Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 16

Genjitsushugi Yuusha no Oukokukaizouki español

[et_pb_section fb_built=»1″ _builder_version=»3.22″ custom_padding=»0px|0px|54px|0px»][et_pb_row _builder_version=»3.25″ background_size=»initial» background_position=»top_left» background_repeat=»repeat»][et_pb_column type=»4_4″ _builder_version=»3.25″ custom_padding=»|||» custom_padding__hover=»|||»][et_pb_post_nav in_same_term=»on» prev_text=»Anterior capítulo» next_text=»Siguiente capítulo» _builder_version=»3.0.74″] [/et_pb_post_nav][et_pb_text _builder_version=»4.0.7″ hover_enabled=»0″]

Negociaciones G – Retirada

La tarde del día después de que estableciéramos la alianza secreta con el Gran Imperio del Caos, Jeanne, Julio y yo volvimos a reunirnos en la sala de audiencias. Todos se encontraban de pie (solo yo estaba sentado en el trono), y Hakuya, parado en diagonal frente a mí, se acercó al grupo de Julio, llevándoles un documento que contenía lo que habíamos decidido la noche anterior.

«El Ejército Real abandonará Van y regresará al Reino de Elfrieden.»

En el momento en que Hakuya hizo tal declaración, a Julio le apareció una mirada victoriosa en el rostro, pero Hakuya continuó.

«A cambio de eso, el Principado de Amidonia tendrá que pagar indemnizaciones al Reino de Elfrieden. Esto se considerará por separado del intercambio de prisioneros de guerra.»

Al escuchar dicha frase, Julio se puso pálido. Luego se acercó a Jeanne.

«¡Lady Jeanne! ¿Qué significa todo esto!?»

«Significa lo que significa… El Imperio ha podido devolver el territorio tal como prometió.»

Jeanne se encogió de hombros pero Julio se mostró reacio a aceptarlo.

«¡Me estás tomando por tonto! Pagar indemnizaciones… ¡es como si hubiéramos sido derrotados!»

«Fuisteis derrotados. ¿Acaso no te das cuenta de ello?»

«¡Nosotros no estábamos allí! No hemos sido derrotados. ¡Hemos perdido, simplemente, una sola ciudad!»

«Haz lo que quieras entonces. El Imperio no se involucrará en la lucha. Haz un alto el fuego o sigue luchando, como quieras…»

Al escuchar eso de Jeanne, Julio se quejó. Al ver que lo hacía, Jeanne suspiró.

«Para empezar, esa única ciudad… Bueno, dudo que sea correcto llamar a la capital una mera ciudad, pero ¿acaso no viniste, llorándome, ya que no habíais podido recuperar la capital que perdisteis? Habéis perdido la guerra y como líderes en la Declaración de la Humanidad, el Imperio restaurará las fronteras que se hayan cambiado de su estado original. No podemos hacer nada más que eso.»

«Pero las indemnizaciones…»

«Lord Julio. Mi hermana mayor María está terriblemente angustiada con respecto a la situación actual.»

Jeanne le hizo una mirada fría de rechazo a Julio.

«Habéis cometido un acto de agresión, haciendo uso de una laguna en la Declaración de la Humanidad, cuyo objetivo es unificar a la humanidad bajo la peligrosa amenaza del Territorio del Rey Demonio. Como líderes, no podemos dejar que este asunto continúe.»

«Eso es… porque el anterior príncipe Gaius…»

«Aún así, no hiciste nada para detenerlo por lo también tienes responsabilidad con los ciudadanos del Principado. De cualquier manera, para evitar cualquier otro agresor entre los signatarios de la Declaración de la Humanidad, hemos decidido que será necesario un castigo severo. Así pues, tendremos este asunto, el de su país, establecido como precedente.»

Fuaaa… Estaba siendo educada pero en realidad lo que decía venía a decir era: «os estamos haciendo un ejemplo para apretar la soga al cuello de los signatarios de la Declaración de la Humanidad.»

Julio hizo una cara enojada o tal vez angustiada. Apretó su puño y musitó.

«¿Y si no queremos…?»

«Como he dicho antes, podéis hacer lo que queráis. El Imperio se lavará las manos de la lucha y haremos que el Principado de Amidonia abandone la Declaración de la Humanidad.»

«¡P, por favor, un momento! Si hacéis eso, entonces nuestro país…»

«Sí, si no sois un país miembro, entonces el ataque contra vosotros no violaría la Declaración. Tú… discúlpame, vuestro Señor Padre, también tenía la misma opinión sobre el asunto, ¿no es cierto?»

El Principado de Amidonia estaba rodeado de otros países por todos lados. En el lado oeste, se encontraba la Nación Mercenaria de Zem, permanentemente neutral, la cual buscaba en todo momento aquello que le favoreciera. En el sur, estaba la República de Torgis que tampoco había firmado la Declaración de la Humanidad y tenía políticas expansionistas. En el norte, se encontraba el Imperio Ortodoxo Lunaria, quien era signatario de la declaración, pero tenía un sentido de valores diferente en comparación con otros países. Y, por último, estaba el Reino de Elfrieden al este. Por lo que si perdían la protección de la Declaración de la Humanidad, esos tigres se los comerían (ah, pero no nosotros).

El anterior príncipe, Cayo VIII, había mantenido su país aliándose con el Imperio, contratando a los Zemish, superando a Elfrieden que estaba bajo el débil gobierno del Rey anterior, y haciendo una demostración de fuerza militar en el sur, logrando así un equilibrio en la diplomacia. ¿Pero, acaso Julio tenía la capacidad para lograr todo eso? Incluso si lo llegaba a hacer, ¿tenía el joven Julio suficiente influencia para tenerlo todo bajo control? La influencia normalmente se ganaba gradualmente bajo el mandato del príncipe anterior, pero Gayo ya no estaba aquí.

Julio de ahora en adelante tenía que arreglar los difíciles problemas de las amenazas externas y liderazgo interno en sus subordinados. Si durante ese tiempo crucial dejaba la Declaración de la Humanidad, no podría tomar prestada la influencia del Imperio y caería rápidamente en jaque mate. Julio también lo entendió, y por eso, inclinó amargamente la cabeza hacia Jeanne.

«Así lo haremos… Cumpliremos vuestros deseos.»

«Una buena decisión, lord Julio.»

Como la discusión había llegado a una conclusión, procedimos con la cantidad de dinero esencial que nos tenían que pagar. Presentamos una suma de oro equivalente a la de tres años del ingreso nacional de Amidonia, que se pagaría en cuotas anuales durante diez años. Además, solicitamos que se pagara en monedas de oro imperiales. En otras palabras, solicitamos casi un tercio de su ingreso nacional en lo que serían los próximos diez años. Julio naturalmente se opuso, pero Jeanne lo persuadió (¿coaccionó?) a que aceptara. Para Amidonia, que gastaba la mitad de su ingreso nacional en militares, tenía esto como consecuencia robarles poder militar. Podrían pagar la cantidad reduciendo el personal militar, pero no estaba seguro de si Amidonia podría hacerlo.

«Lady Jeanne. ¿Qué sucedería si el pago se retrasara?»

«Muy bien. En dicho caso, el Imperio autorizaría la transferencia de Van a Elfrieden.»

«Kuh…»

Julio estaba mortificado, pero no dijo nada más. Habiendo concluido eso, le hice una propuesta a Jeanne.

«Pero lady Jeanne… Sería posible que demorasen los pagos mientras endurecen la defensa de Van. Aun si el Imperio está involucrado, sería un gran problema tomar la capital una vez haya sido devuelta. Por lo que nos gustaría tener garantía para los pagos.»

«¿Garantía?»

«Algo para que podamos conservar hasta que se realizaran los pagos. Si no pueden pagar, la garantía se convertiría en nuestra. Por supuesto, la devolveríamos una vez se realizaran los pagos.»

«Ya veo… ¿y qué es lo que quieres?»

«Su Orbe Real.»

«¿¡Qué!? ¡Nuestro país solo tiene uno de esos!»

Julio estaba indignado. Bueno, la transmisión real era un tesoro que no se podía hacer con la tecnología actual. Probablemente valdría cerca de dos años del ingreso anual de Amidonia.

«No usáis de todos modos, ¿verdad? ¿Hay algún problema en que nos lo deis?»

«¡Qué tontería! ¿Estás tratando de poder solicitar nuestros ciudadanos?»

«Podrías simplemente cambiar las frecuencias en los receptores, ¿verdad? De esa forma, no recibiríais ninguna transmisión de Elfrieden.»

«Uf… pero aún así…»

Se le notaba que estaba angustiado, pero inesperadamente, obedeció sin resistencia. Solo lo usaba para las transmisiones programadas al comienzo de cada año, aunque era muy útil. Julio que había adoptado una doctrinas militares no entendía su valor. Creo que quizás solo lo estaba considerando como un gran adorno.

Mientras pensaba en esto, Hakuya susurró, «¿Su alteza, podría…?»

Levanté mi ceja.

«Uh… ¿no es solo tu hobby?»

«¿Qué dice… ? Es eso la cristalización de la sabiduría.»

«Humm… bueno, escucha, lord Julio»

«¿Qué pasa?»

«Para compensar el déficit en la garantía [1],[ps2id id=’1a’ target=»/] nos gustaría custodiar todos los libros en este castillo.»

Esto fue lo que Hakuya había propuesto. La custodia de los libros que habían acumulado polvo en los archivos de Amidonia. El papel era precioso en este mundo y los libros no circulaban por todos lados. Era muy posible que Amidonia tuviera libros que Elfrieden no tenía. Además, cuando se trata de libros, existía la posibilidad de copiarlos mientras estaban bajo nuestra supervisión. Julio resopló.

«Está bien, supongo. Pero no toquéis nada más. Especialmente las armas y armaduras. No os perdonaría si las tomarais.»

«Vendimos algunas para recaudar fondos.»

«Gh, ¡no pongais vuestras manos en nada más!»

«Está bien…»

¿Por lo que las armas eran más importantes que los libros? Teniendo en cuenta la época, esa podría ser la línea de pensamiento dominante, por lo que no entendía la gravedad de dejar afuera el conocimiento del país. Mirando a Jeanne, quien sonrió irónicamente, parecía que estaba pensando lo mismo. Ahora que la discusión sobre las indemnizaciones estaba hecha, podríamos comenzar a discutir todo lo demás.

«Queremos que Elfrieden devuelva a los soldados tomados como prisioneros por el Ejército de Elfrieden.»

«Está bien, pero cualquier persona clasificada como noble, caballero o superior tendrá que ser rescatada.»

«Está bien…»

«Sin embargo, hemos llevado a cabo investigaciones sobre los criminales de guerra que atacaron aldeas y saquearon ciudades en nuestros país, y elaboramos una lista con ellos. Aquellos entre los prisioneros que estuvieren en la lista serán juzgados por nuestro país y no podrán ser devueltos. Además, los nombres en la lista que están en tu país, nos gustaría que los entregases. El regreso de los presos no comenzará hasta que eso suceda.»

«Guh… Muy bien… Por cierto.»

Mientras recibía la lista de criminales de Hakuya, Julio inquirió:

«¿Está Roroa entre los prisioneros a los que regresarás?»

¿Roroa? ¿quién es ese?

«No lo sé. ¿Quién es?»

«Roroa Amidonia. Mi hermana menor desaparecida. Debería haber estado en Van durante la batalla.»

«¿Hermana? Cuando Van se rindió, permitimos que todos los que se querían ir se fueran. La única gente que estaba clasificada como noble o caballero que quedaba era solo Margarita. No recibimos información que apuntara la captura de una de la realeza.»

«… Bien, entonces.»

Así, Julius detuvo la discusión como si no le interesara. Su hermana había desaparecido, ¿verdad? Pero estaba actuando con indiferencia al respecto. ¿Acaso no le preocupaba?

«¿Necesitas que busquemos testigos?»

«No hay necesidad.»

«¿No hay necesidad…?»

Hakuya luego me susurró al oído.

«(Es probable que estuviera cauteloso para que no sucediera una lucha de poder a fin de poder quedarse él con el trono. En base a lo que he investigado, lady Roroa es partidaria de favorecer los asuntos de los civiles, un personaje raro en Amidonia. Como militar empedernido, lord Julio no es popular entre funcionarios civiles. Debe temer que lo rechazaran y apoyaran a Roroa).»

«(¿No es ella su única familia ahora que Gaius se ha ido?)»

«(Los Reales a menudo son así)»

«(Supongo que sí…)»

Incluso si nos fijáramos en la historia de la Tierra, las luchas de poder entre familiares no eran raras cuando hablábamos de la realeza. De manera similar, en Elfrieden, cuando la madre de Liscia heredó el trono, la familia estuvo cerca de la aniquilación debido a luchas entre los de la familia. Pero aún así… ya que yo era una persona que conocía la soledad de no tener familia, pensé que al menos que habría apreciado a su única hermana. Supongo, simplemente, que no podré estar de acuerdo con Julio en nada, después de todo.

«Ah, eso es correcto. Hablando de Margarita, al Reino le gustaría tenerla. Ya que ha cooperado para pacificar Van, tendrías problemas en tenerla, ¿verdad?»

«¿Margarita Wanda…? Hmph, lo aceptaré con la condición de que liberes a cinco prisioneros nobles que estén bajo tu custodia.» [2][ps2id id=’2a’ target=»/]

Al decir eso, Julio hizo una especie de mirada desagradable, como si estuviera buscando ventajas. En lugar de pensar que podía quitarse de en medio un general que sería difícil de controlar, encontraba el rescate de sus subordinados obedientes lo beneficioso del trato.

«Bien…»

«Hmph… Querer un general de ese nivel, el Reino tiene que estar falto de líderes»

Me sorprendí a mí mismo al haber querido decirle que ‘la razón por la que había perdido era porque solo evaluaba el valor de la gente a nivel militar’, pero como no había necesidad de ayudar a mi enemigo, me contuve.

Una vez que concluyeron los asuntos principales, declaré el final de las negociaciones. La conclusión había sido: «El Reino de Elfrieden devolverá a Van, a cambio de una suma de indemnizaciones pagadas.», «Amidonia recuperará Van a cambio de pagar esas indemnizaciones», y que «el Imperio se haría mediador de la disputa», que había estado satisfactoria al fin y al cabo. Amidonia era la única facción perdedora, ya que el Imperio no había sufrido pérdidas y el Reino había obtenido ganancias decentes, aunque no grandes.

«Lord Julio.»

Cuando terminaron las discusiones, Julio hizo ademán de darse la vuelta como diciendo que no tenía nada más que decirme, pero lo llamé.

«¿Qué…?»

«Un pensador político de mi mundo (Maquiavelo) decía: ‘aquellos que por modos valerosos se convierten en príncipes adquieren un principado con dificultad, pero lo mantienen con facilidad. [3][ps2id id=’3a’ target=»/] Añadiendo: ‘los que por buena fortuna se convierten en príncipes tienen pocos problemas para levantarse pero mucho en mantenerse en la cima. [4][ps2id id=’4a’ target=»/]

«¿Hm? ¿A qué te refieres?»

Julio se giró y me miró a los ojos.

«Gané Van en una pelea contra todos vosotros. Ahuyenté a casi todos los nobles y caballeros, y eliminé a todos aquellos que pudieran convertirse en mis oponentes políticos. Por lo tanto, si continuara gobernando Van, no habría ningún problema significativo. ¿Pero podrías decir tú lo mismo?»

«¿Qué estás diciendo? Este es mi país al fin y al cabo.»

«Pero la ciudad pertenecía al territorio de Elfrieden hasta estos momentos. Por eso, confiaste en la ‘Dignidad del Imperio’, es decir, la fuerza del otro, para recuperar la ciudad. A esto es a lo que Maquiavelo se refiere por «únicamente por buena fortuna que se convierte en príncipe.»»

En la historia, había quienes ganaban el señorío [5][ps2id id=’5a’ target=»/] a través de o porque pertenecía a la familia con el poder o por el respaldo de estados poderosos. Sin embargo, aquellos que rápidamente se levantaban como jefes del estado lo perdían todo en el momento en que desapareciese dicho respaldo. El gobernante ideal que había imaginado Maquiavelo, el condottiero italiano Cesare Borgia, había caído en desgracia cuando murió el respaldo, que era su padre, el Papa de Roma, Alejandro. O tal vez como cuando durante la guerra entre Xiang Yu y Gaozu, este último hizo que al Rey De Chu lo matara un campesino, una vez que juzgó que su utilidad había terminado.

Julio, quien había tomado prestada la autoridad del Imperio para recuperar su propia capital, seguramente sería menospreciado por los nobles y campesinos de Amidonia por igual, ya que Cayo VIII, quien había infundido miedo mediante la fuerza de las armas, ya no estaba allí. Por lo que me preguntaba si Julio, quien había sido destruido con tanto impacto, podría controlar a los señores nobles, y además poderse hacer amigo de las masas de Van mejor que yo, y ganarse su confianza.

«’Aquellos que sin dificultad ganan su principado deben hacer grandes esfuerzos después’. En lugar de guardar tu rencor, creo que deberías gobernar por el bien de la gente primero.»

«¡Eso no es asunto tuyo!»

Rechazando por completo mi insincero consejo, Julio abandonó el lugar. Una vez ido, Jeanne se encogió de hombros y dijo: «pues nada», a lo que yo me acerqué y le estreché la mano.

«Me iré, entonces.»

«Ha sido una discusión muy fructífera. Por favor envíe mis saludos a lady María.»

«Ciertamente. Señor Hakuya, mucha salud a ti también. Compartamos nuestras quejas a nuestros señores alguna vez más.»

«Por supuesto. Prepararé el barril de vino.»

¿Qué diantres? ¿Tienen suficientes quejas como para preparar un barril de vino? Cuando lo miré, obviamente apartó la vista. Al ver eso, Jeanne se rió entre dientes.

«Reunámonos como iguales la próxima vez. Espero con ansias el día en que hermana mayor  y rey Soma se pongan lado a lado en contra del Rey Demonio.»

«Lo mismo digo. Con ansias lo espero, también.»

Nos agarramos fuertemente las manos. Mi respuesta había sido tardía, porque por un momento las palabras «estar de pie uno al lado del otro» se habían quedado en mi mente. ¿Hasta dónde podría adelantar la ‘era’ de Elfrieden, hasta que llegue tal momento? Querría al menos hacer que el vehículo que llevase al Rey al campo de batalla no fuera un caballo para entonces.

◇ ◇ ◇

Una vez se decidió la retirada, el ejército elfrideniano se movió rápidamente. Ahora que el regreso de Van había estado decidido, sería un desperdicio de fondos de guerra quedarse más. El ejército elfriedeniano hizo retroceder a las tropas tan grandiosamente bien como lo habían hecho cuando entraron. El número de tropas amidonianas cerca de Van era muy pequeño y todavía estaban bajo la vigilancia del ejército imperial; no había necesidad de preocuparse de que nos persiguieran.

Justo como cuando llegamos, me encontraba en el medio del desfile, montando al lado de Liscia, en un caballo, con Aisha guiando las riendas. Los ojos de los ciudadanos de Van habían estado llenos de miedo entonces, pero ahora la atmósfera había cambiado un poco. Sin que hubiera siquiera habido un anuncio, las masas se habían reunido a lo largo de la ruta del desfile, con actitudes algo ansiosas. Liscia parecía dudosa.

«Me pregunto por qué todos se ven así? Lo entendería si estuvieran contentos de haber sido liberados o aliviados de que finalmente nos hayamos ido…»

«Probablemente estén preocupados. Vuelven a estar bajo Amidonia después de todo.»

«¿Preocupados? Simplemente vuelven a estar como estaban, ¿no?»

«Exactamente por eso. El hecho de que vuelvan a estar como antes es lo que les preocupa.»

Murmuré mientras miraba hacia adelante.

«Van estaba gobernado bajo la tiranía de la familia real amidoniana. Nunca lo habían cuestionado, ya que se trataba de una cuestión que siempre había sido así, pero ahora se habían dado cuenta, bajo la ocupación del Ejército Real, de que no era el curso natural de las cosas. Eso es porque a diferencia del príncipe, les he permitido ciertas libertades como la de expresión. Es por eso que ahora que nos vamos, vuelven a estar ansiosos de volver a esa vida bajo opresión de nuevo.»

Bueno… así es como son las cosas. Una vez que Julio entre en Van, estoy seguro de que acabaría con esta atmósfera laxa. Liscia miró a la gente a lo largo de la procesión con piedad.

«El no poder volver a sus vidas anteriores por conocer la libertad… Es como una adicción»

«Creo que es una forma extraña de decirlo… ¿no podrías haberlo dicho un poco mejor?»

«Es verdad, ¿no? Aunque sea su propio país, ¿es tan fácil cambiar sus identidades así como así?»

«Hay un dicho en mi mundo que asevera que «la tiranía es más espantosa que un tigre». En este caso, supongo que lo que convendría decir es «el despotismo es más odioso que un conquistador». A las masas no les importan demasiado el deber y el honor. Si su propio país los benefician, lo defenderán, y si otro país los beneficia, les abrirán las puertas voluntariamente.»

Cuando dije eso, Liscia suspiró, «fuuuh»

«Siempre hablamos del lado más oscuro del mundo cuando estoy junto a ti.»

«¿Acaso lo odias?»

«¡Para nada!»

«¡¿Por qué Aisha está respondiendo también?!»

«¡Nunca me he sentido mal al caminar junto a su alteza!»

Es muy leal conmigo. A este ritmo, no sería raro si recibiera el apodo de ‘el Perro del Rey’ pronto. Al ver a Aisha así, Liscia soltó una risita.

«Me siento igual. Estoy dispuesto a aceptar la realidad si es contigo, sin importar cómo sea.»

«Ya veo…»

Ahora, volvamos. Volvamos a nuestro Reino.

☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽

[/et_pb_text][et_pb_post_nav in_same_term=»on» prev_text=»Anterior capítulo» next_text=»Siguiente capítulo» _builder_version=»3.0.74″] [/et_pb_post_nav][et_pb_text _builder_version=»3.27.4″][1][ps2id id=’1b’ target=»/] La garantía es de dos años de ingresos, mientras que la principal es de tres años.

[2][ps2id id=’2b’ target=»/] NT: ¿Acaso Souma no había dejado que escaparan los nobles y caballeros? ¿Desde cuándo tiene los nobles entonces? (Si me lo podéis explicar, por favor, adelante. 🙂

[3][ps2id id=’3b’ target=»/] El Príncipe, Capítulo VI

[4][ps2id id=’4b’ target=»/] El Príncipe, Capítulo VII

[5][ps2id id=’5b’ target=»/] Lordship, en inglés.[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section]

Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 15

Genjitsushugi Yuusha no Oukokukaizouki español

[et_pb_section fb_built=»1″ _builder_version=»3.22″ custom_padding=»0px|0px|54px|0px»][et_pb_row _builder_version=»3.25″ background_size=»initial» background_position=»top_left» background_repeat=»repeat»][et_pb_column type=»4_4″ _builder_version=»3.25″ custom_padding=»|||» custom_padding__hover=»|||»][et_pb_post_nav in_same_term=»on» prev_text=»Anterior capítulo» next_text=»Siguiente capítulo» _builder_version=»3.0.74″][/et_pb_post_nav][et_pb_text _builder_version=»4.0.7″ hover_enabled=»0″]

Negociaciones – F

«¿Dichas reglas… no evitaron la guerra?»

Preguntó Jeanne, inquieta. Lo negué con la cabeza.

«Oh, no, las reglas definitivamente funcionaron. Al menos durante el tiempo en que los dos dioses se antagonizaron entre sí. Se evitó el peor de los escenarios de guerra total debido a este choque de ideas. El dios del este acabó desintegrándose al final, perdiendo el poder de luchar, por lo que el dios del oeste se sintió seguro y paró de vigilar.»

«Así que final feliz. ¿Qué problema hay?»

«Bueno… Si terminara así, todos hubieran vivido felices para siempre.»

«¿Todavía hay más?»

«Esto es todo lo que puedo decir por ahora. Lo siento, pero no puedo mostrarte mis cartas por el momento.»

Acabé la conversación con un tono fuerte, por lo que a Jeanne pareció darle todavía más curiosidad, pero desistió cuando vio mis ojos. En cuanto relajé mis hombros, le dije…

«No hace falta que te preocupes, lo descubrirás a tiempo. No le pasará nada al Imperio.»

«Esto es desconcertante…»

«Me gustaría que confiaras en mí. En lo que respecta a nuestro país, queremos ir de la mano al mismo nivel que el vuestro. Mientras que la emperatriz María defienda que «la humanidad debe unirse y luchar contra el ejército del Rey Demonio», el Reino no será tu enemigo.»

Me miró dubitativamente.

«¿No habéis firmado la Declaración de la Humanidad y todavía queréis que os creamos?»

«La Declaración de la Humanidad no es el único tratado que tiene que existir, ¿verdad? No podemos formar parte de la Declaración, pero creo que nuestro país podría acordar una alianza bilateral con el Imperio. Una secreta.»

«¿Alianza secreta…?»

Asentí claramente.

«Pronto acabaremos de resolver nuestros problemas internos y luego habrá reformas en el ejército. Planeamos reconstruirlo de tal manera que este se mueva bajo una sola decisión. Además, hemos acabado con Amidonia gracias a este incidente, por lo que ya no es necesario reservar algunos de nuestros soldados en el frente occidental. El Ejército de Elfrieden desde ahora podrá moverse libremente… Aquí está. Hace poco el Imperio recibió llamadas de la Confederación de las Naciones del Este a fin de propiciar refuerzos, ¿verdad?»

«…Sí. La mayoría de los países de la Confederación son pequeños, no obstante, un elevado porcentaje de dichos países son signatarios de la Declaración de la Humanidad, por lo que como país líder, por supuesto, enviaremos tropas en su ayuda.»

«Eso es. Me pregunto si nos podrías dejar esa tarea a nosotros.»

Lo que propongo es esto: en el centro de este continente se encuentra la Cordillera de los Dragones Estrella, donde los dragones sabios viven en sus defensas naturales. Por lo que si los demonios quisieran ir al sur, tendrían que invadir el oeste o el este. En el lado occidental se encuentra el Imperio, y en el este, el Reino manejaría los ataques. En términos concretos, si la Confederación de Naciones del Este pidiera apoyo militar, el Reino enviaría fuerzas de socorro. Sin embargo, habría procedimientos para eso.

«En dicho momento, cuando el Imperio, en calidad de líder de la Declaración de la Humanidad, recibiera la llamada de socorro, este se comunicaría con el Reino, por lo que responderíamos al llamado enviando tropas. Así es como lo haremos en la superficie.»

«Parece de alguna manera, lento… ¿Para qué?»

«En lo que respecta al poder militar, no podemos todavía llamarnos potencia, pero en lo que respecta al territorio, ocupamos el segundo lugar si excluimos el Territorio del Rey Demonio. Si se corriera la voz de que el país más grande y el segundo más grande se han unido en una alianza, el resto de países se pondrían en alerta. En particular, Amidonia, la Nación Mercenaria Zem y la República de Torgis, que estarían intercalados entre nosotros. Es por eso que no queremos que se sepa que el Reino y el Imperio están aliados en caso de que se hiciera.»

«Ya veo. Es por eso que querías una de secreta.

Jeanne hizo una cara pensativa, probablemente pensando qué ventajas y desventajas había para el Reino. Sin embargo, el Imperio no tenía nada que perder al hacerlo. Podían ahorrar las tropas que hubieran enviado al este y fortalecer la defensa en el lado occidental donde su país toca el Territorio del Rey Demonio. Si hay algo de lo que pudieran estar preocupados, sería de nuestras intenciones… Aun así, Jeanne finalmente asintió con la cabeza.

«No creo que haya desventaja alguna para nosotros si aceptáramos eso. Sin embargo, ¿hay realmente algún beneficio para vosotros?»

«Si fuera presionado a hablar, diría entonces que es para tener la confianza del Imperio. Eso, y que, al participar en la guerra, no nos pediríais dinero de apoyo después.»

«Por supuesto. Eso solo se requiere a los países que no participan en la guerra… ¿pero estás seguro? No creo que pueda llamarse un beneficio…»

«En fin, no vale la pena ser mercenario cuando la existencia de la humanidad está en juego. Otros países no nos mirarían amablemente si actuáramos indiferentes a pesar de que fuéramos estables.»

«Ya veo…»

Jeanne se cruzó de brazos, pensante.

«Mmm… En este caso, hay un problema, que es que difícilmente podríamos acudir en vuestra ayuda. El Imperio y el Reino están en cualquier extremo del continente, por lo que nos llevaría tiempo transmitir nuestras intenciones. Estaría bien poder quitarnos de encima alguno de los llamados de socorro, pero el tiempo que tomaría contactar sería bastante.»

«Sobre eso, he pensado en algo… Hakuya, trae eso.»

«Ahora mismo.»

Hakuya se levantó y salió de la habitación. Regresó con una caja. Luego se la presentó a Jeanne. Esta última la recibió con una cara perpleja.

«¿Me pregunto qué es esto?»

«Siéntete libre de abrirlo. Me gustaría que lady Maria lo tuviera.»

«¿…? Esto es… ¿un dispositivo receptor? ¡Ah!»

Jeanne parecía haberse dado cuenta. Dentro de la caja, había un receptor de orbe simple que había utilizado al darle a Georg y a los otros el Consejo Final.

«Este receptor ha sido sintonizado en uno de los orbes de nuestro país. Me gustaría que me enviaras uno vuestros del Imperio cuando vuelvas al Imperio. Adaptado por supuesto a uno de los orbes del Imperio también. De esta manera podríamos contactarnos en cualquier momento.»

«Madre mía…»

En otras palabras, usando orbes de ambos países y receptores simples, crearíamos una línea directa entre el Imperio y el Reino. Porque, a diferencia de los orbes, puedes llevar los receptores a pie sin problemas. Cuando un país contactara con el otro a través del receptor, el otro simplemente podría ir a donde está el orbe y abrir una sesión de conferencia. No podíamos enviar ningún documento de esta manera ya que solo estaríamos recibiendo transmisiones, pero sería posible cuando se combinara con la diplomacia de transporte a nivel burocrático. Jeanne quedó impresionada con la propuesta.

«Por lo que incluso hermana mayor, quien no puede fácilmente abandonar el Imperio, lo podría hacer de manera sencilla… Lo que me lleva a decir, el poder de imaginación del Rey Souma me da escalofríos.»

«Exageras. Esto es algo común en el mundo del que vengo.»

«Pensar que algo como esto es común… Um, Souma, quiero decir, su alteza. Me gustaría decir algo un tanto precipitado…»

«¿Hm? Vayamos a oírlo.»

«Muchas gracias. También… Princesa Liscia.»

«¡¿Eh, qué?!»

A Liscia le sorprendió que la llamaran de repente, aunque Jeanne continuó como si no le importara nada.

«¿No devolverías el trono a lord Alberto? El Imperio estaría dispuesto a apoyarlo de todo corazón.»

Recomendación para abdicar. Un momento, ¿qué le está diciendo enfrente al rey de un país? Liscia se sorprendió por un momento, pero después de haber procesado la declaración, su rostro se puso rojo.

«¿Qué dices? ¡Eso ciertamente no sucederá!»

«¿Por qué no? Estamos hablando del Reino que en primer lugar pertenecía a lord Alberto. ¡Así, cuando lord Souma sea libre, ven con nosotros! ¡Si lo hicieras, podrías ser el primer ministro o cualquier rango que quisieras! ¡Incluso me quitaría de encima a mi Hermana Mayor, así que, ¡por favor, sé nuestro Emperador!»

«¿¡Estás loca!? ¡¿Entiendes lo que dices?!»

«Por supuesto que sí. Las ideas de lord Souma conducirán a una nueva era. Me gustaría ver qué clase de Imperio lord Souma podría hacer con hermana mayor… Si lo hubiéramos sabido, no hubiéramos aceptado el dinero de la ayuda de guerra, habríamos hecho que Lord Souma viniera a toda costa. ¿Estarías dispuesto a venir, aunque fuera ahora?»

Pero antes de que pudiera decir nada, Liscia golpeó fuertemente la mesa.

«¡POR SUPUESTO NO LO ESTARÍA! Souma es mi… ¡la persona más indispensable de nuestro país!»

Hizo una mirada amenazante, mostrando sus colmillos. Sinceramente estaba feliz de que hubiera pensado tan bien de mí, pero estábamos en una negociación. Palpé la cabeza de Liscia.

«Cálmate Liscia. No me voy a ir a ningún lado, ¿vale?»

«… Lo siento. He perdido la calma.»

«Lo mismo digo, Aisha. ¡Firme! Manos fuera del mango de la espada.»

«Ah… ¿¡no me estás tratando muy bruscamente!?»

Ignorando las protestas de Aisha, miré a Jeanne.

«Lo siento, pero no puedo aceptar eso.»

«Fuh… de acuerdo. Sin embargo, es cierto que nos arrepentimos.»

Jeanne inclinó la cabeza, que dijo: «gracias por escuchar mis groseros comentarios

«…Volviendo al tema de la alianza. Un tema tan importante como este no puede ser decidido por mí misma. Dado que has sugerido, magníficamente, hacer una conferencia de alto nivel utilizando las emisiones reales, creo que lo más apropiado sería si personalmente hablaras de esto con hermana mayor. En coherencia con este asunto, me gustaría regresar al Imperio con algunos de vuestros diplomáticos, y dejar algunos de los nuestros para llevároslos al Reino.»

«Evidentemente, necesitamos intercambiar documentos firmados. Mmm… qué tal esto. Designar a uno de la delegación diplomática como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario y establecer una Embajada en las capitales de ambos países. Sería ineficiente viajar de ida y vuelta cada vez que necesitáramos tomar una decisión.»

«¡Eso sería magnífico! Lo pondremos en consideración de inmediato. En serio… la sabiduría del Rey Souma es una primavera que brota eternamente.»

«Como he dicho, no es cosa mía.»

Después, ella y yo llegamos a un entendimientos mutuos y discutimos sobre muchas cosas. Por ejemplo, sobre cómo lady Maria quería acabar con la esclavitud. Había querido abolir este caldo de cultivo de la trata de personas, y ahora con la amenazante amenaza del Territorio del Rey Demonio, pudo hacerlo bajo el nombre de “Solidaridad Humana”. Ya que había anticipado que esto sería difícil de lograr en tiempos de paz y que debería hacerlo ahora, parecía que no era solo una ‘niña de las flores’.

En cuanto a mí, también estaba de acuerdo en que debíamos acabar con la esclavitud, pero había pensado que era demasiado pronto para eso, por lo que decidí «esperar». Cambios repentinos, a pesar de que (creo) que eran buenos, conducirían al caos. Habiendo sabido cuánto caos la Primavera Árabe (no quiero censurar el movimiento en sí mismo, por supuesto) había engendrado en los países vecinos, tenía cuidado con estas cosas.

Por eso, con respecto a la esclavitud, le mencioné al Imperio que debía hacerse paso a paso, y si era posible, que coincidiera con los movimientos que el Reino estaba impulsando.

Ese tipo de cosas importantes surgieron una después de la otra, por lo que los burócratas de ambos lados corrían en locas carreras. Siguieron hasta altas horas de la noche, incluso después de que la conferencia hubiera acabado. Estoy seguro de que dichos burócratas se quedarían despiertos toda la noche. Echándoles una mirada de soslayo, me llevé a Liscia y a Jeanne al balcón de la oficina.

◇ ◇ ◇

Era finales de otoño y también altas horas de la noche por lo que el aire era frío. Le había pedido a Selina que preparara leche caliente en tazas de madera del tamaño de una taza, no necesariamente para celebrar el final exitoso de las negociaciones, sino para hacer un brindis entre nosotros tres.

«En honor a la prosperidad del Imperio.» dijo Liscia, levantando su copa.

«Y el crecimiento del Reino.» añadío Jeanne, levantando su copa.

«Por la amistad entre nuestros dos países.» dije, levantando mi copa.

«¡Salud!»

Levantamos nuestras tazas de madera. Como tenían leche caliente, solo le dimos un sorbo (nos quemaríamos si los tragábamos…) pero, ah, esto estaba delicioso. Había estado disfrutando del gran sabor de la leche de vaca desde que había llegado a este mundo. Porque lejos de ser pasteurizada, ni siquiera estaban esterilizada por lo que el sabor de la leche era verdaderamente auténtico. Aunque había un problema con el riesgo de enfermedad… ¡No podía tener suficiente de esto!

«Esta vez obtuvimos un gran beneficio de las negociaciones, ¿no es así?» dijo Jeanne mientras saboreaba la leche caliente.

«Las conversaciones han sido realmente interesantes. Ya casi ha amanecido.»

«Ahora que lo recuerdo… incluso hablamos sobre cosas que no se necesitaba mencionar hoy.»

Como ya habíamos creado una línea directa de Emisión Real, podíamos haberlo discutido varios días en adelante. Por eso, sentí que habíamos hecho algo malo a los burócratas.

«Nos pusimos de un humor un pelín extraño dado que había entrado bien la noche…»

«No se puede evitar. Estamos muy contentos de haber ganado un amigo confiable» dijo Jeanne, riendo.

Amigo, ¿no? Bueno, ya que teníamos una alianza secreta, podíamos llamar al Imperio nuestros amigos. En cuanto a cómo esta alianza fuera a influir al mundo más tarde… Todavía no podía decirlo claramente, pero era tranquilizador tener otro país con los mismos valores que nosotros. El Imperio seguramente sentía lo mismo. Entonces, el rostro de Jeanne se puso serio de repente.

«Hay algo que nos gustaría comentarle a nuestro amigo de oriente.»

«¿Qué es? Oh, amigo de occidente.»

«Acerca de la entidad llamada ‘Rey Demonio’ ​​del Territorio del Rey Demonio.»

El Rey Demonio. En términos RPG, “entidad que domina las bestias demoníacas y las razas demoníacas”. Aunque no era seguro, parecía que existía tal entidad, o al menos eso es lo que había mencionado Alberto, el rey anterior.

«¿No será, por casualidad, que lady Jeanne lo haya visto?»

«No, de hecho, nadie lo ha visto. Si bien la fuerza punitiva penetró en la parte más profunda del territorio del Rey Demonio, esa fuerza llegó a la aniquilación casi completa.»

«¿Hm? ¿Entonces descubristeis algo?

«Hay algunas entre las razas demoníacas que parecen tener capacidad para el lenguaje. No entendemos el idioma, pero hay una palabra que parece que se habla con frecuencia. Los investigadores de nuestro país creen que la palabra es el nombre del Rey Demonio.»

Jeanne se detuvo allí, luego pronunció la palabra como si pronunciara un veredicto.

«La palabra es… Diable Roi[1][ps2id id=’1a’ target=»/]

«Diable Roi… ¿El Rey Demonio Diable Roi?

«Sí. Eso es lo que dicen al mencionar cuál es el nombre del rey demonio.»

Jeanne asintió solemnemente. El Rey Demonio Diable Roi… ¿hm?

«Rey Demonio… Diable Roi… Rey Demonio… Diable Roi... Rey Demonio…»

¿Huh? ¿Que? Creo recordar haber escuchado esta frase antes. ¿Se trata de un déjà vu…? No, no lo es. Lo he escuchado antes ¿Dónde? ¿Dónde? No aquí, sino… ¿dónde? No en este mundo entonces, ¿en mi mundo? No, espera. ¿Por qué la Tierra? No hay Rey Demonio en la Tierra. ¿Por qué? No debería saber ningún Diable Roi. Y sin embargo, ¿por qué está atrapado en mi mente?

«¿¡Qué pasa, Souma!?»

Cuando volví en mí, me estaba apoyando en Liscia. Parecía que estaba sosteniendo la cabeza, poco firme. Al ver a Liscia y a Jeanne preocupadas, sonreí añadiendo que estaba bien.

«Simplemente me he sentido cansado de repente.»

«Um, es tarde después de todo. Digamos que esto ha sido todo por hoy.»

Ya que Jeanne se había ofrecido, decidimos anunciar oficialmente lo que se había dado esta noche al mediodía en la sala de audiencias con Julio presente, y retirarnos por el momento. Le había pedido a Serina que acompañara a Jeanne a su habitación mientras que Liscia se dirigía, mientras yo le acompañaba, a la suya. Quería irme a la cama de inmediato, pero como mi cama estaba en la oficina, no podría dormir con los burócratas trabajando. Por eso había pensado pedirle prestado un rincón de la habitación de Liscia.

«Souma… ¿de verdad estás bien?»

Cuando llegamos a la habitación, Liscia me preguntó preocupada.

«Estoy bien… Sólo un poco cansado.»

«¡Mentiroso! ¡Souma, quien se podría quedar despierto tres noches, normalmente no se cansaría tan solo después de una sola noche!»

«Oye, ser descubierto por eso es un poco…»

«Haah… ven.»

Ella se sentó en la cama y me instó a sentarme a su lado. Era una situación de corazón palpitar, el sentarse junto a una linda chica, pero al ser sometido a la presión del aire sensato de Liscia, permanecí en silencio. Cuando lo hice, Liscia sostuvo mi cabeza en sus brazos y la apoyó sobre su regazo. Me estaba devolviendo su regazo desde la cita en Parnam. La voz suave de Liscia me atrapó desde arriba.

«Está bien si no quieres decirme el motivo, pero al menos confía en mí cuando estés cansado.»

Liscia acarició mi frente.

«… Lo siento. Y gracias.»

«Fufu, de nada.»

Cerré los ojos y me relajé. La sensación de inquietud que había sentido cuando escuché el nombre de Diable Roi tan familiar, todavía no había desaparecido, pero mi corazón se sentía cómodo solo con que me acariciaran la cabeza. Pude dormirme sin preocupaciones gracias a Liscia.

☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽

 

 

[/et_pb_text][et_pb_post_nav in_same_term=»on» prev_text=»Anterior capítulo» next_text=»Siguiente capítulo» _builder_version=»3.0.74″][/et_pb_post_nav][et_pb_text _builder_version=»3.27.4″][1][ps2id id=’1b’ target=»/] Literalmente rey demonio, en francés.[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section]

Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 capítulo 14

Genjitsushugi Yuusha no Oukokukaizouki español

[et_pb_section fb_built=»1″ _builder_version=»3.22″][et_pb_row _builder_version=»3.25″ background_size=»initial» background_position=»top_left» background_repeat=»repeat»][et_pb_column type=»4_4″ _builder_version=»3.25″ custom_padding=»|||» custom_padding__hover=»|||»][et_pb_post_nav in_same_term=»on» prev_text=»Anterior capítulo» next_text=»Siguiente capítulo» _builder_version=»3.0.87″ hide_prev=»off» hide_next=»off» border_style=»solid»] [/et_pb_post_nav][et_pb_text _builder_version=»4.0.7″ hover_enabled=»0″ border_style=»solid»]

Negociaciones – E

«¿P-por qué piensas eso?» Preguntó Jeanne mientras recomponía la expresión.

«Lo que diré a continuación no quiero que se anote… quiero decir, que no se haga mención de esto, por favor.»

«Entendido…»

Jeanne miró a los burócratas imperiales los cuales detuvieron lo que estaban haciendo y silenciosamente salieron de la oficina. Por mi parte, también expulsé a mis burócratas reales e hice que Aisha se mantuviera en la puerta esperando cualquier cosa que pudiera molestarnos. Solamente Jeanne, Liscia, Hakuya, Aisha y yo permanecimos en la habitación. Miré a Liscia que junto a mí estaba anotando aquello importante que había surgido en la reunión.

«Liscia, deja de escribir también.»

«Vale…»

Liscia dejó la pluma, por lo que no habrá constancia de lo que suceda ahora. La habitación quedó en silencio, como si el bullicio de antes hubiera sido una mentira. Jeanne se encogió de hombros.

«Santo cielo… Me pregunto qué bomba vas a dejar caer.»

«Lo siento. Lo que diré ahora probablemente sería tachado de discriminatorio. Si se filtrara afuera, podría ocurrir una rebelión».

«Escuchemos entonces…»

«A mi manera de ver las cosas… no soy capaz de distinguir las diferencias entre los animales de este mundo y las criaturas demoníacas.» Dije, eligiendo mis palabras.

«Además, a decir verdad no podría realmente explicar las diferencias entre las razas como los hombres bestia o dragonewts y las razas demoníacas.»

«¿¡Qué!? Pero eso es…»

«Sí, lo sé. Me gritarían alegando: «¡No nos pongas en la misma categoría!»

Anteriormente, cuando no pude distinguir entre Lobos Místicos como Tomoe y los Zorros Místicos como Kaede había comentado: «Bueno, ¿y por qué no llamaros todos “perros místicos” y terminar con eso?» Pero en aquel entonces, Liscia me regañó aclarándome: «Los perros místicos se refieren a los Kobolds, así que asegúrate de nunca decir eso frente a esas personas, ¡vale!» En ese momento, consentí, pensando: “bueno, supongo que así es como funciona”, pero a decir verdad ¿cuál es la diferencia entre los Lobos y Zorros Místicos, y los Kobolds?

«¿Sabes cuál es la diferencia de aspecto entre Lobos Místicos, Zorros Místicos y los Kobolds, Jeanne?»

«Por supuesto. Los Lobos y Zorros Místicos tienen colas, pero sus caras y cuerpos no son inferiores en belleza a la de los humanos. Por otro lado, los Kobolds tienen las caras de perros.»

«Pero hay hombres bestia con caras de animales, ¿verdad?»

Como, por ejemplo, Georg Carmine. Si ese tipo con cara de león apareciera en Japón, lo más probable sería que lo consideraran una criatura demoníaca. Cuando lo mencioné, Jeanne se cruzó de brazos y asintió.

«Bueno, ahora que lo mencionas… M~m… Ah, claro. Los Kobolds tienen cuerpos peludos. Lo que significa que los hombres bestia son humanos con partes de animales, a diferencia de los Kobolds, que son perros que van a dos patas como los humanos, supongo»

«¿Entonces, cómo se diferencian las razas demoníacas con pelaje corto o sin pelaje…? Si así es como funciona tu razonamiento, entonces los orcos y los minotauros con cuerpos humano deberían ser hombres bestia, ¿verdad?»

«Mmmmm…»

Al respoderle, reflexionó, y finalmente levantó ambas manos, «Me rindo»

«Nunca había pensado en lo que hace realmente a la humanidad diferente de los demonios. Pero ahora que lo mencionas, me he dado cuenta de que hemos estado distinguiendo demonios y humanos por sensibilidad.»

«Pues sí… A decir verdad, no puedo encontrar ninguna diferencia reveladora.»

«Me pregunto por qué nunca nos dimos cuenta…»

Liscia y Hakuya también asintieron. En este mundo probablemente todos eran iguales.

«Más bien, podéis decir que las personas de este mundo diferencian a la humanidad y los demonios por sensibilidad, ¿verdad?»

Hablando de sensibilidades japonesas, aunque sí nos encanta la sopa de miso de mariscos, la mayoría de nosotros no queremos mirar las babosas, que el equivalente terrestre sería el marisco. Además, la gente en cuanto veía en estado de shock los aborígenes australianos comer cosas que encontraban en el interior de los árboles, podían comer tranquilamente camarones pelados (y además sin pelar). Es probable que las sensibilidades de la gente de este mundo estuvieran en este punto.

«Bueno, solo había humanos en el mundo en el que estaba. Como vivía en un mundo sin Elfos, Hombres Bestia, Dragonewts o Demonios, no tengo esas sensibilidades. Por eso, en mi opinión, las razas demoníacas son las mismas que cualquier otra raza del lado humano.»

«¡S-Su Alteza…! ¿O-odias a los Elfos Oscuros?» Preguntó Aisha, que estaba de pie frente a la puerta, con los ojos de un perrito abandonado.

«Para nada» Respondí y le dediqué una sonrisa.

«Los elfos de piel oscura son lindos, ¿no? Por supuesto, las bellezas humanas clásicas, también.»

El primer piropo fue para Aisha, mientras que el último para Liscia. «¡¿En serio?!» dijo Aisha con una cara iluminada, a lo que Liscia bruscamente musitó: «sí, sí, claro, gracias», pero para nada insatisfecha, a juzgar por la sonrisa en su rostro. Al ver a las dos, Jeanne sonrió con ironía.

«Eres querido, ¿verdad?»

«Lo tengo demasiado bien…»

Mientras decía eso, Jeanne se apoyó contra el respaldo de su silla.

«Me alegro de que hayas dicho parar la negociación. Si hubiéramos continuado como estábamos, podría haber tenido que matar a nuestros estimados burócratas.»

«Eso es peligroso… ¿Era tan malo?»

«Era tan malo. Si lo que hemos estado hablando aquí se filtrara, no sería solo la reputación del Rey Souma la que disminuiría. En el continente podría alzarse una rebelión. No estoy en lo cierto, ¿lord Hakuya?»

«Tal como dices. Desearía que me lo hubiera mencionado antes.»

Asintió y me lanzó una mirada de reproche. ¿Eh? ¿Tan mal?

«Por favor, escuche su alteza. Si lo que has dicho sobre que «los demonios y hombres bestia son difíciles de diferenciar» se esparciera, países como Amidonia donde había supremacía humana y el elitista Santo Reino de Gerlean lo usarían como material para discriminar a otras razas. Lanzarían dudas sobre si los hombres bestia y los dragones son, después de todo, demonios o coludidos con el enemigo, por lo que podrían tomar medidas drásticas contra ellos en nombre de la justicia.»

El Santo Reino de Gerlean, el país insular al noroeste del continente, eh. Tenía una isla grande y otra pequeña, pero parecía que la pequeña isla y parte de la grande habían sido ocupadas. Todo eran rumores, porque este país es particularmente insular y no podía recogerse mucha información. Los Altos Elfos, que tenían una alta tendencia a tener hijos muy hermosos incluso entre los elfos, despreciaban a otras personas, creyendo que eran el pueblo elegido por Dios, por lo que despreciaban la sangre mestiza. Ese hecho nunca había cambiado incluso ahora después de la invasión de la raza de demonios.

Así que bueno, los países como el Principado de Amidonia y el Santo Reino de Gerlean tomarían esta información como prueba de la superioridad de su raza. De hecho, Amidonia había hecho que su propio país fuera más fácil de gobernar avivando el odio hacia Elfrieden (y culpando a cualquier descuido a las acciones del Reino). Eso solo hacía que hubiera cada vez más, más odio contra las otras razas. Jeanne también estuvo de acuerdo.

«Tal como ha dicho lord Hakuya. Además, este para nada es un asunto público en pos de países multiétnicos como el nuestro o el suyo. Si ese reconocimiento fuera generalizado dentro de nuestros propios países, sería una causa para antagonizar las razas a nivel nacional. Si tuviéramos amenazas de rebeliones internas además de las externas…»

«Lo siento… No lo había reflexionado en profundidad.»

Incliné la cabeza con sinceridad. Ellos dos tenían razón. No se trataba de solo una cuestión de mi propio honor. Tenía que tener un mejor razonamiento a los problemas. Sin embargo, Jeanne negó con la cabeza.

«No nos hubiéramos dado cuenta si no lo hubieras señalado. Es un problema bastante grande, pero es mejor que hubiera surgido de repente sin que nos hubiéramos dado cuenta. Podemos prepararnos ante eso, también.»

«Gracias… Pero aunque hayas dicho eso, no puedo pensar en ninguna contramedida de inmediato.»

«Lo sé. La Declaración de la Humanidad prohíbe el exilio y la persecución contra otras razas, pero solo entre países. Podríamos intervenir contra políticas nacionales discriminatorias (por ejemplo, haciendo de eso una orden de un superior), pero a nivel de la gente del pueblo, solo podríamos ayudar a supervisar tales países.»

Eso no sería efectivo, y tampoco se puede tratar con todos y cada uno de los casos particulares. Solo si se enterrase este tema en la oscuridad, terminaría todo. De todos modos, dado que no teníamos ninguna buena idea en este momento, el Imperio y el Reino debería continuar deliberando sobre esto más adelante.

◇ ◇ ◇

Llamamos a los burócratas que habíamos enviado fuera y continuamos la conferencia hasta bien entrada la noche. Naturalmente, era hora de llenar los estómagos. Como Jeanne era una VIP de otro país, debíamos haber interrumpido las negociaciones para cenar, pero tanto Jeanne como yo sentíamos que sería una pérdida de tiempo, por lo que continuamos conversando esta vez sobre comida; algo que podíamos comer mientras se trabajaba. Por lo que decidí invitar a Jeanne y compañía con un poco de pan el cual estábamos investigando si podíamos popularizarlo en el país o no. La respuesta de Jeanne fue:

«¡Bueno, esto es algo! Si bien parecía no coincidir el poner un alimento básico encima de otro, cuando se hunden los dientes en las dos texturas diferentes se produce una mejor combinación. La acidez de la salsa de tomate también funciona bien. Además, poder comer algo que normalmente tendrías que comer en un plato y un tenedor con una mano, ¡es una idea nueva a la que me quito el sombrero! ¡Magnífico!»

Abiertamente me alabó. Jejeje, ¿estás pensando que es un sándwich? ¡Qué lástima, es un «pan napolitano«! [1][ps2id id=’1a’ target=»/] Bueno, en realidad quería hacer pan yakisoba pero no pude reproducir esa rica salsa sin importar lo que hiciera. Por eso, utilicé la salsa que se hace para la pasta y tomate, que ya existía en este mundo, e hice pan napolitano.

«Había dudado de que estuviera bien su cordura cuando lo vi por primera vez, pero estaba realmente bueno.»

«El pan y la pasta no son algo nuevo, sin embargo, se crea una nueva textura cuando los pones juntos.»

Parece que a Liscia y a Hakuya también les había gustado. Ya habíamos terminado de hacer frente a los problemas alimentarios, por lo que podría ser bueno introducir la cocina de la Tierra, junto con alimentos novedosos como zelring udon. También podíamos adquirir divisas al tener una cultura alimentaria única. De todos modos, quien tomó estos menús únicos, Aisha estaba…

«¡Ñam, ñam, ñam, ñam!»

Estaba de pie detrás de mí como guardia, pero mientras hacía eso, comía con mucha ansia el pan napolitano. De hecho, Aisha, ¿cuántos has comido ya? La montaña que había en el plato se había convertido en un pequeño montículo. Pero lo gracioso de todo esto era que el Elfo Oscuro hambriento parecía estar normal incluso habiendo comido todo lo que se le había puesto.»

«Bueno… Ahora sí, deberíamos comenzar con el asunto de la ocupación de Vannes.»

«……»

Después de tomar un respiro después de comer el pan, Jeanne abordó el tema.

«El Imperio desea mantener la Declaración de la Humanidad y no reconocerá los cambios fronterizos a través de la acción militar. Nos gustaría que Elfrieden devolviera Van y sus alrededores al Principado de Amidonia.»

«El Reino no puede aceptar ese deseo. Fue Amidonia quien atacó primero. Tenemos derecho a eso, ¿no crees?»

«Sin embargo, algunos los verían como los primeros en ser inducidos a hacerlo.»

«Fue una intervención militar bajo todo concepto. No es razonable quejarse cuando el atacante es atacado, ¿no? ¿Está el Imperio bien con esto? Las naciones signatarias y no signatarias tomarían a la ligera la Declaración de la Humanidad si se permitiese el ataque que sufrimos.»

«Eso es verdad. Por eso, el Imperio hará que Amidonia pague las indemnizaciones correspondientes. Pero en lo que respecta al Imperio, creemos que ambas partes tienen la culpa en este asunto.»

Bueno, supongo que tiene razón… Como signatario de la Declaración de la Humanidad, el Imperio tiene que respaldar Amidonia y presionar Elfrieden para la repatriación del territorio. Pero dicho eso, si perdonaran el ataque de Amidonia, invitarían la tiranía por parte de las naciones signatarias y el rechazo de las naciones no signatarias. Por eso, le darían duras sanciones a Amidonia, convirtiéndolas en una advertencia para las naciones signatarias. El Imperio era lo suficientemente poderoso como para hacerlo. Le envié una mirada como para ponerla a prueba.

«Si cumpliéramos…¿escalariais a nivel de intervención militar?»

«Preferiríamos que no… Pero sí, si es necesario. En este momento, el Imperio solo ha traído suficientes ‘números’ para estar a la par con los militares de Elfrieden, pero creemos que tenemos la ‘capacidad’ para aplastarlos a ustedes y a Amidonia juntos.»

«Supongo. También nos gustaría evitar una pelea.»

Apoyé los codos sobre la mesa y crucé las manos sobre mi boca.

«Por lo tanto, primero pongamos en orden lo que se quiere.»

«¿Poner en orden?»

«El Imperio no quiere reconocer el cambio fronterizo, lo que hace que queráis que el Reino devuelva el territorio ocupado. ¿Estoy en lo correcto?»

«Sí… Correcto.»

La general asintió. Habiendo confirmado las intenciones del Imperio, continué.

«En lo que respecta al Reino, nos gustaría aplastar completamente a Amidonia, que continuamente nos ha atacado una y otra vez. También desearíamos que pagaran indemnizaciones por atacarnos. Por lo que tomar Van sería la indemnización.»

«Ya veo… Quieres decir que no tiene que ser Van en particular, ¿verdad? En otras palabras, si bien no devolveréis Van sin cargos, estaríais dispuesto a devolverlo si Amidonia pagara una compensación por ello.»

Como se esperaba, las conversaciones estaban yendo bien. Asentí con la cabeza y Jeanne exhaló un suspiro.

«¿Queréis la cabeza de lord Julio?»

«Si bien nos alegraría que lo hicierais, no tiene ningún valor particular para nosotros»

«Entonces… es dinero después de todo, ¿verdad?»

«Supongo… Si Amidonia pagara las indemnizaciones monetarias, devolveríamos Van. Puedo decir también que el Imperio puede exigir pagos a Amidonia, lo cual debería ser justo, ¿no?»

Mirando a largo plazo, entregar tierras con riquezas bajo suelo por un dinero, que a la larga es temporal, es una desventaja. Sin embargo, considerando que era territorio amidoniano hasta hacía poco y además las relaciones que tenía con el Imperio, no era un trato tan malo. A su vez, el Imperio cumpliría su justa causa de restaurar el territorio a Amidonia, y también les advertiría a las otras naciones signatarias que si hicieran algo como lo que habían hecho los amidonios, devolverían su territorio pero les harían pagar indemnizaciones. Eso también significa ganar la confianza de las naciones no signatarias. Jeanne tomó aliento y dijo.

«Lord Julio se va a oponer…»

«No hay simpatía a los malvados. Ah, hacedlo en monedas de oro imperiales, por favor. Julio parece desesperado por la economía. Seguramente considerará hacer el pago usando monedas de oro inferiores.»

«Quieres involucrar a nuestro país, ¿verdad?»

«Tenéis la responsabilidad gerencial de las acciones de Amidonia esta vez. Al menos podríais asumir esa responsabilidad.»

«No tengo nada que decir a eso…»

Sonrió con ironía y se encogió de hombros. De repente se veía seria.

«Hay algo que quiero preguntarle al rey Souma. ¿Por qué Elfrieden no quiere firmar la Declaración de Humanidad de hermana mayor? Si lo hicierais, el Imperio y el Reino no habrían estado en desacuerdo sobre este asunto…»

Jeanne le lanzó una mirada a Liscia.

«Siento decir esto delante de la princesa Liscia, pero la razón por la cual el Rey Alberto anterior no firmó la Declaración de la Humanidad… Bueno, de alguna manera puedo entender la razón. Eso es porque… la razón por la que no firmó…»

«Porque no podía decidirse si quería o no firmarla. Estaba indeciso.»

A Jeanne le pareció difícil decirlo, por lo que Liscia lo dijo claramente en su lugar. Jeanne pareció un poco arrepentida cuando afirmó: «eso es correcto».

«Sin embargo, creo que el Rey Souma entiende la amenaza que representa el Ejército Rey Demonio, y lo importante que es para la humanidad unirse. Sin embargo, ¿por qué no participas en la Declaración de la Humanidad de hermana mayor?

Inquirió eso mientras me miraba directamente. Bueno, esto es incómodo. No quería decirle el motivo todavía. Pero si mentía y decía que lo había decidido sin la debida consideración, las relaciones con el Imperio se agriarían. Lo pensé por un momento y lentamente comencé a contarlo.

«Bueno, existe una vieja historia en mi mundo. Érase una vez, estaban los dos dioses de Oriente y Occidente…»

◇ ◇ ◇

El dios de oriente dijo así:

«El mundo será igual. Por lo tanto, oh humanidad, todos vosotros cultivaréis juntos los campos, y todos tomaréis parte en sus bondades.»

Por otro lado, el dios de occidente dijo así:

«El mundo debe ser libre. Por lo tanto, oh humanidad, cada uno labrará su propio campo, por lo que cada uno participará de sus bondades en la medida que haya trabajado.»

El dios de oriente le dijo al dios de occidente:

«Tu enseñanza hará que aquellos que hayan prosperado sean aún más prósperos, y los empobrecidos aún más empobrecidos. El mundo estará envuelto en la lucha entre los ricos y los pobres.»

El dios de occidente le dijo al dios de oriente:

«Si el hombre obtuviera las mismas recompensas sin importar lo duro que trabajara, se le privaría de razón para trabajar. Por eso, los frutos de sus trabajos también disminuirían, y toda la sociedad será pobre.»

Y así los dioses de oriente y occidente se oponían entre sí. La lucha entre los dioses barrió los países que creían en ellos. Tenemos razón y ellos están equivocados. Los países del este y el oeste se miraban furiosos. Pero los que estaban preocupados eran los países de la frontera.

Una vez que los países que creen en cada uno de los dioses comenzasen a luchar, seremos los primeros en sufrir. Nuestros hogares y campos caerán en la ruina. Por eso, ¿qué debemos hacer? Pensó la gente que vivía en los países fronterizos. Y se les ocurrió una idea.

«Está bien. Aunque sea cierto que no hay nada que podamos hacer para que ellos dejen de oponerse, colocaremos reglas para evitar una pelea.»

Por eso, las personas de los países cercanos a las fronteras, junto con muchos de los países del este y el oeste, elaboraron varias reglas.

«Primero, rechazar los cambios fronterizos a través de acciones militares»

«Segundo, hacer que cada país tenga los mismos derechos y la capacidad autodeterminación de sus pueblos»

«Tercero, fomentar un buen intercambio cultural con los países del este y el oeste.»

◇ ◇ ◇

«¿¡Qué historia es esa!?»

Después de haber dicho eso, Jeanne alzó la voz. Me había empezado a mirar con recelo cuando de repente le había comenzado a contar un cuento de hadas, pero a medida que avanzaba la historia, sus ojos se abrían más y más. Había estado compuesta hasta ese momento, pero después de llegar hasta tan lejos en la historia, parecía haber perdido la compostura. Liscia y Hakuya también tenían la misma expresión en sus caras  —aunque Aisha tenía una mirada tonta, sin entender lo que estaba pasando—. Jeanne golpeó la mesa con fuerza.

«¡Da igual la historia, pero las reglas son las mismas que la Declaración de la Humanidad! ¿¡Cómo termina!?»

Jeanne quería que fuera al grano, pero silenciosamente sacudí la cabeza.

«Lo que pasó después… todavía no puedo decirlo ahora.»

«¡Rey Souma!»

«Sé, sin embargo, cómo termina la historia.»

☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽☾☽

[/et_pb_text][et_pb_post_nav in_same_term=»on» prev_text=»Anterior capítulo» next_text=»Siguiente capítulo» _builder_version=»3.0.87″ hide_prev=»off» hide_next=»off» border_style=»solid»] [/et_pb_post_nav][et_pb_text _builder_version=»3.27.4″][1][ps2id id=’1b’ target=»/] El pan napolitano es un plato hecho en Japón que se basa en pasta. Tipo pan yakisoba pero con pasta.

[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section]

Genjitsushugisha no Oukokukaizouki vol 3 español capítulo 13

Genjitsushugi Yuusha no Oukokukaizouki español

[et_pb_section fb_built=»1″ _builder_version=»3.22″][et_pb_row _builder_version=»3.25″ background_size=»initial» background_position=»top_left» background_repeat=»repeat»][et_pb_column type=»4_4″ _builder_version=»3.25″ custom_padding=»|||» custom_padding__hover=»|||»][et_pb_post_nav in_same_term=»on» prev_text=»Anterior capítulo» next_text=»Siguiente capítulo» _builder_version=»3.0.87″ hide_prev=»off» hide_next=»off» border_style=»solid»] [/et_pb_post_nav][et_pb_text _builder_version=»4.0.7″ hover_enabled=»0″ border_style=»solid»]

Negociaciones – D

El lugar al que condujimos a Jeanne fue la oficina de gobierno. Había pensado que ese sitio era el perfecto para que nos sentáramos y negociáramos y, ya que la habitación era bastante espaciosa y había muchos lápices y papeles, también podíamos adquirir los materiales necesarios con facilidad. Sin embargo, pareció que lo que más llamó la atención a Jeanne cuando entramos en dicha estancia fue la cama de la esquina…

«Rey Souma, ¿esa cama es…?»

«La mía. Es mi habitación privada, al fin y al cabo.»

«¿Duermes en la oficina de gobierno?»

«Para nuestra mayor vergüenza…»

El asombro de Jeanne fue respondido de manera vergonzosa, no por mí, sino por Hakuya. Sin embargo, pareció que lo que la había dejado realmente impresionada no era el hecho de que durmiera en la oficina en sí.

«Nunca hubiera pensado que encontraría a alguien de la realeza que hiciera lo mismo que hermana mayor…»

«¿Qué?»

Hermana mayor… ¿Se refiere a lady María? ¡¿Eh, la Doncella Santa imperial duerme en su oficina?! Cuando le pregunté, respondió torpemente.

«Bueno, es una mujer después de todo, por lo que tiene su propia habitación, pero cuando está ocupada con el trabajo del gobierno duerme en una cama en la oficina.»

«……»

De alguna manera, en aquellos momentos, sentí que realmente entendía la Santa Doncella.

«Ya que hermana mayor es la santa reina que gobierna un vasto territorio, le dije que se detuviera porque iba a dar un mal ejemplo a sus subordinados, pero lo único que me respondió fue: «no hay nada de malo, ¿no?». Nunca escucha nada en absoluto…» Dijo Jeanne con un suspiro. Pero por alguna razón, Hakuya asintió con entusiasmo.

«Lo sé. También repetidamente le he comentado a su alteza que se proveyera de una habitación para él, pero todas y cada una de las veces se limitaba a decir: «así es más eficiente, ¿verdad?»

«Lo sé. Sé que hermana mayor se cansa cuando está trabajando, pero querría que se comportara adecuadamente frente a sus subordinados. Especialmente porque tiene la imagen de Santa Doncella que necesita mantenerse al día. Desearía que no mostrara demasiado su lado lamentable.»

«Lo sé, aunque yo ya me he rendido sobre esta cuestión. Su alteza sigue teniendo el nombre del «Rey Héroe» pero lo que él hace es inaudito…»

Oye, oye, Hakuya. ¿No crees que has ido demasiado lejos? Bueno, en realidad no quería llevar el nombre de héroe, ¿sabes?, y mi actos “inauditos” consiguieron que os contratase… O eso quería decir, pero parecía que iba a ser amonestado aún más, por lo que me di por vencido.

«Pensaba que era bueno que el Rey Soma lo hiciera por una cuestión pragmática. Hermana mayor solo es desaliñada. Es un poco una cabeza hueca, ¿sabes?»

«¿No es eso genial? La hace un poco más linda. En el caso de su alteza, es indecoroso exactamente porque está calculado. ¿Por qué será que escucha un consejo cuando se trata de trabajo, pero no cuando se trata de la vida privada…»

«Parece que lord ministro tiene bastantes problemas.»

«Lo mismo digo, lady Jeanne.»

Hakuya y Jeanne empezaron a hacer buenas migas. Parecía que iban a romper en un vigoroso apretón de manos en cualquier instante. En ese mismo momento, nació la «Alianza de Víctimas de los Lords«… Esto no es moco de pavo. Fingí toser y le pedí a Jeanne que se sentara en la larga mesa en el centro de la oficina.

«De todos modos, vayamos a dejar esto de lado y comenzar las negociaciones.»

«Sí. Entendido.»

Jeanne recuperó la seriedad y se sentó. Nos sentamos el uno frente al otro con la larga mesa entre nosotros.

«Ahora bien…» dijo Jeanne mientras miraba hacia mí, abriendo las negociaciones.

«En primer lugar, y con respecto a la ocupación actual de Van, lamento decir que le he prometido a Julio esto. El Imperio tiene hacer lo que debe.»

«Bueno, no vayamos directamente al final. Tenemos al dirigente del Reino y la número dos del Imperio en negociaciones directas, al fin y al cabo. Debe haber muchas cosas de qué hablar e información que compartir aquí. Podemos dejar las cosas desagradables para más tarde, ¿no?

«…Supongo que sí. Además, me gustaría llamar a nuestros burócratas que hay esperando en la otra habitación, ¿está eso bien?»

«Muy bien. Si se someten a un control corporal, eso es… ¿Hay alguien ahí?»

Grité en dirección a la puerta y luego entró Serina que dijo: «Discúlpeme»

«¿Huh? ¿No estabas ocupándote de entretener a Julio…?»

«La ‘recepción’ ha terminado» dijo Serina fríamente.

…Todavía eran las tres de la tarde, ¿pero ya se había acabado…? Como pensaba, Serina es una chica aterradora.

«¿Qué hay de más, su alteza?»

«Ah, trae a nuestros burócratas y los burócratas que trajo Jeanne. Y comprueba que no lleven armas primero»

«De acuerdo.»

Y mientras miraba a Serina salir con gracia, hice la resolución de «nunca convertirme en enemigo de ella».

◇ ◇ ◇

Una negociación es un baile. Un bullicioso torbellino de actividad.

«Bueno, ¿y cómo está la situación agraria del Imperio este año?»

«Afortunadamente, en general estamos obteniendo buenas cosechas. El trigo es particularmente generoso. ¿Qué hay de Elfrieden? Acabáis de salir de una crisis alimentaria…»

«Estamos obteniendo buenas cosechas también. Logramos hacer el cambio de los cultivos a tiempo, por lo que ya no hay necesidad de preocuparse por la comida. Más bien, son las tiendas de emergencia las que me preocupan. Incluso si lo tenemos bien este año, podríamos recaer el próximo año o el año siguiente.»

«Bueno, eso se puede aplicar a los dos, ¿no? La cosecha sigue la voluntad de los cielos después de todo»

Mientras Jeanne y yo hablábamos, los burócratas reales e imperiales trotaban silenciosamente. Algunos frenéticamente tomaban apuntes sobre nuestra discusión, porque incluso una promesa verbal puedía ser un compromiso oficial si se escribía en papel. Sin embargo, otros confirmaron lo que ponían en esas notas para no malinterpretar cuáles eran esos compromisos. También había personas de ambos lados que presentaban materiales preparados entre sí, comparando lo que cada país tenía en abundancia y de lo que carecían. Como no compartíamos fronteras, era difícil prestarse ayuda mutua, pero debía ser posible con ayuda de terceros.

Fue una batalla. Hakuya miraba todos y cada uno de los documentos en detalle, y Liscia me ayudaba. Solo la guardiana, Aisha, estaba en posición firme y no quería mirar los números. Parecía aburrida. Se sentía realmente nostálgico; me recordaba la escena a los primeros días cuando me entregaron el trono.

En la diplomacia real, incluso si los líderes respectivas solo se reunían durante unos minutos, los burócratas de ambos países negociarían durante semanas o meses detrás de la escena. El Reino y el Imperio no había podido hacer eso desde que había aparecido el Territorio del rey demonio, que fue, de hecho, lo que había llevado a la agitación actual. Por esa razón, lo primero en la lista para que Jeanne y yo discutiéramos era la reapertura de la diplomacia de enlace entre el Imperio del Gran Caos y el Reino de Elfrieden.

«Hablando de comida, esas albóndigas de raíz Susana son realmente deliciosas, ¿verdad? Están hechos de los rizomas de la Susana Fascinante, ¿verdad? Nos gustaría saber cuál es el proceso de colección.»

«No me importa. Bueno, según Poncho, ha aprendido los fascinantes métodos de cosecha de las susanas de una tribu de montaña dentro del Imperio. Debería ser fácil obtener su cooperación para presentártelos.»

«Oh, cielos, hay gente así en el Imperio. Me avergüenza no saber lo que tiene nuestro país.»

«Así es como va, ¿verdad? No siempre puedes ver lo que tenemos bajo nuestros propios pies.»

Di un sorbo al café que Serina me había preparado y dirigí la mirada a Jeanne. «Pues sí» respondió cuando iba a tomarse un sorbo de su té. Traté de irritarla un poco con mis palabras para ver cómo reaccionaría, pero su expresión nunca vaciló. Era impensable que tuviera la misma edad que Liscia.

«Pero ya que te estamos ofreciendo información sobre las albóndigas de susanas, nos gustaría obtener a cambio algo de información también.»

«Vale. ¿Qué tipo de información quieres?»

«Comida a cambio de comida, eso debería estar bien, ¿no? Me pregunto si hay alguna comida poco común que el Imperio conozca.»

«… Entonces déjame darte esa información ahora» dijo Jeanne con una sonrisa ominosa.

«Carne de demonio»

«… ¿Qué?»

«Se puede comer carne de demonio»

Demonio… ¿carne? Eh, ¿qué? ¿Habla en serio?

«¿Has… comido carne de demonio?»

«Sí. Tiene un sabor sorprendentemente ordinario»

«……»

Sentí que mis piernas se volvían inestables. Desde que había escuchado sobre los Kobolds que ayudaban a la Tribu del Lobo Místico por parte de Tomoe, pensaba en negociar con el Ejército rey demonio si las circunstancias lo permitían, pero… ¿acaba de decir que saben normal? Eso de estar en una relación literal tipo «los fuertes se comen a los débiles» con alguien con quien vas a negociar… No parecía que terminaría con un solo lado comiéndose el otro.

Pregunté con voz tensa.

«¿Acaso has comido… un trasgo o algo así?»

Jeanne me miró sin comprender por un momento y luego negó con la cabeza en aturdimiento.

«¡No, por favor! Lo que comimos fueron ‘bestias demoníacas’, no la ‘raza de demonios’. Ah, ya veo, Elfrieden no sabe mucho sobre el Territorio del rey demonio, ¿verdad?»

Jeanne pareció entender algo y asintió.

«Bien. Te contaré lo mucho que nuestro país sabe sobre el Territorio del rey demonio y el Ejército rey demonio.»

Acto seguido empezó su historia lentamente.

◇ ◇ ◇

«En primer lugar, el Imperio tampoco conoce la razón por la cual el Territorio del rey demonio apareció en este continente, Randia. En realidad, todo lo que podríamos decir es que de repente apareció de la nada un día cualquiera. Después, y a través de las historias contadas por las personas expulsadas del Territorio y mediante combates reales con la existencia conocida como el Ejército rey demonio, pudimos llegar a una conclusión.»

«¿Conclusión?»»

«Dentro de lo que se llama ejército del rey demonio hay bestias grotescas que no tienen mucha inteligencia a pesar de que pueden formar, ya que simplemente devoran seres vivos. Por otra parte, hay algunos como los kobolds y los ogros que tienen orden como en el ejército, ya que son poco diferentes al del lado humano. Para distinguirlos entre ellos, llamamos a las primeras Bestias Demoníacas, mientras que las últimas son razas demonio.

«Ah, ahora que lo mencionas, he escuchado algo similar del anterior Rey Alberto.»

El área conocida popularmente como el «Reino Demoníaco» había aparecido de repente en el extremo norte del gran continente de Randia. A partir de ahí, todo tipo de demonios, grandes y pequeños, surgieron causando caos entre las naciones. La facción de la humanidad se unió e hizo una fuerza punitiva intentándolos enviar a las áreas afectadas, pero había resultado en un fracaso. En el Reino de los Demonios, existían «Bestias Demoníacas» con baja (o nula) sensibilidad e inteligentes «Razas Demoníacas” con gran potencia de guerra. Y justamente dichas razas demoníacas fueron las que aniquilaron la fuerza punitiva que las naciones habían hecho. Las demoníacas razas procedieron con una contraofensiva hacia los territorios humanos, expandiendo su influencia en la tierra hasta llegar a lo que ahora se llamaba «Territorio del rey demonio», o al menos eso había escuchado. Cuando le conté a Jeanne lo que había oído de Alberto, asintió gravemente.

«Sí, eso es lo que he escuchado. Tenía 7 años cuando se envió la fuerza punitiva al Territorio, por lo que realmente no la vi por mi cuenta. Excepto que después de tomarse el tiempo de analizar lo que dijeron las personas sobre el lugar, un nuevo hecho salió a la luz.»

«¿Nuevo hecho?»

«La embestida inicial de monstruos que destruyeron muchas naciones, mataron a innumerables personas y convirtieron en refugiados a todavía más gente, todo, fue hecho por Bestias Demoníacas.»

«Bestias demoníacas? ¿No las razas demoníacas?»

«Sí. Así fue en ese entonces.»

Jeanne le dio un sorbo al té.

«El primer avistamiento de las razas demonio fue cuando la fuerza punitiva fue emboscada. Pero naturalmente, estaban allí cuando la contraofensiva destruyó países y mató y convirtió a los refugiados en personas.»

«Lo que significa que hubo dos oleadas en la invasión del ejército del rey demonio.»

La primera ola fue el ataque de la Bestias Demoníacas. La segunda ola fue la contraofensiva de la raza demoníaca. Los Kobolds que llevaron a la Tribu del Lobo Místico de Tomoe a convertirse en refugiados fueron probablemente parte de la segunda ola.

Jeanne continuó.

«El daño causado por la primera y la segunda ola también fueron marcadamente diferentes. El ataque de la Bestias Demoníacas de la primera ola fue una escena brutal. Los incendios que las Bestias respiraron convirtieron las ciudades en tierra arrasada, devorando soldados y civiles sin importar la edad ni el género. Escuché que todo lo que quedaba de las ciudades atacadas eran restos de comida.

Literalmente eran bestias. Se trataba de un ataque de bestias demoníacas. Un ataque monstruos, como las langostas, que solo ven a los humanos como alimento.

«Pero la segunda ola fue una guerra total. Eran seres conscientes con el propósito de ocupar ciudades y pueblos. Hubo asesinatos y saqueos, pero también se dieron muchos casos en los que si uno podía huir de ellos, estos no lo perseguían. Los casos de personas asesinadas para ser comida cayeron bruscamente pero, por otro lado, aumentaron los casos de violaciones por Bestias Demoníacas.»

«…Así, como en cualquier otra guerra. Como entre humanos.»

«Sí, aunque estoy reacia a llamar a la violación un signo de inteligencia» escupió Jeanne. Era imperdonable para ella como mujer, al parecer.

«¿Pero debido a qué sucedió ese cambio? ¿Las Bestias Demoníacas obtuvieron inteligencia cuando lucharon contra humanos y se convirtieron en razas demoníacas?»

«Durante un tiempo, hubo funcionarios de la iglesia que afirmaban que al comer cerebros humanos obtuvieron inteligencia, pero eso por supuesto no fue lo que sucedió. Era un hecho que las Bestias Demoníacas aún existían. Y desde que las ofensivas de los humanos y demonios han llegado a un punto muerto, los únicos ataques que llegan son de manadas de bestias demoníacas. Sin embargo, eso es lo que nos ha permitido mantener el status quo.»

Hu~m… No lo entiendo. Entonces, ¿qué son estas razas y bestias demoníacas?

«Eso me recuerda a que encontramos montones de fósiles de bestias demoníacas cuando excavamos tanques de asentamiento cerca de Parnam. Esos definitivamente tenían al menos varios miles de años.»

«Fósiles… ¿qué es eso exactamente?»

«Ah, no es de conocimiento general en este mundo, ya veo. En pocas palabras, son restos de huesos de bestias muertas enterradas en el sustrato. Hay ciertas condiciones, pero después de muchos años los huesos en el suelo se convierten en piedra, aunque incluso los huesos que llevan enterrados solo durante varios miles de años también reciben el nombre de fósiles.»

«Ya veo… estás diciendo que las bestias demoníacas existen de hace varios miles de años.»

¿Hm? Está sorprendentemente compuesta. Liscia casi se cayó en estado de shock cuando lo escuchó.

«Pensé que estarías más sorprendida…»

«Si lo piensas, había ya monstruos dentro de mazmorras incluso antes de que apareciera el “Territorio del rey demonio». Me pregunto si donde encontrasteis eso fue el sitio de una antigua mazmorra.»

«No hay registros de ello en los Registros Reales. Tampoco leyendas. Pero bueno, eso ocurrió hace varios miles de años, por lo que no puedo negar la posibilidad de que vinieran desde mucho más atrás que cualquier historia.»

«Humm… supongo que también deberíamos investigar este asunto en nuestro propio país» asintió Jeanne pensativamente. Bueno, eso sería más de lo que pediría.

«Por favor, hacedlo. El Reino también investigará varios lugares.»

«Sí, pero por favor decidnos si encontráis algo. Por descontado, también te avisaremos si por nuestra parte encontráramos algo.»

«Entendido.»

El territorio imperial era mucho más grande que el Reino. Uno podría esperar más investigaciones allí. Pero, por supuesto, el Reino también tiene que avanzar con nuestros propios descubrimientos. Por lo que se decidió que comenzaría el «Intercambio de información sobre excavaciones nacionales» entre el Reino y el Imperio.

Jeanne tomó aliento y observó: «bueno, parece que nos hemos desviado un poco de la discusión sobre si las bestias demoníacas se pueden comer o no» mientras acababa su taza de té.

También acabé mi taza de café y le pedí a Serina que me volviera a llenar. Cada uno de nosotros recibimos otra de café y té y continuó la charla.

«Ahora que lo mencionas, estábamos hablando de eso, ¿verdad?»

«Lo que comí fue un carne de gran serpiente alada»

«¿Serpiente alada? ¿Como un dragón?»

Recuerdo que había una deidad llamada Serpiente Emplumada (Quetzalcoatl) en América Central o del Sur, pero no nos encontrábamos en la Tierra, y como estábamos hablando de bestias demoníacas, lo que se me vino a la mente fue un monstruo draconiano. Eso era lo que estaba pensando, pero Jeanne negó con la cabeza.

«No, no es algo tan glamoroso. Era literalmente solo una serpiente con cuatro alas de pájaro saliendo de su cuerpo.»

¿Qué diantres es eso? Eso es definitivamente una quimera, ¿verdad?

«Bueno, eres alguien; ser capaz de comer algo así…»

«Sabe igual que una serpiente común. Más cerca del pez que el pollo. Está bastante deliciosa.»

Bueno, supongo que se comen serpientes usualmente en algunos países. En mi opinión, la carne de serpiente muestra la imagen del pez falso en «Rashomon», de Akutagawa Ryuunosuke… ¿ha dicho deliciosa?

«Dime… Jeanne, ¿no eres una princesa?»

«También soy una general. La gente local hacen buenas provisiones para el ejército.»

«Tiene sentido.»

«Lo que me hizo pensar en comer bestias demoníacas fue cuando uno de los grupos de exploración enviados al Territorio del rey demonio vieron restos de bestias demoníacas haber sido cocinados por la raza demoníaca.»

«¿Cocinados? No solo comidos en frío?»

«Sí. A juzgar por los huesos que parecían cortados con herramientas afiladas y las cabezas que tenían lugares carbonizados, probablemente fueron tostados enteros antes de ser cortados y comidos. Así pues, cuando atrapamos el mismo tipo de bestia demoníaca, solo teníamos que averiguar si podíamos comerlos también.»

Jeanne mordió los dulces horneados que se servían junto al té.

«Por supuesto, verificamos si eran venenosos o no. Antes de dar la carne a los humanos para comernosla, hicimos que comieran los animales. Después de asegurarnos de que estábamos a salvo de esa manera, nos turnamos para comerlos comenzando por los suboficiales.»

«Los probadores de venenos sí que lo tienen difícil…»

«Entonces, cuando tratamos de comerla, era ligera pero refrescante, era anormalmente deliciosa.»

«Um, en lugar del gusto, ¿no hay algo más importante en qué pensar?»

El hecho de que las razas demoníacas comían bestias demoníacas era más profundo que el hecho de que las bestias demoníacas eran comestibles. Significa que las razas demoníacas no veían a las bestias demoníacas como iguales. Me encanta la carne de res y de cerdo, pero no importaba cuán parecidas eran sus caras, nunca consideraría comer orcos o minotauros. Preferiría comer serpientes antes que eso. ¿Tendrían los demonios el mismo tipo de mentalidad? Mientras pensaba en esas cosas, llegué a una hipótesis.

«Dime, Jeanne»

«¿Sí?»

«Me pregunto si la relación que hay entre la raza demoníaca y las bestias (demoníacas) es igual a la nuestra entre ‘personas’ y ‘animales’.»

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