco tiempo entre que el mensajero nos viniera a jurar lealtad y yo reocupara la ciudad, ya que había desplegado mis ejércitos anteriormente al borde del anterior Ducado Carmine.

«En la Declaración de la Humanidad es manifiesto que está prohibido cambiar las fronteras nacionales haciendo uso de la fuerza. Así, si las fronteras de Amidonia cambian, sería pues una violación a la Declaración de la Humanidad. Y si eso pasara, el Imperio, la nación líder, deberá intervenir entre los países otra vez. Y el Reino, quien ha movido sus ejércitos a Van haciendo caso omiso a nuestra Declaración, también, tendrá que ser amonestado severamente.»

«¿Ah, ¿sí? ¿Puedes?»

María de repente guardó silencio con tal breve comentario.

«La Declaración de la Humanidad también reconoce el derecho de las personas a la autodeterminación. Si los ciudadanos de Van y sus regiones circundantes desearan cambiar la lealtad que tienen a Elfrieden, ¿no debería el Imperio como el líder de la Declaración de la Humanidad reconocer ese derecho a la autodeterminación y darles el apoyo que necesitan?»

«………..»

Seguramente María entendía esto. Por eso no había dicho nada más. Y viéndola comportarse así, di un pequeño suspiro y de forma directa le informé de un asunto.

«Esta es la razón por la que el Reino no ha querido participar en la Declaración de la Humanidad.»

◇ ◇ ◇

《Declaración del Frente Unido Anti-demonio de la Humanidad. Las tres principales cláusulas.》

En primer lugar, no se reconocerá el cambio de fronteras realizados por conflictos humanos.

En segundo lugar, se deberá respetar los derechos a la igualdad y la autodeterminación de todos los pueblos dentro de cada nación.

En tercer lugar, aquellos países que estén alejados del Territorio del Señor Demonio deberán apoyar los países cerca dicho territorio, ya que estos hacen de baluarte a las tropas del Rey Demonio.

Idealmente, estas tres cláusulas eran realmente encomiables. No obstante, existía una contradicción entre estas tres cláusulas que incluso el Imperio no se había dado cuenta. Ciertamente, si acataban rígidamente dichas tres cláusulas entonces estas podrían evitar un conflicto «externo» transfronterizo. Sin embargo, si se trataba de un problema que sucedía “internamente”, entonces este tratado haría cualquier movimiento imposible.

Aplicando este tratado a la situación de Van, si el derecho de los ciudadanos a la autodeterminación tuviera que ser reconocido, aquellas naciones miembros de la Declaración de la Humanidad tendrían que admitir el derecho que a los ciudadanos de Van (y a todos los ciudadanos) les era reservado, el cual era el derecho a la autodeterminación. Sin embargo, esto significaría que habría un cambio fronterizo en Amidonia, por lo que no querían reconocerlo. Además, estaba también la cuestión de si el independizado Van formaría parte de la Declaración de la Humanidad o no, cosa que en caso contrario, no podría aplicarse el razonamiento anterior. Pero si Amidonia reprimiera la independencia que Van deseaba, entonces Amidonia, como nación miembro signataria, podría ser atacada por no reconocer el derecho de los ciudadanos a la autodeterminación. Por lo que, en otras palabras, aquellos países que fueran miembros de la Declaración de la Humanidad acabarían en una situación en la que sería imposible tomar cualquier movimiento.

Quizás haya personas que estén pensando por qué el Imperio no se había dado cuenta de esto. Sin embargo, esto era algo que había sucedido realmente y había pasado desapercibido. Al fin y al cabo, era una cosa que “incluso los ciudadanos del siglo XX no se habían dado cuenta”.

«¿Has oído hablar del cuento en el informe de Jeanne-dono?»

«……Sí. Ciertamente, una historia sobre gente que tenían miedo de ser arrastrados a un conflicto entre dos dioses por lo que hicieron unas reglas para evitar la guerra, ¿no?»

El cuento dice así: una vez, el Dios del Este dijo: «el mundo tiene que ser igual» pero el Dios del Oeste le contestó: «no, el mundo debería ser libre». Y una época donde los países que creían en estos dos Dioses se miraban el uno al otro se cernió sobre la población, y los países que se encontraba en los límites del conflicto entre los dos dioses, crearon un acta junto con numerosos países orientales y occidentales para que no fueran arrastrados a ese conflicto. Este acta consistían en lo siguiente.

En primer lugar, dejar de cambiar las fronteras haciendo uso de la fuerza.

En segundo lugar, dar los derechos a la gente para que así puedan decidir por ellos mismos.

En tercer lugar, ser amigos entre tanto occidente y oriente y tener un intercambio cultural entre los países de dichas dos regiones.

«Lo he escuchado de Jeanne. Verdaderamente se parece a la Declaración de Humanidad. Tengo curiosidad acerca del fin de ese cuento. ¿Cómo el mundo actuó después de hacerse tal pacto?»

«Por un tiempo… no hubo problemas. Pero pronto el Dios del Este se fragmentó y así, la balanza de poder se rompió, las tensiones desaparecieron, y ambas facciones evitaron la guerra total.»

«Entonces…… acabó bien, ¿verdad?»

«Sí, por un tiempo. Sin embargo, en un cierto país multiétnico, hubo un determinado grupo racial que se alzaron en armas solicitando la independencia. Si la independencia del grupo étnico no fuera reconocida, entonces sería violado el derecho de autodeterminación de las personas. No obstante, si reconocían la independencia, habrían de reconocer un cambio fronterizo mediante la fuerza. Esa contradicción, obligó a aquellos países que habían hecho el acta, incapaces de tomar medida alguna.»

«Justo como el Imperio, ¿verdad?»

Asentí firmemente la pregunta de María. Quizás os habréis dado cuenta, pero este cuento estaba sacado de la historia de la Tierra. El Dios del Este, quien decía que “la humanidad tenía que ser libre” era el capitalismo. Los países que creían en esos dioses y que se miraban el uno al otro eran aquellos países de la Guerra Fría— tanto el este como el oeste. Así, las naciones que se habían reunido para discutir cómo evadir la guerra eran los países participantes de la Conferencia de la Seguridad Europea, lo que sería más tarde “la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa” (CSCE). y aquel mandato que decidieron era el llamado Acta de Helsinki.

La razón por la que reconocí de inmediato la contradicción de la Declaración de la Humanidad era porque sabía sobre ese Acta de Helsinki a la que se parecía. Ya que, para acceder a la universidad, tenía que saber sobre historia moderna. Es por eso que sabía que el Acta de Helsinki, la cual había dado muy buenos resultados en la guerra fría, había más adelante no servido para nada cuando se tuvo que tomar acción sobre los serbios y croatas en el anterior país de Yugoslavia.

«¿……Es esta la trampa de la Declaración de la Humanidad que Souma-dono había mencionado?»

Preguntó María con un tono de reproche.

«Sí. Esta contradicción latente en la declaración es letal para un país multirracial como nosotros. Por eso, el Reino no ha podido participar en este tratado.»

Esto puede sonar cruel, pero para un país donde había primacía de una sola raza, como Amidonia, este no era un problema particularmente grave. Si desde un principio, las posiciones de poder que ocupaban las otras razas eran pocas, o si a nivel de población, los números eran escasos, no habrían tenido la oportunidad de independizarse a nivel nacional. Por otro lado, para un país donde numerosas razas coexistían, esto era peligroso. Si el gobierno era fuerte, entonces no habría problemas, pero en caso de que ese gobierno se debilitara, podrían considerar la separación, es decir, la independencia. Y aunque en estos momentos parece estar todo bien, nadie sabe acerca de mañana. Justo como Maquiavelo había aconsejado: «es necesario siempre estar dispuesto al cambio.»

«Esta declaración es verdaderamente dolorosa. Dado que nuestro Imperio es también un país multirracial.»

…… Ciertamente. Dado que el Imperio es fuerte en el presente, no hay inconvenientes. Además, en la situación actual, donde el Territorio del Señor Demonio ha invadido el norte, no hay país más seguro que el Imperio, la nación más poderosa de la humanidad. Era impensable que hubieran razas o nobles dentro del Imperio que quisieran cambiar eso. No obstante, si el gobierno no fuera bien, o si la amenaza del Rey Demonio desapareciera, ¿qué le pasaría al Imperio, el cual era el país líder de la Declaración…?

«María-dono….»

«Lo sé. No obstante, no es momento para rendirse.»

En cuanto dijo eso, sonrió con unos ojos que contenían una fuerte determinación.

«Aun si este es un camino que no lleva más que ruina, seguiré creyendo que el Imperio es el rayo de esperanza que ilumina a las personas que viven hoy. Es evidente que para oponerse al Territorio del Rey Demonio, la humanidad tiene que ir de la mano. A pesar de que sea por solo unos instantes, el Imperio levantará las banderas para unir los corazones de la gente.»

«……. Creo que sé la razón por la que te llaman la Santa Doncella.»

Creo que esta es una forma de pensar ingenua e idealista, pero este tipo de palabras atraen a la gente. En estos momentos, los verdaderos éxitos tienen que venir, pero aun así, esta chica sigue estando determinada a promocionar sus ideales. Era peligroso, pero también lo quería ver. Tal carisma poseía María.»

(Jeanne-dono tampoco seguramente haya podido parar de preocuparse, ya veo…)

Recordé la imouto general era más realista que su hermana, pero en cuando lo hice, pude escuchar la voz de Hakuya que dentro de mi corazón, me decía con una vena saliente en su cabeza: «¿es eso algo que puedas decir tú?»

Entiendo que las circunstancias llevaron a la reocupación de Van. Creo que por ahora, parece que no haya ninguna fallo por tu parte. «Incluso si, por ejemplo, hayas estado haciendo algo por detrás.»

María lo negó con la cabeza mientras se recomponía. Fumu, parece había estado sospechando las movidas de la Escuadra de los Gatos Negros en el alzamiento en armas de Van. El por qué ella no hubiera exigido explicaciones de esto podría ser porque el Imperio también había realizado también operaciones de inteligencia. También con Amidonia. Entonces continuó con sus palabras.

«Pero Souma-dono, hay una cosa que no entiendo.»

«¿El qué?»

«¿Por qué no el Reino ha anexionado la totalidad de Amidonia?»

«……..»

☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽

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Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 25

Genjitsushugi Yuusha no Oukokukaizouki español

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En donde intentaba pescar besugo pero atrapé un tiburón – A

Había un tigre en medio de la negrura, con los ojos cerrados, recordando los sucesos que ocurrieron ese día.

◇ ◇ ◇

En cuanto abrió los ojos, la primera cosa que vio fue un techo que le resultaba familiar. Aunque tenía la mente embotada, se fijó en los patrones que había grabados en el techo y, cuando estuvo completamente consciente, se dio cuenta de que estaba recostado en una blanda cama. Eso era raro. La última cosa que debería haber visto tendría que haber sido la prisión. Cuando se acordó de eso, giró el cuello, y encontró a alguien sentado en una silla adyacente a la cama. Era un joven hombre que revisaba documentos.

Durante un rato, se fijó en el hombre joven, y este pareció darse cuenta de su mirada.

«¿Hmm? Oye, ¿te has despertado por fin?»

El joven dejó los documentos y le entregó un espejo de mano que había colocado debajo de la silla.

«Es posible que tengas muchas cosas que preguntar, pero primero, mira esto.»

Haciendo caso al joven, se miró al espejo que le había dado, y un hombre tigre se asomó en dicho espejo. Un patrón de rayas dorado y negro que inequívocamente pertenecía a un tigris (tigre espadachín) apareció en su cara. Era más grande que los tigres de la Tierra, con colmillos especialmente grandes como característica especial. Esto lo abrumó y causó que su boca se abriera en sorpresa, mientras el joven le dijo con una sonrisa.

«Eres un tigre. Serás un tigre.»

No entendió lo que el muchacho quería decir con eso, así que no dijo nada, aunque parecía que el joven se rascara la cabeza, como si estuviera avergonzado.

«Bueno, umm, después de todo… no me presiones. Necesitas soportarlo un poco, también.»

◇ ◇ ◇

«Kagetora-sama.»

Le estaban llamando. Su conciencia regresó, y vio a un hombre que llevaba una máscara de perro negro arrodillado en el suelo.

«Ah, eres tú Beo—…… Inugami.»

«Sí. Parece que Montaña se ha movido.»

El hombre enmascarado, apodado Inugami, inclinó la cabeza mientras que informaba.

«……Ya veo. Ha pasado un mes desde entonces. Es inesperadamente temprano.»

«Ciertamente. También pensé que debería haberle llevado más tiempo.»

«Hum…. Aunque sea temprano, no por ello tiene que ser una mala cosa. Después de esto, cualquier cosa que suceda en estas tierras será informado a su majestad sin omitir ningún detalle. Esa es nuestra tarea, ¡la de los Gatos Negros!

«««¡Sí! ¡Aceptamos la orden!»»»

Al recibir la orden de Kagetora, empezando con Inugami, el Escuadrón de Operaciones de Inteligencia del Rey del Reino de Elfrieden, los Gatos Negros, empezó a moverse.

◇ ◇ ◇

«Rey~ juguemos~»

«Rey~ llévame a caballito~»

«…….»

Un adorable niño con orejas de lobo de 3 años y una niña humana habían venido a jugar conmigo. La última era una niña de orejas caídas, de la edad de los otros dos, la cual había ocupado mi regazo. Tenía las piernas cruzadas y se había quedado dormida no hacía mucho tiempo. La cola de gato que tenía se iba moviendo de un lado para el otro.

«Ummm, no me puedo mover, por lo que por favor no os subáis a mí sin mi permiso.»

«¡Sí!»

Los dos comenzaron a trepar a mi espalda y a jugar felizmente. Sí, muy lindo, ¿verdad? Incluso se habían subido a mis hombros y me habían estado dando unas palmaditas en la cara, cosa de lo que estaba muy acostumbrado a que me pasara.

«Fufufu, su majestad es realmente popular entre los niños.»

Mi adorable hermanastra Tomoe-chan y su madre biológica, Tomoko-san, me sonrieron mientras doblaban la ropa de los niños. Estábamos en una habitación preparada no hacía mucho tiempo, cuyo rol era tener cuidado de los niños de los trabajadores del castillo, es decir, de las maids y otros. La madre de Tomoe-chan, cuya hija había sido semi-forzosamente adoptada como hermanastra, Tomoko-san, había sido contratada para que trabajara como cuidadora de la guardería. Por cierto, el pequeñín con las orejas de lobo que me estaba tocando la cara con las manos cubiertas de baba era su hijo mayor, (el hermano pequeño de Tomoe-chan), Rou-kun.

«Nii-sama, me encanta que juegues con Rou-kun y los demás, pero ¿está bien? ¿Acaso nee-sama no volverá a molestarse de nuevo……?»

Me lo preguntó mientras abrazaba a un bebé en sus brazos. Cuando no tenía negociaciones con los animales, como por ejemplo la tenida con los rinosaurios, y tampoco horas de clase, Tomoe-chan ayudaba a su madre. Considerando que Tomoe-chan aún era una niña de diez años, era una muy confiable chica.

«Está bien, ya que no tengo mucho trabajo en estos momentos. Además, dejé los Poltergeists Vivientes trabajando en la Oficina de Asuntos Gubernamentales.»

«¿Es eso así? Entonces, puedes jugar mucho. Eso es genial, ¿verdad, Rou-kun?»

«¡Sí!»

Rou-kun levantó las manos. Que lindo. De verdad, me encantan los niños. Podría seguir mirándolos caminar mucho tiempo, todo el día inestables. Por cierto, ¡no es porque sea lolicon o shotacon! Es porque esta escena hizo despertar mi instinto paternal. Cuando mis abuelos todavía estaban sanos, ayudé en el recital que hubo en la guardería del vecindario. Debido a eso, tuve que jugar con los niños durante un pequeño tiempo.

«Qué apariencia tan asombrosa tiene, señor.»

Cuando me volví hacia la persona que me estaba saludando, allí estaba, Carla, con el uniforme de mucama.

«¿En serio? Aunque no es una cosa que la presente Carla pueda decir.»

«Bueno, eso….. Tienes razón.»

Carla bajó los hombros abatida. Sin embargo, mirándola de cerca….

«El uniforme de sirvienta sorprendentemente no te conviene.»

«Por favor, no lo mencione…… Ya lo había pensado yo misma.»

En primer lugar, Carla era una dragonewt, por lo que en comparación con un humano normal, tenía muchas partes adicionales. Poseía una cola, alas de dragón y también pequeños cuernos. Y el usar un uniforme de sirvienta encima de estas partes… Tal vez podría tildársele de tener una idiosincrasia desequilibrada con dichos ropajes.

«Además, ¿no es la falda terriblemente corta?»

«P-por favor, no mire.»

Mientras decía esto, Carla se agarró a la parte delantera de su falda.

Todas las doncellas del castillo llevaban un clásico uniforme de sirvientas con faldón largo, pero lo que Carla llevaba en estos momentos era algo que no estaría fuera de lugar en una cafetería maid: un vestido hasta las rodillas, ancho y abullonado. Era evidente que la selección del estilo en sí era excelente.

«Uuu…. La jefa de las sirvientas….. dijo que llevara esto…..»

«Ah, es esta la «burla» de Serina-san ¿eh?»

No una “broma”, sino una “burla”. [1] El acto no estaba hecho con maldad, más bien, quizás, podría decirse que era una forma de “afección” (fastidio). El objetivo de hacer esto era instigar la timidez de la víctima en cuestión. Como sirvienta, Serina era capaz, pero parecía que tenía un sádico hábito limitado solo con chicas lindas. Además, si la persona en concreto era de espíritu valiente y determinado, sería esta el «objeto de burla” por excelencia, por lo que alguien como Liscia o Carla estaría justo en la zona de tiro. Liscia me había contado esto anteriormente con la mirada perdida. Ofrecí mis plegarias.

«No obstante… Ha pasado ya un mes, ¿huh? ¿Acaso no ha acabado tu formación maid

«F-formación…….b-…. buaaaa….»

En el momento en que mencioné la formación, Carla se puso de cuclillas, sosteniéndose la cabeza. Oh cielos, algo ha sucedido. Para ingresar a los cuerpos maid, alguien tenía que recibir un entrenamiento para tener las habilidades necesarias, ¿no?

«L-…… l-látigo….»

«Látigo?»

«Pegando….. con el látigo…»

«¿¡Es la formación tan difícil!?»

«Además, ese látigo estaba hecho a medida, así que aun y golpeando el cuerpo, no dejará heridas… aunque de alguna manera me deja medio en dolor medio en placer.»

¡¿Qué demonios es ese látigo?! En lugar de formar, lo que hace es domesticar, ¿no?

«La jefa de sirvientas-dono ha dicho: «ya que el dolor te obstruirá de sentir placer, cuando soportes el dolor, sentirás placer también». Y como no quería sentirme inútil a pesar de que haya terminado como esclava, había planeado estudiar y trabajar duro como maid… Pero ese látigo es demasiado aterrador. Pronto podría fácilmente caer en el placer.»

«El cuerpo de maids son los perros del amo. No hay lugar para cerdas…..»

«¿¡Hiiii!?

En cuanto me di la vuelta, Serina-san se encontraba allí parada con una sonrisa refinada. Y Carla, quien podía lanzarse al campo de batalla sin miedo, empezó a gritar asustada…. Me pregunto, ¿cuán intenso era su miedo?

«¿Sucede algo, su majestad?»

«……No, nada»

Me sentía mal por esto, pero decidí hacerme el tonto para que la lanza de Serina-san no me apuntara. Está bien, Carla. No morirás… No obstante, no sé qué pasará con tu estado mental.

«Ahora bien, Carla-san. ¿No deberías hacer la cama en la Oficina de Asuntos Gubernamentales donde vive su majestad?»

«No, es solo que…… entrar a la habitación de un varón conocido, como era de esperar, es vergonzoso…»

«¿De qué estás hablando? Si te conviertes en una maid, en el futuro tendrás que hacer la cama donde su majestad y la princesa Liscia celosamente ******, ***** en ****** y con ******, y deberás tener la cara compuesta.»

«E-entonces, como es de esperar, ¡deseo ser excusada de ello!»

Carla empezó a gritar con una cara profundamente roja… Pero, ¿eh? Pero, ¿acaso no nos ha insultado Serina-san indirectamente a Liscia y a mí? En este momento, me sentí realmente incómodo.

«Por cierto, su majestad. ¿Estará su majestad bien?»

«¿Eh?»

«Bueno, acabo de ver a alguien correr detrás de su majestad.»

«Oh, mierda.»

Dejé a Rou-kun, quien estaba montado sobre mi espalda, y justo cuando estaba a punto de empezar a correr, mi cuello fue firmemente agarrado.

«¡Guaagh!»

«¡Ja, ja, ja! ¡Le he estado buscando, su majestad!»

Cuando miré por encima del hombro, había una persona de cabello castaño y pelo recogido y bigote de color marrón; un hombre musculoso de mediana edad, quien se encontraba de pie y ostentaba una sonrisa en el rostro. Era una de las personas que no había cedido a mi coacción en el juicio de Castor y Carla y había defendido al par, Owen Javana, el jefe de la Casa Javana. Desde el juicio, había sido designado como mi educador y consejero (e instructor de artes marciales). Por cierto, se hablará más adelante sobre la parte de los paréntesis.

Ah, por cierto, el otro que había protegido al padre y a la hija de Valgas era Piltory Saracena, el jefe de la Casa Sarracena. En cuanto se enteró de las fechorías del anterior jefe de la Casa Sarracena (su padre), había dicho solemnemente.

«Qué cosa… pensar que mi padre había hecho tales cosas. Estoy demasiado avergonzado como para pedir una disculpa. Por lo tanto, le ofrezco esta vida a su majestad hasta que su majestad lo considere oportuno. No importa qué tan peligrosa sea la tarea, obedeceré.»

Había hablado con honestidad al igual que su apariencia honesta y de joven noble. Así que, tal como había dicho, le había designado para un puesto peligroso: Embajador Especial de la Embajada del Reino de Elfrieden en el Imperio del Gran Caos (acortado: Embajador en el Imperio del Gran Caos). Era una bastante peligrosa posición ya que todavía era experimental y no estaba claro de cuánta extraterritorialidad podía adaptarse— podía decirse, pues, que era una posición peligrosa.

Por lo que volvamos a la historia de Owen. Owen era una persona que hablaba sin rodeos y de manera justa, aun y cuando la otra parte era su superior. Como apuntaba la persona misma: «ya que no queda mucha vida en estos viejos huesos, ¡vivamos los pocos años restantes honestamente!» aunque incluso si dice que no le queda mucho tiempo, era alguien que no moriría incluso cuando lo mataran…). Por lo que me servía para que no me desviara de mis objetivos, dado que tener a alguien que podía incluso hablar sin rodeos a mi persona, quien ahora es un dirigente de un país, haría que la posibilidad de que me descarriara bajara. A pesar de que había ordenado a Carla que me matara (muriendo ella por consiguiente) cuando llegase la hora, quería acabar mi reinado sin ninguna necesidad de que se me matara durante mi vida.

Bueno, por esa razón, había nombrado a Owen como mi educador, pero…..

«Wuajajaja, Su Majestad! ¡Dígame siempre cuándo esté libre de las tareas del gobierno! Bien, bien ¡comencemos la lección de hoy!»

«………..»

La educación física estaba incluída en la educación de Owen, por lo que tan pronto acabara con mis tareas del gobierno, estaba atado a entrenar. Si me atrapaban, después de eso, tendría que lidiar con el menú de entrenamiento de correr, hacer prácticas de estoque o simulacro de combate, práctica común en los soldados recién alistados. Por supuesto, no con las muñecas, sino con mi propio cuerpo.

«No-no, si se trata de practicar, lo puedo hacer con Aisha, así que…»

«¿De qué habla? ¿Acaso no es la Princesa Protegida por Dios demasiado hábil para el nivel de su majestad? ¡Al final acabaría siendo una práctica para las muñecas!»

«Hablas demasiado fuerte…… Pero puedo luchar, apenas, manipulando las muñecas.»

«Entonces, ¿qué pasaría si de alguna manera las muñecas no pudieran ser utilizadas? Podría decirse que la vida de su majestad es la vida de este país. Si por ejemplo, cuando fuera asaltado por asesinos, si su majestad pudiera defenderse de los ataques durante unos pocos combates o incluso solo una pelea como mínimo, podría comprar suficiente tiempo hasta que llegasen los Guardias. Por lo que esa pelea podría ser la que mantuviera la caída de nuestro país y llevara la gloria.»

Uggh… No pude contraargumentar ese argumento. Dejé caer los hombros y Carla, la cual estaba atrapada por el cuello por Serina, me miró con ojos ligeramente compasivos.

«El amo también parece estar en problemas.»

«¡Mira quién habla!»

«Ahora bien, con el permiso de su majestad, ¡movámonos al campo de entrenamiento!»

«Carla-san también, por favor aprende cómo hacer una cama rápidamente.»

Carla y yo, entonces, tuvimos que ser arrastrados en direcciones diferentes.

Hasta la vista, baby.

☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽

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Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 24

Genjitsushugi Yuusha no Oukokukaizouki español

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Como Soberano – Después

En acabar el juicio Souma, Aisha y yo volvimos a la oficina de asuntos gubernamentales, pero en medio del camino, sin aviso alguno, Souma se tambaleó.

«¡Souma!»

«¡Su majestad!»

Aisha y yo nos dispusimos a sostenerlo, pero Souma apoyó la mano en la pared y mientras decía: «estoy bien, solo un poco mareado» rechazó nuestra ayuda con la mano que tenía desocupada.

«Pero…»

«Estoy bien… Por favor, dejadme solo por unos momentos.»

Y así se adentró a la oficina solo. Le eché un vistazo a su expresión mientras entraba— estaba pálido. Obviamente se encontraba en mal estado. Al haber sido abandonada ahí, me dirigí a Aisha, quien se encontraba en la misma la situación.

«Se le veía firme y determinado… ¿Qué ha pasado?»

«No lo sé… pero-»

«¿Pero…?»

«Tiene el aspecto de cuando un joven guerrero vuelve de la batalla. Su primer… asesinato.»

«Lo que significa… que le estaba pesando el hecho de haber matado a los nobles de alguna manera, ¿no?»

Pero eso era una cosa que había hecho por consideración propia, ¿no? Por lo que no hacía falta arrepentirse. Es más, Souma también había acabado con Gaius VIII del Principado de Amidonia anteriormente. No eran sus primeros asesinatos. Pero en cuanto hube señalado eso…

«Es solo una idea, pero con Gaius no tenía otra opción. Era asesinar o ser asesinado. No obstante, en el caso de los doce nobles, no había amenaza directa a su alteza. Aun sabiendo que era perjudicial dejarlos vivir, debe estar devanándose los sesos sobre si su juicio de matarlos era lo correcto o no…»

Hipotetizó Aisha mientras miraba la oficina de gobierno con preocupación. … Es verdad, creo que Aisha tiene razón. Había oído que el mundo del que vino Souma era pacífico. Por lo que creo que el comportamiento que había mostrado podría deberse en parte a que como era de ese mundo seguramente odiaría las cosas que envolvieran muerte. Dicho esto, no era tan optimista como para pensar que las cosas se resolverían sin víctimas. Es por eso que las políticas que Souma seguía siempre trataban de maximizar los resultados con los menos sacrificios posibles.

Eso era algo que un dirigente de un país tenía que estar preparado a hacer, naturalmente. Sin embargo, probablemente el corazón de Souma no era lo suficientemente intrépido como para permitir más sacrificios de los requeridos.

«Di, Aisha, ¿qué hacéis con los guerreros que se encuentran en ese estado?»

«Ya… Hacemos lo posible para que lo olviden— quizás los superiores o veteranos los invitarían a tomar un trago o incluso a irse con mujeres. Esas cosas… son cosas con las que te avienes al cabo de un tiempo.

Tomar un trago o quizás…

◇ ◇ ◇

El juicio había empezado por la tarde. Todo estaba oscuro. No encendí ninguna luz y, en la oscuridad, me recosté en la cama en soledad. Había una montaña de cosas que tenía que hacer, pero había informado a Hakuya por adelantado que me diera rienda suelta para hacer lo que quisiera por un día. Quería dormirme, pero en contra de ese deseo, mi cabeza permanecía lúcida.

En cuanto quise ponerme a pensar, la cuestión de si había hecho lo correcto me apareció en la mente. Considero que el haber ejecutado los nobles era lo correcto a largo plazo. Si los hubiera dejado vivir, habrían hecho daño a alguien con los desastres que provocaban, y lo hubiera ciertamente lamentado. Bueno, eso es lo que desesperadamente le había dicho a mi corazón, por tal de no arrepentirme de haberlos matado ahora…

[Usar la violencia de un plumazo]

[El príncipe no necesita culparse de ser cruel]

[Para evitar caer en la miseria, elegir el camino de la guerra]

[Una vez caído en la miseria, será demasiado tarde para arrepentirse de lo que debería haberse hecho en aquel momento]

Las palabras de Maquiavelo se reprodujeron en mi mente. Solo buscaba excusas, pero si igualmente iba a arrepentirme, debía elegir aquella senda que salvaguardaba las personas que eran importantes para mí. Debería haberme resuelto cuando tomé esa decisión, pero ese hecho solo me hizo sentir más amargado ante mi corazón vacilante.

En ese momento, la puerta de entrada se abrió de repente. Moví la cabeza, y allí estaban Liscia y Aisha.

Semidesnudas.

Llevaban solo dos piezas de tela del tamaño de una toalla de manos. Una envolvía la parte de las caderas, mientras que la otra envolvía el pecho. Aunque la puerta abierta permitía la entrada de luz desde el pasillo, la habitación estaba demasiado oscura como para distinguir la expresión de sus rostros. Dicho esto, sus líneas— más sugestivas aún si cabe debido a las sombras que se ocasionaban por la falta de luz eran muy sugestivas. Aunque la altura de Aisha y sus lindas curvas eran sobresalientes, Liscia tenía su propia belleza de muy buenas proporciones. … Honestamente, si no fuera por el estado tan patético en el que me encontraba ahora mismo, hubiera perdido el poder de la razón y hubiera saltado a ellas.

«¿Qué intentáis hacer?»

Un tono escalofriante surgió de mi boca que me sorprendió incluso a mí mismo. Mierda, ¿qué estoy diciendo? Esto es solo que me estoy desahogando, ¿no? Volví a frasear lo que había dicho en el tono más tranquilo que pude.

«¿Pensé que os había dicho que me dejarais solo?»

«No podemos dejarte en paz sabiendo que estás así, ¿no?»

Sin importarle lo que había dicho, Liscia se sentó en la cama donde me encontraba descansando. Aisha se excusó e hizo lo mismo sentándose en el otro lado de la cama. Dirigiera la mirada tanto a un lado como al otro, allí se encontraba un bonito trasero de chica. Solo podía cubrirme los ojos con el brazo y mirar hacia arriba.

«Qué es todo esto… qué queréis…»

«Esto… um … queríamos hacerte, uh, olvidar…»

«¿Huh?»

«¡QUIERO DECIR! Puedes, um, hacer lo que quieras con nosotras, por lo que….»

«Bueno, será la primera vez para nosotras, por lo que, ¡estaremos a tu cuidado, su alteza!»

«A qué te refieres, Aisha. No…. estoy de humor ahora.»

«Uuuhh, quizás deberíamos haber traído a  la señorita Juna también.»

Bueno, Juna se encuentra ocupada haciendo los trámites para transferirse de la marina a nosotros. Haaah… de todas formas, han hecho esto porque estaban preocupadas por mí. Y mientras pensaba, Liscia tímidamente preguntó.

«Um, Souma…»

«¿Qué ocurre?»

«…Hace frío, por lo que ¿podemos ponernos bajo la manta?»

Así que tienen frío… vamos a entrar en invierno, al fin y al cabo. Y claro que estarán frías, con ese atuendo. En realidad, podrían haber venido con ropas, ¿no? En fin, que hice entrar a las dos a la manta. Es una sola cama con no mucho espacio para todos, por lo que las dos naturalmente se encontraban pegadas a mí. No enloquecer teniendo a cada lado dos bellezas semidesnudas solo mostraba cuán lejos había caído en la depresión.

«Fuu. Está calentito.»

«Lo está, huh. Creo que podría quedarme dormido estando así…»

«No obstante, esta es mi habitación y la oficina de asuntos gubernamentales, huh…»

Pero bueno… Ciertamente es cálido. Sentí que mi inquietud gradualmente se disolvía en nada. El calor humano es fantástico, huh. Sentía mi corazón más ligero solo por tener a una persona a mi lado. Podía realmente sentirme protegido. Podía sentir querer yo proteger. Puedo… aún seguir.

«A ambas.»

«¿Hm?»

«¿Qué pasa?»

«Gracias.»

Entonces me dormí.

◇ ◇ ◇

Un mes después, llegó la noticia de que «El Principado de Amidonia estaba en rebelión».

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